El 98 % de empresas cuencanas es de origen familiar

FOTO: Fernando Machado EL TIEMPO

Datos de la Cámara de Industria Producción y Empleo de Cuenca y un estudio de la Courage Partners revelan que la mayoría de las empresas más antiguas del país están en manos de sus fundadores.

El 98 por ciento de las empresas en la provincia son familiares y en el país las organizaciones con este mismo origen ascienden al 90,5 por ciento, el 47,9 por ciento aún está manejada por la generación fundadora, pero solo el 3 por ciento tiene un plan de sucesión. Esto según datos de la Cámara de Industrias, Producción y Empleo de Cuenca, CIPEM, y de un estudio hecho por la organización Courage Partners.

Que en la ciudad y la provincia la mayoría de sus empresas sean familiares se debe, según el Director Ejecutivo de la CIPEM, Andrés Robalino, a la perspectiva históricamente emprendedora de los cuencanos.

Para Robalino en el Azuay sus habitantes se han visto en la necesidad de crear sus propias fuentes de trabajo porque al estar al sur del país nunca han sido atendidos por el Gobierno Central, por lo que en la actualidad más del 50 por ciento de los empleos están en manos de las empresas privadas.

Hay empresas privadas en la provincia que ya están por la tercera generación, es decir, que fueron fundadas por los abuelos, los padres las estabilizaron y ahora los hijos las llevan a un proceso de tecnologización, pero es en este punto que hay un vacío, no solo aquí sino a nivel nacional.

El director para América latina de Courage Partners, Johannes Ritz, aseguró que durante el estudio una de las mayores preocupaciones y que las familias empresarias consideraban como retos es la sucesión.

Esto porque el 65 por ciento de las 180 empresas estudiadas en Cuenca, Quito y Guayaquil, quieren que la próxima generación conserve la propiedad y gerencia de las empresas.

El 30 por ciento piensa darle la gerencia a profesionales externos y solo el cinco por ciento piensa vender, lo que Ritz considera contradictorio porque la mayoría quiere que la empresa sea familiar, pero solo el tres por ciento tiene un plan de sucesión.

Asegura Ritz que es precisamente por la falta de planificación en cuanto a la sucesión que solo el 11,4 por ciento de las empresas familiares llegan a una tercera generación.

Además, el 70 por ciento de las empresas del país aún se conservan en manos de una familia y son partidarios de mantener el capital cerrado, aunque algunas se abran a inversión externa, prefieren mantener el control.

“Aunque se recomienda abrirse a capitales o vender acciones porque esto garantiza posesionar la marca”, agrega Ritz.

En el estudio de Courage Partners se explica que cuando los fundadores están al mando es sencillo el control, pero en la segunda generación esto se complica porque es difícil que los hermanos se pongan de acuerdo, y en la tercera es más difícil.

“El hecho de que no sean tan cercanos quienes heredan la empresa lo complica aún más y si no hay un plan de buen gobierno aveces se cierran las empresas”, relata Ritz.

En el Azuay “el 23 por ciento del Valor Agregado Bruto lo aporta el sector industrial, el 17 por ciento la construcción, el 13 por ciento el comercio, el seis por ciento el sector público y el 1,46 por ciento el turismo”, aseguró Robalino.

Es por eso que Cuenca es considerada la ciudad per cápita en el sector industrial y no solo hay calidad en producción en rubros como muebles, sombreros, joyas, cerámica, entre otros, sino que también son líderes en exportación.

Ritz, por su parte, asegura que la cultura del país, en la que sigue habiendo muchas familias numerosas y que el apoyo entre estas es tan importante es lo que lo hace que la empresas familiares sigan. (I)

Edy Pérez Alvarado
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El 98 % de empresas cuencanas es de origen familiar

FOTO: Fernando Machado EL TIEMPO

Datos de la Cámara de Industria Producción y Empleo de Cuenca y un estudio de la Courage Partners revelan que la mayoría de las empresas más antiguas del país están en manos de sus fundadores.

El 98 por ciento de las empresas en la provincia son familiares y en el país las organizaciones con este mismo origen ascienden al 90,5 por ciento, el 47,9 por ciento aún está manejada por la generación fundadora, pero solo el 3 por ciento tiene un plan de sucesión. Esto según datos de la Cámara de Industrias, Producción y Empleo de Cuenca, CIPEM, y de un estudio hecho por la organización Courage Partners.

Que en la ciudad y la provincia la mayoría de sus empresas sean familiares se debe, según el Director Ejecutivo de la CIPEM, Andrés Robalino, a la perspectiva históricamente emprendedora de los cuencanos.

Para Robalino en el Azuay sus habitantes se han visto en la necesidad de crear sus propias fuentes de trabajo porque al estar al sur del país nunca han sido atendidos por el Gobierno Central, por lo que en la actualidad más del 50 por ciento de los empleos están en manos de las empresas privadas.

Hay empresas privadas en la provincia que ya están por la tercera generación, es decir, que fueron fundadas por los abuelos, los padres las estabilizaron y ahora los hijos las llevan a un proceso de tecnologización, pero es en este punto que hay un vacío, no solo aquí sino a nivel nacional.

El director para América latina de Courage Partners, Johannes Ritz, aseguró que durante el estudio una de las mayores preocupaciones y que las familias empresarias consideraban como retos es la sucesión.

Esto porque el 65 por ciento de las 180 empresas estudiadas en Cuenca, Quito y Guayaquil, quieren que la próxima generación conserve la propiedad y gerencia de las empresas.

El 30 por ciento piensa darle la gerencia a profesionales externos y solo el cinco por ciento piensa vender, lo que Ritz considera contradictorio porque la mayoría quiere que la empresa sea familiar, pero solo el tres por ciento tiene un plan de sucesión.

Asegura Ritz que es precisamente por la falta de planificación en cuanto a la sucesión que solo el 11,4 por ciento de las empresas familiares llegan a una tercera generación.

Además, el 70 por ciento de las empresas del país aún se conservan en manos de una familia y son partidarios de mantener el capital cerrado, aunque algunas se abran a inversión externa, prefieren mantener el control.

“Aunque se recomienda abrirse a capitales o vender acciones porque esto garantiza posesionar la marca”, agrega Ritz.

En el estudio de Courage Partners se explica que cuando los fundadores están al mando es sencillo el control, pero en la segunda generación esto se complica porque es difícil que los hermanos se pongan de acuerdo, y en la tercera es más difícil.

“El hecho de que no sean tan cercanos quienes heredan la empresa lo complica aún más y si no hay un plan de buen gobierno aveces se cierran las empresas”, relata Ritz.

En el Azuay “el 23 por ciento del Valor Agregado Bruto lo aporta el sector industrial, el 17 por ciento la construcción, el 13 por ciento el comercio, el seis por ciento el sector público y el 1,46 por ciento el turismo”, aseguró Robalino.

Es por eso que Cuenca es considerada la ciudad per cápita en el sector industrial y no solo hay calidad en producción en rubros como muebles, sombreros, joyas, cerámica, entre otros, sino que también son líderes en exportación.

Ritz, por su parte, asegura que la cultura del país, en la que sigue habiendo muchas familias numerosas y que el apoyo entre estas es tan importante es lo que lo hace que la empresas familiares sigan. (I)

Edy Pérez Alvarado
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