Conservar el patrimonio une el pasado y la actualidad

La tendencia por devolverle la vida al Centro Histórico a través de la recuperación de edificios para la vivienda y el comercio, para que sea un lugar habitado y habitable, fue una de las características por las que Cuenca fue designada como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, en 1999. 

Hoy se cumplen 20 años de su declaratoria y los esfuerzos por conservar el patrimonio cuencano se mantienen.

La historiadora Catalina Sigüenza manifiesta que es de gran importancia conservar el patrimonio que Cuenca posee, ya que en tema de historia se lo considera como un puente entre un legado pasado y la actualidad.

“El patrimonio cultural nos muestra la vida, costumbres, tradiciones de una civilización antigua teniendo como resultado un gran valor al nacimiento de un pueblo”, detalla.

En esto coincide el historiador y catedrático de la Universidad de Cuenca, Fabricio Quichimbo, quien sugiere que en la actualidad resulta importante la conservación del patrimonio sea material, inmaterial o natural, “patrimonio que integra no solo lo edificado -como usualmente se piensa- sino que abarca prácticas y manifestaciones sociales. En virtud que, constituye la herencia de un grupo humano”.

Agrega que este patrimonio se crea, se hereda, se transmite, se modifica a lo largo del tiempo. En este contexto, preservar, conservar y revitalizar el patrimonio es una parte fundamental, “ya que ayuda a replantear nuestra identidad y el legado de nuestros antepasados y nos ayuda a entender los problemas del presente”.

Los directivos del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, INPC, y la Dirección Municipal de Áreas Históricas y Patrimoniales sostienen que el involucramiento ciudadano en la preservación de las fuentes culturales de la ciudad debe expandirse para mantener a Cuenca con su belleza y riqueza cultural.

Inventario y preservación
Estas riquezas culturales fueron recogidas por el Departamento de Áreas Históricas que consideró en la parte arquitectónica 26 edificios de valor monumental, 602 arquitectónicos y 803 ambientales. En el último inventario de la ciudad difundido en 2014, se contabilizan 3.400 inmuebles de valor patrimonial.

De acuerdo con una investigación de riesgos del patrimonio, efectuada en la Universidad de Cuenca en 2017, un 73 por ciento de los inmuebles del Centro Histórico presentan algún tipo de deterioro, considerando que más del 90 por ciento de las edificaciones patrimoniales están en manos privadas.

El estudio refleja que las afecciones son por problemas sociales como el vandalismo y los manchones, la falta de mantenimiento, negligencia, abandono, intervenciones inadecuadas, manipulación incorrecta de materiales y la contaminación visual con publicidad son los principales riesgos para el patrimonio arquitectónico en Cuenca.

Sin embargo, de acuerdo a Áreas Históricas y Patrimoniales, hasta el presente año un 17 por ciento de los 3.100 bienes patrimoniales de Cuenca están en condiciones regulares o malas, por una causa principal: descuido de sus dueños.

En Cuenca se registran 20 intervenciones mayores en bienes de valor histórico, pero el mayor interés por conservarlos es de la mano privada. El Municipio está a cargo de un bien por su cuenta.

Se trata de la Casa Márquez ubicada en el sector de El Vado. Allí se recuperaron muros, escaleras, pisos y un ático característico del inmueble patrimonial, que junto con la Casa de la Lira y la Escuela Taller conforman un conjunto de bienes municipales restaurados y que fueron inaugurados el pasado viernes.

Inversión
Un monto de 6’700.000 dólares tiene el Municipio de Cuenca para conservar su patrimonio, valor que en los últimos años se ha destinado para la recuperación de bienes materiales e inmateriales. Para el 2020, el presupuesto es de 600.000 dólares para gestión y administración, mientras que aproximadamente 4’000.000.000 de dólares serán para obras.

Son recursos escasos, según Felipe Manosalvas, director del departamento municipal de Áreas Históricas y Patrimoniales de Cuenca, quien asegura que este título entregado por la Unesco, se reconoció no solo la riqueza arquitectónica.

Menciona que entre los criterios para que la urbe reciba su designación constan: porque ilustra la implantación de los principios de la planificación urbana renacentista en Américas, la fusión de diferentes sociedades y las culturas en América Latina simbolizadas por el diseño y paisaje urbano de Cuenca donde hay representaciones de la cultura Cañari e Inca.

Y el último criterio, es que Cuenca es un ejemplo de un plan de ciudad colonial española interior, y esto se evidencia en el centro histórico, que mantiene la estructura urbana en un trazado en damero.

Patrimonio inmaterial
Patricio Zamora, director del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, INPC, de la Zona 6, sostiene que en esta declaratoria se valoraron los conceptos y elementos arquitectónicos de la belleza del Centro Histórico.

Especifica que fue por su trazado en damero, arquitectura vernácula, con materiales como la madera, el adobe y la teja, “además con tramos de paisaje cultural y entorno urbano, lo que caracteriza a Cuenca con la riqueza arquitectónica más grande del país”.

