La libre elección de cómo dar a luz...

En la organización de mujeres 'Espacio de co-escucha' preparan a la gestante con diferentes técnicas de relajación y acompañamiento familiar para el día del parto.
FOTO: Cortesía

El estado de gestación y el alumbramiento sigue siendo un tema de debate en la comunidad. Se enfrentan posturas contrapuestas como el parto vertical asistido por parteras y con la compañía del núcleo familiar, el de posición litotómica o tradicional y la cesárea.

Flavia Soto se convirtió en madre hace 14 días. Su decisión fue traer al mundo su primer hijo bajo las técnicas ancestrales que contempla el parto respetado.

Al inicio de su estado de gestación conoció a Carmen Siavichay, una partera profesional. Con ella decidió seguir un proceso de acompañamiento.

“Junto a 5 parejas más fuimos parte de un proceso de preparación para el parto natural, cada mes conocíamos sobre los cambios que vivían nuestros cuerpos. Además, siempre fue un proceso que lo hicimos en compañía de nuestras parejas”, comentó.

El día en que comenzó la labor del parto, el miércoles 24 de abril, estuvo acompañada de su pareja y de su partera durante las 36 horas que duró el proceso. No se fueron a ningún centro de salud ni hospital privado, estuvo en su hogar.

“Estas horas fueron muy importantes para mí. Me sentía, a pesar del dolor de las contracciones, muy cómoda y segura”, explicó Soto.

“Tener la compañía de mi pareja también fue clave porque uno siente miedo y no sabe si será capaz de hacerlo y, en mi caso, él me ayudó mucho. En la casa no hay el apuro de que el médico te exige a que apures en el proceso de alumbramiento”, agregó.

Ámbar llegó al mundo en el centro de salud Carlos Elizalde. “Cuando ya estuve con la dilatación para el alumbramiento nos fuimos al centro de salud. Aquí de igual forma estuve con mi pareja y mi partera, además de la partera del lugar y el equipo médico”, recordó.

“Este acompañamiento es clave para quienes estamos en proceso de parto porque nos sentimos seguras y nos podemos concentrar plenamente en nuestra labor. Ellos (su pareja y partera) se encargaban de ver que yo estuviera bien”, recalcó.

Pero no todas las mujeres han pasado por experiencias satisfactorias como la de Flavia. Carmen Carchi ha sido madre en 3 ocasiones y sus 2 primeros partos fueron, como ella mismo los califica, traumáticos.

Carmen defiende que la mujer tenga una real libertad de escoger si desea dar a luz de forma vertical, acostada o cesárea.

“Mis dos primeros partos fueron normales. Pero en el primero fue en el que más sufrí. Sebastián nació de 10 libras y mi cuerpo no estaba preparado para dar a luz de forma natural. Sufrí desgarro cuando llegó el momento del alumbramiento”, recordó.

El segundo parto de ella no fue tan diferente. “Solo dilaté hasta 7 y no pude más. Me hicieron dar a luz, y ya no tenía fuerza, me hicieron 4 desgarres porque se quedó atorada, primero los hombros, luego las caderas”, señaló.

“Me desgarraron tanto que tuvieron que reconstruirme prácticamente todo. Además, por sufrimiento fetal no lloró enseguida y luego por los jalones me dijeron que se habían movido los huesitos de la cadera y tuvo que usar pañal ortopédico hasta los 2 años y medio”, reseñó.

En las dos experiencias de Carmen, además de la forma en la que tuvo que traer al mundo a sus 2 hijos, el trato que recibió no fue el mejor. “El médico me gritaba y me decía que debía ser fuerte”, comenta.

En el último parto de Carmen, debido al antecedente existente, le programaron una cesárea. “Esta fue la primera vez que no sentí miedo de dar a luz. Sentí que no me pasaría nada malo”, señaló

Ella apunta a que la verdadera garantía del derecho de la mujer debe radicar en poder escoger en si dar o no a luz en posición vertical, litotómica o por cesárea. Es decir que esta decisión no recaiga en conveniencias ajenas a la mujer.

En el sistema público apuntan a que todo parto sea natural. En mi caso nunca recibí información de que podía realizarme una cesárea sino hasta mi tercer embarazo en el que yo sugerí que se considerara esta opción debido a mis experiencias pasadas, señaló Carchi.

El parto respetado y sus prácticas

Carmen Siavichay es partera profesional, se preparó para esto desde los 17 años y estudió en México. Ella fundó una organización de mujeres denominada “Espacio de co-escucha” que defiende el parto respetado.

Para Savichay esta es una práctica que pone a la mujer como el centro de cualquier acción médica durante la gestación, la labor de parto y el alumbramiento.

“Se trata de poner en alto los derechos de las mujeres durante la labor de parto. El derecho al apego precoz con sus bebés, al libre movimiento mientras están en proceso de dar a luz y a contar con la compañía de sus seres queridos”, detalló.

