Desalojo luego de riña en mercado

Trece vendedoras informales fueron retiradas ayer desde las 06:30 del mercado Diez de Agosto. Allí  vendían sus productos desde hace unos 30 años.

Una pelea entre cuatro comerciantes autónomos se registró el 30 de noviembre y este hecho provocó que la Dirección de Mercados en conjunto con la Guardia Ciudadana ejecutaran el desalojo de 13 vendedoras informales que solían comercializar frutas en los pasillos y cerca de las puertas del Mercado 10 de Agosto.


El administrador de este mercado, Fausto Guillén, detalló que 30 policías se encargaron del desalojo que fue a las 06:30 y aclaró que se trata de “informales” que obstaculizaban las entradas y los pasillos.


Una de las afectadas es Raquel Espinoza quien admitió que sí se registró la pelea, pero añadió que situaciones como esta son comunes en el mercado y que jamás habían retirado a nadie de su sector.


Otra de las perjudicadas es María Loja quien lleva más de 30 años trabajando en ese lugar. “Tenemos derecho a trabajar y dar de comer a nuestros hijos, no estamos vendiendo droga y estamos dispuestas a pagar por el espacio”, manifestó.


Guillén añadió que durante seis meses les han ofrecido un espacio formal en el mercado, pero no lo aceptan. (I)

Desalojo luego de riña en mercado

Trece vendedoras informales fueron retiradas ayer desde las 06:30 del mercado Diez de Agosto. Allí  vendían sus productos desde hace unos 30 años.

Una pelea entre cuatro comerciantes autónomos se registró el 30 de noviembre y este hecho provocó que la Dirección de Mercados en conjunto con la Guardia Ciudadana ejecutaran el desalojo de 13 vendedoras informales que solían comercializar frutas en los pasillos y cerca de las puertas del Mercado 10 de Agosto.


El administrador de este mercado, Fausto Guillén, detalló que 30 policías se encargaron del desalojo que fue a las 06:30 y aclaró que se trata de “informales” que obstaculizaban las entradas y los pasillos.


Una de las afectadas es Raquel Espinoza quien admitió que sí se registró la pelea, pero añadió que situaciones como esta son comunes en el mercado y que jamás habían retirado a nadie de su sector.


Otra de las perjudicadas es María Loja quien lleva más de 30 años trabajando en ese lugar. “Tenemos derecho a trabajar y dar de comer a nuestros hijos, no estamos vendiendo droga y estamos dispuestas a pagar por el espacio”, manifestó.


Guillén añadió que durante seis meses les han ofrecido un espacio formal en el mercado, pero no lo aceptan. (I)