34 infantes sin identificar recibieron sepultura en Cuenca

En la Catedral de la Inmaculada de Cuenca, los féretros de los pequeños se colocaron al pie del altar mayor y el arzobispo de la ciudad dio una misa.
FOTO: Fernando Machado

Tras una ceremonia realizada en la Catedral de la Inmaculada de Cuenca, 34 cuerpos de niños nacidos y no nacidos, pero sin identificar, fueron sepultados este jueves 10 de mayo en el Campo Santa Ana de Cuenca.

Los cuerpos de los infantes, que fueron sepultados en pequeños féretros blancos, permanecieron bajo custodia de las unidades operativas de Medicina Legal del Servicio Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses de las provincias de Manabí, El Oro, Santo Domingo de los Tsáchilas, Azuay y Esmeraldas.

Al no tener un nombre, autoridades y ciudadanos se convirtieron en los padrinos.

Nombres como Rafael, José Manuel, Angélica, Carlos, Pedro, Emanuel, Daniel Alejandro, Juan Andrés, entre otros, fueron utilizados antes de ser sepultados.

“Estos pequeños cuerpos merecen ser enterrados con dignidad y respeto, porque son personas y no un tumor”, manifestó el arzobispo. (I)

34 infantes sin identificar recibieron sepultura en Cuenca

En la Catedral de la Inmaculada de Cuenca, los féretros de los pequeños se colocaron al pie del altar mayor y el arzobispo de la ciudad dio una misa.
FOTO: Fernando Machado

Tras una ceremonia realizada en la Catedral de la Inmaculada de Cuenca, 34 cuerpos de niños nacidos y no nacidos, pero sin identificar, fueron sepultados este jueves 10 de mayo en el Campo Santa Ana de Cuenca.

Los cuerpos de los infantes, que fueron sepultados en pequeños féretros blancos, permanecieron bajo custodia de las unidades operativas de Medicina Legal del Servicio Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses de las provincias de Manabí, El Oro, Santo Domingo de los Tsáchilas, Azuay y Esmeraldas.

Al no tener un nombre, autoridades y ciudadanos se convirtieron en los padrinos.

Nombres como Rafael, José Manuel, Angélica, Carlos, Pedro, Emanuel, Daniel Alejandro, Juan Andrés, entre otros, fueron utilizados antes de ser sepultados.

“Estos pequeños cuerpos merecen ser enterrados con dignidad y respeto, porque son personas y no un tumor”, manifestó el arzobispo. (I)