La partera profesional explicó que a raíz de que se llevó el parto a los centros médicos, también iniciaron prácticas que no están justificadas. Mencionó el rasurado, la episiotomía o corte vaginal, el goteo por oxitocina, entre otras prácticas.

“Hasta el 1900 los partos eran en las casas junto a la comadrona, pero luego se industrializó la atención de las mujeres gestantes y el parto se lo vinculó con enfermedad”, puntualizó.

Siavichay explica que las prácticas conocidas como “tradicionales” terminaron en la violencia obstétrica y puso como ejemplo los tactos que “se sigue realizando bajo criterios de los 60 donde se estableció que una mujer debe dilatar un centímetro cada hora y esto no es real”, argumentó.

Siavichay sostiene que al final la decisión está en la mujer porque no todas darán a luz de forma natural y en posición vertical. “Pero el objetivo es empoderarlas en sus derechos y que ellas pueden exigir un trato diferente”, señaló.

"El parto respetado contempla el respeto de los derechos básico de la madre y el recién nacido durante el parto vaginal o parto por cesárea", puntualizó Siavichay.

Recomendaciones del parto vertical

Jaime Andrade, coordinador de la Maternidad del centro de salud Carlos Elizalde, destaca que el parto vertical se recomienda a mujeres que no tengan antecedentes médicos que puedan comprometer el estado de salud de la madre y del bebé.

“Una mujer que haya tenido preeclampsia, con embarazo múltiple, distocia o enfermedades crónicas definitivamente no podrá dar a luz de forma vertical o en posición litotómica”, puntualizó.

El médico especialista y la partera coincidieron en decir que una mujer que haya tenido una cesárea puede dar a luz de forma vertical, siempre que la primera cesárea no haya sido practicada por condiciones médicas que involucren el bienestar de la mujer.

En este centro de salud cuentan con una sala de parto intercultural en donde una partera acompaña a las mujeres durante su labor de parto. También puede ingresar un acompañante que puede ser el padre del bebé o un familiar cercano de la mujer.

Además hay grupos de acompañamiento de la madre donde les preparan para el día del parto y la lactancia. Les enseñan sobre los cambios fisiológicos que tendrán durante y después del parto y hasta tienen la posibilidad de llevarse su placenta.

En lo que va del 2019, en el centro Carlos Elizalde han atendido 106 partos. De estos, 93 mujeres estuvieron acompañadas, 9 alumbraron en posición de cuclillas, 4 arrodilladas, 88 acostadas de lado, 2 sentadas, 2 de pie y una en posición litotómica. (I)

Claudia Pazán
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La libre elección de cómo dar a luz...

En la organización de mujeres 'Espacio de co-escucha' preparan a la gestante con diferentes técnicas de relajación y acompañamiento familiar para el día del parto.
FOTO: Cortesía

El estado de gestación y el alumbramiento sigue siendo un tema de debate en la comunidad. Se enfrentan posturas contrapuestas como el parto vertical asistido por parteras y con la compañía del núcleo familiar, el de posición litotómica o tradicional y la cesárea.

Flavia Soto se convirtió en madre hace 14 días. Su decisión fue traer al mundo su primer hijo bajo las técnicas ancestrales que contempla el parto respetado.

Al inicio de su estado de gestación conoció a Carmen Siavichay, una partera profesional. Con ella decidió seguir un proceso de acompañamiento.

“Junto a 5 parejas más fuimos parte de un proceso de preparación para el parto natural, cada mes conocíamos sobre los cambios que vivían nuestros cuerpos. Además, siempre fue un proceso que lo hicimos en compañía de nuestras parejas”, comentó.

El día en que comenzó la labor del parto, el miércoles 24 de abril, estuvo acompañada de su pareja y de su partera durante las 36 horas que duró el proceso. No se fueron a ningún centro de salud ni hospital privado, estuvo en su hogar.

“Estas horas fueron muy importantes para mí. Me sentía, a pesar del dolor de las contracciones, muy cómoda y segura”, explicó Soto.

“Tener la compañía de mi pareja también fue clave porque uno siente miedo y no sabe si será capaz de hacerlo y, en mi caso, él me ayudó mucho. En la casa no hay el apuro de que el médico te exige a que apures en el proceso de alumbramiento”, agregó.

Ámbar llegó al mundo en el centro de salud Carlos Elizalde. “Cuando ya estuve con la dilatación para el alumbramiento nos fuimos al centro de salud. Aquí de igual forma estuve con mi pareja y mi partera, además de la partera del lugar y el equipo médico”, recordó.

“Este acompañamiento es clave para quienes estamos en proceso de parto porque nos sentimos seguras y nos podemos concentrar plenamente en nuestra labor. Ellos (su pareja y partera) se encargaban de ver que yo estuviera bien”, recalcó.

Pero no todas las mujeres han pasado por experiencias satisfactorias como la de Flavia. Carmen Carchi ha sido madre en 3 ocasiones y sus 2 primeros partos fueron, como ella mismo los califica, traumáticos.

