Carolina, la embajadora de la cocina ecuatoriana

Esta cuencana de 34 años de edad brilla en España con Íkaro, un restaurante con ‘Estrella Michelin’, cuya marca busca expandirla en Ecuador. Cada noche impacta con sus conocimientos y críticas en el programa de cocina Masterchef. Ella es una mujer que va dejando huellas como una triunfadora.

La vemos a diario en ‘Masterchef Ecuador’, en televisión nacional, es una jueza rigurosa, que evalúa desde el olor de una receta hasta el emplatado y que pronuncia con orgullo el famoso cantado cuencano. Es Carolina Sánchez quien a sus cortos 34 años conquistó, junto a su novio, una ‘Estrella Michelin’: el óscar para cocineros.

Después de obtener esta estrella Carolina se hizo famosa aquí, en su país. Antes solo sus conocidos sabían del trabajo que hacía en España donde se dedicaba a combinar sabores de aquí con los de allá.

Pero su pasión por la cocina la descubrió desde que era una niña. Así lo contó después de salir de su restaurante Íkaro, en Logroño, al Sur de Bilbao en España, cuando concedió una entrevista a EL TIEMPO vía WhatsApp donde se le escuchó risueña.

Recuerda con especial cariño que cuando tenía siete años soñaba con tener su propio restaurante, en la casa de su abuela, ubicada en el Centro Histórico de la ciudad, pero también cocinaba postres y compartía con su familia sus dotes culinarios.

Cuando le tocó decidir qué quería estudiar quiso seguir Gastronomía, en la Universidad de Cuenca, para luego viajar a Perú a hacer un máster en Cocina Peruana en Cordon Bleu.

“Estaba de moda la cocina peruana y también buscaba un lugar cercano, así que fui”, comenta. Después viajó a España donde realizó un máster en Cocina, Técnica y Producto en el Basque Culinary Center, de San Sebastián, donde también conoció a Iñaki Murúa, su actual pareja y socio en Íkaro.

Relata que ambos pensaron que se trataría de una relación que duraría lo que durara el máster, pero se fueron conociendo, hicieron pasantías juntos y se dieron cuenta que podían trabajar en equipo y llevarse bien, “porque no es fácil trabajar con tu pareja”, confiesa, pero para ellos ha sido una buena experiencia.

Íkaro es una restaurante que tiene una decoración sobria donde se escucha jazz o bossa.

Pero lo mejor es que tienen un gran vidrio para que los comensales puedan observar el trabajo de los chefs. “Cuando empezamos éramos solo Iñaki y yo en la cocina y dos más en sala, pero pronto nos dimos cuenta que no éramos suficientes y ahora trabajamos 12”, comentó.

Antes de recibir la ‘Estrella Michelin”, Carolina e Iñaki recibieron la visita de dos personas que evaluaron su trabajo y luego llegó la invitación. “No nos queríamos ilusionar, pensamos que nos invitaban solo por cortesía y cuando nuestros nombres salieron en una pantalla del evento sí celebramos”, narró entre risas.

Entre los platillos que más sorprenden a los comensales de Íkaro está una salsa o crema con plátano verde que es de Ecuador, pero que en España no es típica, “acá no saben qué hacer con el plátano verde”.

Cuando Carolina recibió la llamada en la que le proponían ser parte de Masterchef Ecuador ella vio un sueño hecho realidad, porque es fanática del programa y lo ha visto en diferentes países.

Reconoció que fue difícil decir que sí porque tiene su restaurante en España, pero con el apoyo de su novio se convenció y regresó a su país a vivir esta nueva experiencia. Jamás había hecho televisión y tuvo que aprender, pero también conoció a gente maravillosa, asegura.

Tiene como proyecto abrir una sucursal de Íkaro en el país. Lo pensó hace unos años, pero no hubo las condiciones económicas para hacerlo. Sueña con poder deleitar el paladar de los ecuatorianos.

Reconoció que para la mujer siempre ha sido más complicado estar frente a una cocina, pero ella considera que esto se debe a que es un trabajo muy exigente.

A veces hay horarios nocturnos y que combinado con el rol de madre no es muy fácil, sin embargo cree que cada vez hay más posibilidades para la mujer.

Recomienda a todas las chicas que deseen estudiar Gastronomía que lo hagan y sueñen en grande. Para ella una ‘Estrella Michelin’ era algo que parecía inalcanzable, pero que lo logró.