Pero no se puede olvidar, detalla, que en 1988 la ciudad ya era considerada como Patrimonio Cultural de la Nación que constituyó en el primer paso para que se pueda construir el expediente que llevaron a Cuenca a esta declaratoria por la Unesco.

Pero a más de la parte arquitectónica de Cuenca, también existe un Patrimonio Inmaterial inmenso en la ciudad, “que se debe rescatar, para que sea visto de una manera transversal, analizado y protegido en su integralidad”, dice Zamora.

Recuerda que son cinco ámbitos de Patrimonio que están consagrados en la Ley Orgánica de Cultura: el arqueológico, el mueble, el inmueble, el documental y el inmaterial.

Zamora propone que la recuperación, conservación y rescate del legado cultural debe ser un hecho de coresponsabilidad de autoridades y ciudadanos.

Sugiere que trabajar mancomunadamente en proyectos de cualquier ámbito de la Cultura, para poner en valor la indentidad de la riqueza patrimonial, es lo indicado.

Acciones de protección
Para este trabajo conjunto, los artesanos, gestores culturales, restauradores, entre otros, a través de sus manos y acciones han aportado a la conservación del patrimonio cuencano.

Por ejemplo, un 95 por ciento de producción del sombrero la hace Cuenca, según datos del Ministerio de Turismo que interviene y gestiona para la exportación del producto a nivel mundial.

La artesana María Teresa Zhinzhín, tiene 49 años de edad y desde los cinco se dedica al tejido del sombrero en paja toquilla. Dice sentirse feliz porque gracias a su aporte, se considera a Cuenca como Patrimonio Cultural. “Estos últimos años, las acciones para que se refleje lo que hacemos han sido de gran importancia”.

En tanto, Jorge Cáceres, director del Parque Nacional Cajas, sitio que forma parte del Patrimonio Natural de Cuenca, manifiesta que toda la información técnica y científica sobre lo que el parque guarda y maneja es una de las estrategias más importantes de los últimos años.

“Se habla del Cajas como un sitio lejano, pero, es tan íntimo y tan nuestro. Aporta tanto a nuestra calidad de vida que es importante que todos tengamos la mayor cantidad de información, para conocer nuestro patrimonio natural” .

Manosalvas y Zamora coinciden en que hay que enfocarse también en el patrimonio inmaterial, en su rescate, sobre todo preservar tradiciones como el Pase del Niño Viajero. (I)

Conservar el patrimonio une el pasado y la actualidad

La tendencia por devolverle la vida al Centro Histórico a través de la recuperación de edificios para la vivienda y el comercio, para que sea un lugar habitado y habitable, fue una de las características por las que Cuenca fue designada como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, en 1999. 

Hoy se cumplen 20 años de su declaratoria y los esfuerzos por conservar el patrimonio cuencano se mantienen.

La historiadora Catalina Sigüenza manifiesta que es de gran importancia conservar el patrimonio que Cuenca posee, ya que en tema de historia se lo considera como un puente entre un legado pasado y la actualidad.

“El patrimonio cultural nos muestra la vida, costumbres, tradiciones de una civilización antigua teniendo como resultado un gran valor al nacimiento de un pueblo”, detalla.

En esto coincide el historiador y catedrático de la Universidad de Cuenca, Fabricio Quichimbo, quien sugiere que en la actualidad resulta importante la conservación del patrimonio sea material, inmaterial o natural, “patrimonio que integra no solo lo edificado -como usualmente se piensa- sino que abarca prácticas y manifestaciones sociales. En virtud que, constituye la herencia de un grupo humano”.

Agrega que este patrimonio se crea, se hereda, se transmite, se modifica a lo largo del tiempo. En este contexto, preservar, conservar y revitalizar el patrimonio es una parte fundamental, “ya que ayuda a replantear nuestra identidad y el legado de nuestros antepasados y nos ayuda a entender los problemas del presente”.

Los directivos del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, INPC, y la Dirección Municipal de Áreas Históricas y Patrimoniales sostienen que el involucramiento ciudadano en la preservación de las fuentes culturales de la ciudad debe expandirse para mantener a Cuenca con su belleza y riqueza cultural.

Inventario y preservación
Estas riquezas culturales fueron recogidas por el Departamento de Áreas Históricas que consideró en la parte arquitectónica 26 edificios de valor monumental, 602 arquitectónicos y 803 ambientales. En el último inventario de la ciudad difundido en 2014, se contabilizan 3.400 inmuebles de valor patrimonial.

De acuerdo con una investigación de riesgos del patrimonio, efectuada en la Universidad de Cuenca en 2017, un 73 por ciento de los inmuebles del Centro Histórico presentan algún tipo de deterioro, considerando que más del 90 por ciento de las edificaciones patrimoniales están en manos privadas.