Carmen defiende que la mujer tenga una real libertad de escoger si desea dar a luz de forma vertical, acostada o cesárea.

“Mis dos primeros partos fueron normales. Pero en el primero fue en el que más sufrí. Sebastián nació de 10 libras y mi cuerpo no estaba preparado para dar a luz de forma natural. Sufrí desgarro cuando llegó el momento del alumbramiento”, recordó.

El segundo parto de ella no fue tan diferente. “Solo dilaté hasta 7 y no pude más. Me hicieron dar a luz, y ya no tenía fuerza, me hicieron 4 desgarres porque se quedó atorada, primero los hombros, luego las caderas”, señaló.

“Me desgarraron tanto que tuvieron que reconstruirme prácticamente todo. Además, por sufrimiento fetal no lloró enseguida y luego por los jalones me dijeron que se habían movido los huesitos de la cadera y tuvo que usar pañal ortopédico hasta los 2 años y medio”, reseñó.

En las dos experiencias de Carmen, además de la forma en la que tuvo que traer al mundo a sus 2 hijos, el trato que recibió no fue el mejor. “El médico me gritaba y me decía que debía ser fuerte”, comenta.

En el último parto de Carmen, debido al antecedente existente, le programaron una cesárea. “Esta fue la primera vez que no sentí miedo de dar a luz. Sentí que no me pasaría nada malo”, señaló

Ella apunta a que la verdadera garantía del derecho de la mujer debe radicar en poder escoger en si dar o no a luz en posición vertical, litotómica o por cesárea. Es decir que esta decisión no recaiga en conveniencias ajenas a la mujer.

En el sistema público apuntan a que todo parto sea natural. En mi caso nunca recibí información de que podía realizarme una cesárea sino hasta mi tercer embarazo en el que yo sugerí que se considerara esta opción debido a mis experiencias pasadas, señaló Carchi.

El parto respetado y sus prácticas

Carmen Siavichay es partera profesional, se preparó para esto desde los 17 años y estudió en México. Ella fundó una organización de mujeres denominada “Espacio de co-escucha” que defiende el parto respetado.

Para Savichay esta es una práctica que pone a la mujer como el centro de cualquier acción médica durante la gestación, la labor de parto y el alumbramiento.

“Se trata de poner en alto los derechos de las mujeres durante la labor de parto. El derecho al apego precoz con sus bebés, al libre movimiento mientras están en proceso de dar a luz y a contar con la compañía de sus seres queridos”, detalló.

La partera profesional explicó que a raíz de que se llevó el parto a los centros médicos, también iniciaron prácticas que no están justificadas. Mencionó el rasurado, la episiotomía o corte vaginal, el goteo por oxitocina, entre otras prácticas.

“Hasta el 1900 los partos eran en las casas junto a la comadrona, pero luego se industrializó la atención de las mujeres gestantes y el parto se lo vinculó con enfermedad”, puntualizó.

Siavichay explica que las prácticas conocidas como “tradicionales” terminaron en la violencia obstétrica y puso como ejemplo los tactos que “se sigue realizando bajo criterios de los 60 donde se estableció que una mujer debe dilatar un centímetro cada hora y esto no es real”, argumentó.

Siavichay sostiene que al final la decisión está en la mujer porque no todas darán a luz de forma natural y en posición vertical. “Pero el objetivo es empoderarlas en sus derechos y que ellas pueden exigir un trato diferente”, señaló.

"El parto respetado contempla el respeto de los derechos básico de la madre y el recién nacido durante el parto vaginal o parto por cesárea", puntualizó Siavichay.

Recomendaciones del parto vertical

Jaime Andrade, coordinador de la Maternidad del centro de salud Carlos Elizalde, destaca que el parto vertical se recomienda a mujeres que no tengan antecedentes médicos que puedan comprometer el estado de salud de la madre y del bebé.

“Una mujer que haya tenido preeclampsia, con embarazo múltiple, distocia o enfermedades crónicas definitivamente no podrá dar a luz de forma vertical o en posición litotómica”, puntualizó.

El médico especialista y la partera coincidieron en decir que una mujer que haya tenido una cesárea puede dar a luz de forma vertical, siempre que la primera cesárea no haya sido practicada por condiciones médicas que involucren el bienestar de la mujer.

En este centro de salud cuentan con una sala de parto intercultural en donde una partera acompaña a las mujeres durante su labor de parto. También puede ingresar un acompañante que puede ser el padre del bebé o un familiar cercano de la mujer.

Además hay grupos de acompañamiento de la madre donde les preparan para el día del parto y la lactancia. Les enseñan sobre los cambios fisiológicos que tendrán durante y después del parto y hasta tienen la posibilidad de llevarse su placenta.

En lo que va del 2019, en el centro Carlos Elizalde han atendido 106 partos. De estos, 93 mujeres estuvieron acompañadas, 9 alumbraron en posición de cuclillas, 4 arrodilladas, 88 acostadas de lado, 2 sentadas, 2 de pie y una en posición litotómica. (I)

Claudia Pazán
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