Confluencia de culturas en el Pase del Niño ViajerO

El pase del Niño no es solo una manifestación religiosa; además es una muestra de la cultura popular: desde imágenes del Niño Dios hasta Papá Noeles, pasando por indígenas y payasos, todos forman parte de esta procesión.

Este año no fue diferente y por las calles de la ciudad, llenas de fieles, el pasado miércoles 24 de diciembre desfilaron fieles a pie, en vehículos, en caballos y hasta en motos, cada uno con su interpretación de esta devoción.

Algunos vehículos, cubiertos con cobijas, edredones y hasta banderas, como una de Estados Unidos, llevaron todo tipo de adornos. Entre ellos, y sobre todo junto a los niños, hubo muñecos de felpa como el osito Winnie Pooh.

Ofrendas

El castillo, que es el armazón de carrizo en el que se colocan las ofrendas al Niño, se colocaron frutas, golosinas, pan, bebidas, chicha, adornos y una gallina, puerco o cuy asado con un billete en el pico y un ají. Algunos pusieron frutas y verduras de plástico, botellas de trago y hasta grandes latas de cerveza.

A falta de caballo, hubo personas que usaron a sus perros para llevar las ofrendas.

Niños, jóvenes, adultos, todos se disfrazaron, pero no solamente de los personajes del pase, sino de Papá Noel, de miembros de las diferentes etnias del país, payasos y hasta unos personajes similares a los de las comparsas del 6 de enero.

Todo esto acompañado de música de las bandas de pueblo y de otras, más modernas, y hasta de bandas de guerra.

Así, Cuenca tuvo una vez más su encuentro con la religión y la tradición.

Cuenca.

Confluencia de culturas en el Pase del Niño ViajerO

Este año no fue diferente y por las calles de la ciudad, llenas de fieles, el pasado miércoles 24 de diciembre desfilaron fieles a pie, en vehículos, en caballos y hasta en motos, cada uno con su interpretación de esta devoción.

Algunos vehículos, cubiertos con cobijas, edredones y hasta banderas, como una de Estados Unidos, llevaron todo tipo de adornos. Entre ellos, y sobre todo junto a los niños, hubo muñecos de felpa como el osito Winnie Pooh.

Ofrendas

El castillo, que es el armazón de carrizo en el que se colocan las ofrendas al Niño, se colocaron frutas, golosinas, pan, bebidas, chicha, adornos y una gallina, puerco o cuy asado con un billete en el pico y un ají. Algunos pusieron frutas y verduras de plástico, botellas de trago y hasta grandes latas de cerveza.

A falta de caballo, hubo personas que usaron a sus perros para llevar las ofrendas.

Niños, jóvenes, adultos, todos se disfrazaron, pero no solamente de los personajes del pase, sino de Papá Noel, de miembros de las diferentes etnias del país, payasos y hasta unos personajes similares a los de las comparsas del 6 de enero.

Todo esto acompañado de música de las bandas de pueblo y de otras, más modernas, y hasta de bandas de guerra.

Así, Cuenca tuvo una vez más su encuentro con la religión y la tradición.

Cuenca.