Se considera estricta con sus aprendices, no solo en la televisión, sino también con sus empleados en España. Esta chef enorgullece a Cuenca es jovial y humilde, una chica que logra poner el nombre del país en alto y lo hace desde la cocina. (I)

Carolina, la embajadora de la cocina ecuatoriana

Esta cuencana de 34 años de edad brilla en España con Íkaro, un restaurante con ‘Estrella Michelin’, cuya marca busca expandirla en Ecuador. Cada noche impacta con sus conocimientos y críticas en el programa de cocina Masterchef. Ella es una mujer que va dejando huellas como una triunfadora.

La vemos a diario en ‘Masterchef Ecuador’, en televisión nacional, es una jueza rigurosa, que evalúa desde el olor de una receta hasta el emplatado y que pronuncia con orgullo el famoso cantado cuencano. Es Carolina Sánchez quien a sus cortos 34 años conquistó, junto a su novio, una ‘Estrella Michelin’: el óscar para cocineros.

Después de obtener esta estrella Carolina se hizo famosa aquí, en su país. Antes solo sus conocidos sabían del trabajo que hacía en España donde se dedicaba a combinar sabores de aquí con los de allá.

Pero su pasión por la cocina la descubrió desde que era una niña. Así lo contó después de salir de su restaurante Íkaro, en Logroño, al Sur de Bilbao en España, cuando concedió una entrevista a EL TIEMPO vía WhatsApp donde se le escuchó risueña.

Recuerda con especial cariño que cuando tenía siete años soñaba con tener su propio restaurante, en la casa de su abuela, ubicada en el Centro Histórico de la ciudad, pero también cocinaba postres y compartía con su familia sus dotes culinarios.

Cuando le tocó decidir qué quería estudiar quiso seguir Gastronomía, en la Universidad de Cuenca, para luego viajar a Perú a hacer un máster en Cocina Peruana en Cordon Bleu.

“Estaba de moda la cocina peruana y también buscaba un lugar cercano, así que fui”, comenta. Después viajó a España donde realizó un máster en Cocina, Técnica y Producto en el Basque Culinary Center, de San Sebastián, donde también conoció a Iñaki Murúa, su actual pareja y socio en Íkaro.

Relata que ambos pensaron que se trataría de una relación que duraría lo que durara el máster, pero se fueron conociendo, hicieron pasantías juntos y se dieron cuenta que podían trabajar en equipo y llevarse bien, “porque no es fácil trabajar con tu pareja”, confiesa, pero para ellos ha sido una buena experiencia.

Íkaro es una restaurante que tiene una decoración sobria donde se escucha jazz o bossa.

Pero lo mejor es que tienen un gran vidrio para que los comensales puedan observar el trabajo de los chefs. “Cuando empezamos éramos solo Iñaki y yo en la cocina y dos más en sala, pero pronto nos dimos cuenta que no éramos suficientes y ahora trabajamos 12”, comentó.

Antes de recibir la ‘Estrella Michelin”, Carolina e Iñaki recibieron la visita de dos personas que evaluaron su trabajo y luego llegó la invitación. “No nos queríamos ilusionar, pensamos que nos invitaban solo por cortesía y cuando nuestros nombres salieron en una pantalla del evento sí celebramos”, narró entre risas.

Entre los platillos que más sorprenden a los comensales de Íkaro está una salsa o crema con plátano verde que es de Ecuador, pero que en España no es típica, “acá no saben qué hacer con el plátano verde”.

Cuando Carolina recibió la llamada en la que le proponían ser parte de Masterchef Ecuador ella vio un sueño hecho realidad, porque es fanática del programa y lo ha visto en diferentes países.

Reconoció que fue difícil decir que sí porque tiene su restaurante en España, pero con el apoyo de su novio se convenció y regresó a su país a vivir esta nueva experiencia. Jamás había hecho televisión y tuvo que aprender, pero también conoció a gente maravillosa, asegura.

Tiene como proyecto abrir una sucursal de Íkaro en el país. Lo pensó hace unos años, pero no hubo las condiciones económicas para hacerlo. Sueña con poder deleitar el paladar de los ecuatorianos.

Reconoció que para la mujer siempre ha sido más complicado estar frente a una cocina, pero ella considera que esto se debe a que es un trabajo muy exigente.

A veces hay horarios nocturnos y que combinado con el rol de madre no es muy fácil, sin embargo cree que cada vez hay más posibilidades para la mujer.

Recomienda a todas las chicas que deseen estudiar Gastronomía que lo hagan y sueñen en grande. Para ella una ‘Estrella Michelin’ era algo que parecía inalcanzable, pero que lo logró.

Se considera estricta con sus aprendices, no solo en la televisión, sino también con sus empleados en España. Esta chef enorgullece a Cuenca es jovial y humilde, una chica que logra poner el nombre del país en alto y lo hace desde la cocina. (I)