El estudio refleja que las afecciones son por problemas sociales como el vandalismo y los manchones, la falta de mantenimiento, negligencia, abandono, intervenciones inadecuadas, manipulación incorrecta de materiales y la contaminación visual con publicidad son los principales riesgos para el patrimonio arquitectónico en Cuenca.

Sin embargo, de acuerdo a Áreas Históricas y Patrimoniales, hasta el presente año un 17 por ciento de los 3.100 bienes patrimoniales de Cuenca están en condiciones regulares o malas, por una causa principal: descuido de sus dueños.

En Cuenca se registran 20 intervenciones mayores en bienes de valor histórico, pero el mayor interés por conservarlos es de la mano privada. El Municipio está a cargo de un bien por su cuenta.

Se trata de la Casa Márquez ubicada en el sector de El Vado. Allí se recuperaron muros, escaleras, pisos y un ático característico del inmueble patrimonial, que junto con la Casa de la Lira y la Escuela Taller conforman un conjunto de bienes municipales restaurados y que fueron inaugurados el pasado viernes.

Inversión
Un monto de 6’700.000 dólares tiene el Municipio de Cuenca para conservar su patrimonio, valor que en los últimos años se ha destinado para la recuperación de bienes materiales e inmateriales. Para el 2020, el presupuesto es de 600.000 dólares para gestión y administración, mientras que aproximadamente 4’000.000.000 de dólares serán para obras.

Son recursos escasos, según Felipe Manosalvas, director del departamento municipal de Áreas Históricas y Patrimoniales de Cuenca, quien asegura que este título entregado por la Unesco, se reconoció no solo la riqueza arquitectónica.

Menciona que entre los criterios para que la urbe reciba su designación constan: porque ilustra la implantación de los principios de la planificación urbana renacentista en Américas, la fusión de diferentes sociedades y las culturas en América Latina simbolizadas por el diseño y paisaje urbano de Cuenca donde hay representaciones de la cultura Cañari e Inca.

Y el último criterio, es que Cuenca es un ejemplo de un plan de ciudad colonial española interior, y esto se evidencia en el centro histórico, que mantiene la estructura urbana en un trazado en damero.

Patrimonio inmaterial
Patricio Zamora, director del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, INPC, de la Zona 6, sostiene que en esta declaratoria se valoraron los conceptos y elementos arquitectónicos de la belleza del Centro Histórico.

Especifica que fue por su trazado en damero, arquitectura vernácula, con materiales como la madera, el adobe y la teja, “además con tramos de paisaje cultural y entorno urbano, lo que caracteriza a Cuenca con la riqueza arquitectónica más grande del país”.

Pero no se puede olvidar, detalla, que en 1988 la ciudad ya era considerada como Patrimonio Cultural de la Nación que constituyó en el primer paso para que se pueda construir el expediente que llevaron a Cuenca a esta declaratoria por la Unesco.

Pero a más de la parte arquitectónica de Cuenca, también existe un Patrimonio Inmaterial inmenso en la ciudad, “que se debe rescatar, para que sea visto de una manera transversal, analizado y protegido en su integralidad”, dice Zamora.

Recuerda que son cinco ámbitos de Patrimonio que están consagrados en la Ley Orgánica de Cultura: el arqueológico, el mueble, el inmueble, el documental y el inmaterial.

Zamora propone que la recuperación, conservación y rescate del legado cultural debe ser un hecho de coresponsabilidad de autoridades y ciudadanos.

Sugiere que trabajar mancomunadamente en proyectos de cualquier ámbito de la Cultura, para poner en valor la indentidad de la riqueza patrimonial, es lo indicado.

Acciones de protección
Para este trabajo conjunto, los artesanos, gestores culturales, restauradores, entre otros, a través de sus manos y acciones han aportado a la conservación del patrimonio cuencano.

Por ejemplo, un 95 por ciento de producción del sombrero la hace Cuenca, según datos del Ministerio de Turismo que interviene y gestiona para la exportación del producto a nivel mundial.

La artesana María Teresa Zhinzhín, tiene 49 años de edad y desde los cinco se dedica al tejido del sombrero en paja toquilla. Dice sentirse feliz porque gracias a su aporte, se considera a Cuenca como Patrimonio Cultural. “Estos últimos años, las acciones para que se refleje lo que hacemos han sido de gran importancia”.

En tanto, Jorge Cáceres, director del Parque Nacional Cajas, sitio que forma parte del Patrimonio Natural de Cuenca, manifiesta que toda la información técnica y científica sobre lo que el parque guarda y maneja es una de las estrategias más importantes de los últimos años.

“Se habla del Cajas como un sitio lejano, pero, es tan íntimo y tan nuestro. Aporta tanto a nuestra calidad de vida que es importante que todos tengamos la mayor cantidad de información, para conocer nuestro patrimonio natural” .

Manosalvas y Zamora coinciden en que hay que enfocarse también en el patrimonio inmaterial, en su rescate, sobre todo preservar tradiciones como el Pase del Niño Viajero. (I)