Dibujantes retratan a Cuenca

Un grupo de participantes del Urban Sketcher en la plaza San Francisco dibujan lo que observan a su paso para experimentar nuevas técnicas.
FOTO: Miguel Arévalo EL TIEMPO

Sentados sobre el centro de la plaza San Francisco, sin caballete, con papel y lápiz en mano, varios aficionados al dibujo manual fueron parte del festival Urban Sketcher desarrollado en homenaje a los niños.

Que los niños y adultos encuentren en el dibujo manual las bondades de un buen trazo dando forma a fragmentos de la ciudad, lo que se ve en el momento, lo que se vive, fue el objetivo de este primer encuentro organizado por los miembors del colectivo Urban Skecher de Cuenca.

“Dibujar un balcón, un edificio, una persona que vende en la plaza, una calle, o lo que le inspire, eso es lo que queremos”, indicó Jorge Tenesaca cultor de este movimiento urbano.

Lo que se necesitó en la sesión fue imaginación, buen ánimo, deseo de aprender y experimentar técnicas para dibujar a mano, lo que se observa, percibió Mayra Pérez, de 11 años, participante. (I)

Dibujantes retratan a Cuenca

Un grupo de participantes del Urban Sketcher en la plaza San Francisco dibujan lo que observan a su paso para experimentar nuevas técnicas.
FOTO: Miguel Arévalo EL TIEMPO

Sentados sobre el centro de la plaza San Francisco, sin caballete, con papel y lápiz en mano, varios aficionados al dibujo manual fueron parte del festival Urban Sketcher desarrollado en homenaje a los niños.

Que los niños y adultos encuentren en el dibujo manual las bondades de un buen trazo dando forma a fragmentos de la ciudad, lo que se ve en el momento, lo que se vive, fue el objetivo de este primer encuentro organizado por los miembors del colectivo Urban Skecher de Cuenca.

“Dibujar un balcón, un edificio, una persona que vende en la plaza, una calle, o lo que le inspire, eso es lo que queremos”, indicó Jorge Tenesaca cultor de este movimiento urbano.

Lo que se necesitó en la sesión fue imaginación, buen ánimo, deseo de aprender y experimentar técnicas para dibujar a mano, lo que se observa, percibió Mayra Pérez, de 11 años, participante. (I)