Los divorcios crecen y los matrimonios descienden

Pasaron ya dos años desde que Felipe Albán, de 35 años, y Carolina, de 36, se divorciaron por mutuo acuerdo.
Mientras le abraza a su futura esposa Mayra, de 29 años, él cuenta que se casó muy joven, pero ese amor se desgastó.  
Su matrimonio duró cerca de 15 años. El caso de Felipe se ajusta al promedio.


Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, INEC, en 2017 la duración promedio de un matrimonio fue de 14,7 años, a escala nacional.  En 1997, fue de 12 años.
Mientras más dura el matrimonio, la tasa de nupcialidad baja y la edad promedio de los contrayentes sube, registra el INEC.


Si en 1997 los hombres se casaban con 27,1 años, ahora lo hacen con 32,7; las mujeres, en 1997, “decían sí” con 23,9 años, y en 2017, con 29,7.
En Cuenca, el año pasado se han casado 2.742 parejas, siendo el mes de agosto el más demandado para este trámite, 272 nupcias. También, en el mismo año se han divorciado 1.866  esposos, con mayor incidencia en julio, 193 casos.


En 2017, en Azuay se registraron  3.371 matrimonios y 2.279 divorcios, entre una población de 838.859 habitantes.
Estos datos, según el INEC, si se comparan con los del año 2006, cuando se inscribieron 4.220 nupcias y 882 rupturas, apuntan a una variación;  hace 12 años, la población azuaya era de 690.049 ciudadanos.


Causas
¿Pero, a qué se debe el incremento del divorcio y la disminución del matrimonio?
Hay varias opiniones, aunque la mayoría coincide en que ha cambiado el comportamiento de la sociedad.
Mónica Ulloa, psicóloga y terapista familiar,  considera que hay todavía prejuicios y tabúes que llevan a crisis matrimoniales.


La abogada Diana Rubio completa que, según el INEC, la mayoría de los divorcios se efectúan de mutuo acuerdo, seguido del abandono injustificado.
La independencia laboral y la falta de compromiso entre la pareja podrían ser, según la abogada, algunas de las causas que llevaron al incremento de los divorcios en Cuenca.
Desde el año 2016, la legislación de este país permite que una separación definitiva entre esposos se haga a través de un notario, si no tienen niños o bienes en común. Un trámite realizado de esta manera cuesta alrededor de un salario básico y se concluye en menos de diez días.


Martha Castro está en proceso de separación de su esposo. Ella tiene 39 años y él 42. Se casaron hace 19 años, pero revela que su vida en pareja “ha pasado por muchos problemas”.
Con recelo cuenta que hasta ahora le fue imposible abandonar a su marido, “nuestros hijos eran pequeños, y luego la familia y los vecinos me iban a juzgar”.


Damián Calle contrajo matrimonio con Victoria Idrovo hace un mes. Él tiene 31 años y ella 26. Se casaron por amor, “nos comprendemos muy bien y nos queremos por encima de todo”.


Estudio
Ana Cristina Cevallos, en su tesis de máster en Educación Sexual de la Universidad de Cuenca, investigó acerca de cómo funciona el amor en la sociedad cuencana contemporánea.
Según sus datos, resulta que las concepciones del amor son diferentes para hombres y mujeres; es decir, el entendimiento y la vivencia del amor fueron disímiles entre los participantes de su estudio.


Para ellas, el amor implicó tener paciencia y comprender a su pareja, “entender los problemas, dificultades y frustraciones que tienen los hombres, para tratar de apaciguar o calmar las emociones que ellos manifiestan en situaciones más complicadas”.


Otro dato que arrojó la investigación es que todas las parejas participantes que habían contraído matrimonio, ya sea civil o religioso, “lo hicieron exclusivamente porque se había producido un embarazo no planificado en algún momento de la relación”.


En el caso de la formación de las relaciones de pareja, los resultados de este trabajo mostraron que entre los participantes prevaleció la idea de que, para establecer un noviazgo, la petición debe ser hecha únicamente por el hombre.


Los hallazgos del estudio evidenciaron que ellas son las principales responsables de las tareas del hogar como del cuidado de los hijos, “lo que hace que tengan una sobrecarga de actividades y responsabilidades ” .


A estos quehaceres diarios se suma el hecho de que las mujeres también están insertas en el mundo laboral; esto hace difícil que puedan cumplir tanto con las tareas domésticas como las de su trabajo.


La investigadora relató que, según sus investigaciones, los hombres están más vinculados a las tareas de producción en el mercado laboral y “gozan de tiempo para realizar diversas actividades, sobre todo de recreación, lo que evidentemente no sucede con las mujeres”.


