Devoción y fe se muestran en Pase del Niño Migrante

El Niño Migrante concentró a miles de feligreses en el Centro Histórico para acompañarlo en su Pasada.
FOTO: Miguel Arévalo EL TIEMPO

La imagen religiosa fue acompañada por miles de fieles que recorrieron las calles principales del Centro Histórico de Cuenca revestidos con trajes alusivos a la biblia y la Sagrada Familia y tradicionales. Esta es la décimo primera edición de la Pasada que fue promocionada por Rosa María Pulla.

Por décimo primer año consecutivo Cuenca celebró el Pase del Niño Migrante. Durante dos horas, unos 6.000 devotos recorrieron la calle Bolívar en el Centro Histórico.

Desde las aceras y los balcones, cientos de cuencanos y turistas filmaron, fotografiaron y aplaudieron a los participantes. A lo largo del recorrido se observó a los fieles vestidos con trajes de indígenas como saraguros, chola cuencana, entre otros.

Al ritmo de la música, que se escuchaba desde el vehículo que iba delante de los participantes, niños, jóvenes y adultos bailaron para el público. Hubo personajes tradicionales como el Diablo Huma.

Carmen Villansaca participa cada año de esta celebración junto a su familia. “Todos nos revestimos de personajes de la ‘Sagrada Familia’ y acompañamos al Niño en el recorrido”, aseveró.

A decir de la devota, desde que era pequeña venera la imagen y se preparan con tiempo para cumplirle las promesas que le hacen por los milagros que el Niño les otorga. “Es una forma de agradecerle por todo”.

Elvia León participó por primera vez en la celebración. A ella le pareció importante esta tradición, buscó desde hace mucho acompañar la imagen desde otro lado, ya no como espectadora y hace poco coordinó con sus amigos para ser parte del Pase.

Durante la jornada se repartió la tradicional chicha de jora y las fundas de caramelos a los participantes.

Rosa María Pulla, promotora de la celebración, explicó que cada año la imagen del Niño Migrante suma devotos gracias a los favores y bendiciones otorgadas. Ella decidió organizar este desfile por las calles de Cuenca desde que su esposo se sanó de una enfermedad terminal.

Devoción
La promotora aseguró que la devoción es grande al Divino Niño y su agenda es bastante apretada. Ella es propietaria de la radio cuencana radio La Voz del Río Tarqui, lugar desde donde inició el Pase y tras recorrer más de 15 cuadras, los devotos llegaron a la Catedral de La Inmaculada.

Allí se celebró una misa con un templo repleto de feligreses, quienes se mostraron agotados por la caminata.

Pulla sostuvo que a la imagen se la bautizó como Niño Migrante porque desde 1988 ha visitado Colombia, Perú y particularmente Estados Unidos.

Indicó que en Nueva York hay una cantidad innumerable de emigrantes devotos. “Muchos de ellos hacen las donaciones de los trajes, los mandan a confeccionar con pedrería y de telares de diversa gama, además de los colores. El Niño tiene todo un guardaropa”.

En los últimos años, el Divino Niño Migrante está en constantes visitas a los hogares de los diferentes cantones azuayos y de los barrios de Cuenca.

“Siempre vienen los devotos a llevarlo a sus hogares o lugares de residencia para venerarlo y agradecerle por las bendiciones recibidas”, resaltó.

Pulla heredó al Divino Niño de su madre, en 1988. Evitó hacer un cálculo de cuántas personas participaron en el Pase, pero asegura que se inició hace 11 años con 1.500 devotos.

“Cada año se han ido sumando al Pase de mi ‘Suquito’ y ahora son miles de feligreses que dan testimonio de los favores recibidos”. (I)

Sandra Altafulla
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Devoción y fe se muestran en Pase del Niño Migrante

El Niño Migrante concentró a miles de feligreses en el Centro Histórico para acompañarlo en su Pasada.
FOTO: Miguel Arévalo EL TIEMPO

La imagen religiosa fue acompañada por miles de fieles que recorrieron las calles principales del Centro Histórico de Cuenca revestidos con trajes alusivos a la biblia y la Sagrada Familia y tradicionales. Esta es la décimo primera edición de la Pasada que fue promocionada por Rosa María Pulla.

Por décimo primer año consecutivo Cuenca celebró el Pase del Niño Migrante. Durante dos horas, unos 6.000 devotos recorrieron la calle Bolívar en el Centro Histórico.

Desde las aceras y los balcones, cientos de cuencanos y turistas filmaron, fotografiaron y aplaudieron a los participantes. A lo largo del recorrido se observó a los fieles vestidos con trajes de indígenas como saraguros, chola cuencana, entre otros.

Al ritmo de la música, que se escuchaba desde el vehículo que iba delante de los participantes, niños, jóvenes y adultos bailaron para el público. Hubo personajes tradicionales como el Diablo Huma.

Carmen Villansaca participa cada año de esta celebración junto a su familia. “Todos nos revestimos de personajes de la ‘Sagrada Familia’ y acompañamos al Niño en el recorrido”, aseveró.

A decir de la devota, desde que era pequeña venera la imagen y se preparan con tiempo para cumplirle las promesas que le hacen por los milagros que el Niño les otorga. “Es una forma de agradecerle por todo”.

Elvia León participó por primera vez en la celebración. A ella le pareció importante esta tradición, buscó desde hace mucho acompañar la imagen desde otro lado, ya no como espectadora y hace poco coordinó con sus amigos para ser parte del Pase.

Durante la jornada se repartió la tradicional chicha de jora y las fundas de caramelos a los participantes.

Rosa María Pulla, promotora de la celebración, explicó que cada año la imagen del Niño Migrante suma devotos gracias a los favores y bendiciones otorgadas. Ella decidió organizar este desfile por las calles de Cuenca desde que su esposo se sanó de una enfermedad terminal.

Devoción
La promotora aseguró que la devoción es grande al Divino Niño y su agenda es bastante apretada. Ella es propietaria de la radio cuencana radio La Voz del Río Tarqui, lugar desde donde inició el Pase y tras recorrer más de 15 cuadras, los devotos llegaron a la Catedral de La Inmaculada.

Allí se celebró una misa con un templo repleto de feligreses, quienes se mostraron agotados por la caminata.

Pulla sostuvo que a la imagen se la bautizó como Niño Migrante porque desde 1988 ha visitado Colombia, Perú y particularmente Estados Unidos.

Indicó que en Nueva York hay una cantidad innumerable de emigrantes devotos. “Muchos de ellos hacen las donaciones de los trajes, los mandan a confeccionar con pedrería y de telares de diversa gama, además de los colores. El Niño tiene todo un guardaropa”.

En los últimos años, el Divino Niño Migrante está en constantes visitas a los hogares de los diferentes cantones azuayos y de los barrios de Cuenca.

“Siempre vienen los devotos a llevarlo a sus hogares o lugares de residencia para venerarlo y agradecerle por las bendiciones recibidas”, resaltó.

Pulla heredó al Divino Niño de su madre, en 1988. Evitó hacer un cálculo de cuántas personas participaron en el Pase, pero asegura que se inició hace 11 años con 1.500 devotos.

“Cada año se han ido sumando al Pase de mi ‘Suquito’ y ahora son miles de feligreses que dan testimonio de los favores recibidos”. (I)

Sandra Altafulla
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