El abogado Pablo Crespo complementa la idea de que todavía hay parejas que determinan continuar con el matrimonio, aunque “sea un fracaso”, ya sea por el bien de los niños, por el estatus económico o porque “la sociedad cuencana juzga a las mujeres que deciden hacerlo”. (I)

Por: Mihaela Ionela Badin

Los divorcios crecen y los matrimonios descienden

Pasaron ya dos años desde que Felipe Albán, de 35 años, y Carolina, de 36, se divorciaron por mutuo acuerdo.
Mientras le abraza a su futura esposa Mayra, de 29 años, él cuenta que se casó muy joven, pero ese amor se desgastó.  
Su matrimonio duró cerca de 15 años. El caso de Felipe se ajusta al promedio.


Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, INEC, en 2017 la duración promedio de un matrimonio fue de 14,7 años, a escala nacional.  En 1997, fue de 12 años.
Mientras más dura el matrimonio, la tasa de nupcialidad baja y la edad promedio de los contrayentes sube, registra el INEC.


Si en 1997 los hombres se casaban con 27,1 años, ahora lo hacen con 32,7; las mujeres, en 1997, “decían sí” con 23,9 años, y en 2017, con 29,7.
En Cuenca, el año pasado se han casado 2.742 parejas, siendo el mes de agosto el más demandado para este trámite, 272 nupcias. También, en el mismo año se han divorciado 1.866  esposos, con mayor incidencia en julio, 193 casos.


En 2017, en Azuay se registraron  3.371 matrimonios y 2.279 divorcios, entre una población de 838.859 habitantes.
Estos datos, según el INEC, si se comparan con los del año 2006, cuando se inscribieron 4.220 nupcias y 882 rupturas, apuntan a una variación;  hace 12 años, la población azuaya era de 690.049 ciudadanos.


Causas
¿Pero, a qué se debe el incremento del divorcio y la disminución del matrimonio?
Hay varias opiniones, aunque la mayoría coincide en que ha cambiado el comportamiento de la sociedad.
Mónica Ulloa, psicóloga y terapista familiar,  considera que hay todavía prejuicios y tabúes que llevan a crisis matrimoniales.


La abogada Diana Rubio completa que, según el INEC, la mayoría de los divorcios se efectúan de mutuo acuerdo, seguido del abandono injustificado.
La independencia laboral y la falta de compromiso entre la pareja podrían ser, según la abogada, algunas de las causas que llevaron al incremento de los divorcios en Cuenca.
Desde el año 2016, la legislación de este país permite que una separación definitiva entre esposos se haga a través de un notario, si no tienen niños o bienes en común. Un trámite realizado de esta manera cuesta alrededor de un salario básico y se concluye en menos de diez días.


Martha Castro está en proceso de separación de su esposo. Ella tiene 39 años y él 42. Se casaron hace 19 años, pero revela que su vida en pareja “ha pasado por muchos problemas”.
Con recelo cuenta que hasta ahora le fue imposible abandonar a su marido, “nuestros hijos eran pequeños, y luego la familia y los vecinos me iban a juzgar”.


Damián Calle contrajo matrimonio con Victoria Idrovo hace un mes. Él tiene 31 años y ella 26. Se casaron por amor, “nos comprendemos muy bien y nos queremos por encima de todo”.


Estudio
Ana Cristina Cevallos, en su tesis de máster en Educación Sexual de la Universidad de Cuenca, investigó acerca de cómo funciona el amor en la sociedad cuencana contemporánea.
Según sus datos, resulta que las concepciones del amor son diferentes para hombres y mujeres; es decir, el entendimiento y la vivencia del amor fueron disímiles entre los participantes de su estudio.


Para ellas, el amor implicó tener paciencia y comprender a su pareja, “entender los problemas, dificultades y frustraciones que tienen los hombres, para tratar de apaciguar o calmar las emociones que ellos manifiestan en situaciones más complicadas”.


Otro dato que arrojó la investigación es que todas las parejas participantes que habían contraído matrimonio, ya sea civil o religioso, “lo hicieron exclusivamente porque se había producido un embarazo no planificado en algún momento de la relación”.


En el caso de la formación de las relaciones de pareja, los resultados de este trabajo mostraron que entre los participantes prevaleció la idea de que, para establecer un noviazgo, la petición debe ser hecha únicamente por el hombre.


Los hallazgos del estudio evidenciaron que ellas son las principales responsables de las tareas del hogar como del cuidado de los hijos, “lo que hace que tengan una sobrecarga de actividades y responsabilidades ” .


A estos quehaceres diarios se suma el hecho de que las mujeres también están insertas en el mundo laboral; esto hace difícil que puedan cumplir tanto con las tareas domésticas como las de su trabajo.


La investigadora relató que, según sus investigaciones, los hombres están más vinculados a las tareas de producción en el mercado laboral y “gozan de tiempo para realizar diversas actividades, sobre todo de recreación, lo que evidentemente no sucede con las mujeres”.


El abogado Pablo Crespo complementa la idea de que todavía hay parejas que determinan continuar con el matrimonio, aunque “sea un fracaso”, ya sea por el bien de los niños, por el estatus económico o porque “la sociedad cuencana juzga a las mujeres que deciden hacerlo”. (I)

Por: Mihaela Ionela Badin