Cáncer de mama tiene mayores técnicas de detección

La localización temprana de esta patología es clave y permite que el paciente tenga una tasa de supervivencia del 90%. Cuenca presenta uno de los índices más altos de la enfermedad en el país.
Uno de los métodos para identificar un posible cáncer es a través de la mamografía.
FOTO: Miguel Arévalo | EL TIEMPO

Desde el año 2000, el cáncer de mama ocupa los primeros lugares de las enfermedades causantes de la muerte de las mujeres en el mundo. Hoy, que se conmemora el Día Mundial de la lucha contra el cáncer de mama, las campañas vuelven a hacer énfasis en la detección temprana, pues, según los expertos, esta permite que las pacientes tengan una tasa de supervivencia de hasta un 90 por ciento.

En un estudio realizado por el Instituto del Cáncer SOLCA, entre el 2009 y 2013, 26 de cada 100.000 habitantes presentaron cáncer de mama en esta ciudad. Esta incidencia corresponde, según Raúl Alvarado, director de la casa de salud, a la cuarta más alta de todo el país.

En primer lugar está Quito, con 35 de cada 100.000 personas; en segundo Guayaquil, con 34; y en tercero Loja, con 32 habitantes. Alvarado asegura que esta patología es la principal causa de muerte de las mujeres en Cuenca, y el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, INEC lo corrobora, pues los últimos datos de su Registro de Defunciones indican que en el 2016, 641 personas murieron a consecuencia del cáncer de mama, y desde el 2012 el número de muertes por esta causa fue de 2.760 habitantes.

El director de SOLCA muestra también un panorama alentador, pues habla del nuevo servicio que ofrece la institución hace aproximadamente tres meses. Se trata del análisis genético, que es capaz de determinar si una mujer está propensa a esta patología, a través de sus antecedentes familiares que también la hayan desarrollado. “El 10 por ciento de los casos de cáncer de seno son hereditarios y la posibilidad de que esta enfermedad aparezca en alguien que presente alteraciones genéticas es del 85 al 90 por ciento”, informa Alvarado, quien advierte además que una mamografía puede jugar un papel vital en la prevención. Los costos de este examen, que se recomienda hacerlo a partir de los 40 años, bordean los 35 y 40 dólares.

Sobrevivientes
Martha Calderón fue parte de las cifras de SOLCA y del INEC, pero al contarlo, siente entre orgullo y alivio al saber que ya no está más en este grupo poblacional. Alivio porque las radioterapias y las dolorosas quimioterapias ya no son parte de su vida, y orgullo porque tiene la oportunidad de contar su historia a otras personas que están pasando por lo que ella vivió hace cuatro años.

Un cáncer de endometrio fue solo el inicio cuando Martha tenía 60 años. Al ser detectado en agosto de 2014, tras un papanicolaou de rutina, le aplicaron 25 radioterapias y cuatro quimioterapias para combatirlo. Cuando recibió el alta en noviembre del mismo año, el pezón de su seno izquierdo empezó a hundirse. En febrero del 2015, los examenes dieron el resultado de un tumor de tres centímetros ubicado en su mama. Las sesiones de quimioterapia, además de ocasionarle sensaciones que califica como “terribles”, fueron las causantes de la pérdida de cabello, cejas y pestañas. En este punto de la historia, la sobreviviente recuerda con calma y tristeza una fecha: septiembre del 2016, donde el cáncer había cedido pero también cuando le extirparon quirúrgicamente la mama afectada. Ahora tiene 64 años y asegura que para seguir aquí encontró cuatro razones para vivir: sus tres hijos y su esposo. “Llevo una vida normal, hago de todo, como de todo y, sobre todo, aprendí a vivir con una parte menos de mi cuerpo. Quiero pensar que si me falta algo, me sobra el amor de mi familia”, dice al recordar una etapa vencida. (I)



Esperanzas para sobrellevarlo

La reconstrucción de seno es una opción Raúl Alvarado, director de SOLCA, explica que la reconstrucción quirúrgica de las mamas es una opción por la que muchas mujeres optan. Aunque señala que esta libre decisión depende del contexto cultural y psicológico de cada persona, pues “hay quienes no soportan un defecto en su cuerpo y es necesario considerar que la pérdida de un seno es una mutilación importante que puede afectar en gran manera el estado anímico de un ser humano”. Aunque este no fue el caso de Ximena (nombre protegido), quien a sus 59 años perdió uno de sus senos luego de un padecimiento de casi cinco años. Ella asegura que cuenta con las posibilidades económicas de hacerlo, pero está convencida de que “es la oportunidad de valorar el haber recuperado su salud, más allá de cómo se ve físicamente”.

Es posible preservar la fertilidad
El padecimiento que pueden generar los tratamientos oncológicos ante la detección de un cáncer de mama es frecuente en las mujeres que lo sufren. Sin embargo, Pedro González, especialista en endocrinología reproductiva, sostiene que un adecuado diagnóstico es determinante para enfrentarlo y también para preservar la fertilidad, pues es posible resguardar los óvulos para concebir después de los procedimientos médicos. A esta técnica se la denomina vitrificación y consiste en la conservación de óvulos jóvenes y sanos, con la finalidad de mantener, a largo plazo, las posibilidades reproductivas. “La vitrificación es un tratamiento ideal para mujeres que han sido diagnosticadas con enfermedades malignas o pre malignas como el cáncer, y que van a recibir un tratamiento que puede ser dañino para las células germinales de sus ovarios, ya que mejora las posibilidades de lograr un embarazo al finalizar los procedimientos oncológicos”, asegura González.

Isabel Aguilar
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Cáncer de mama tiene mayores técnicas de detección

Uno de los métodos para identificar un posible cáncer es a través de la mamografía.
FOTO: Miguel Arévalo | EL TIEMPO

Desde el año 2000, el cáncer de mama ocupa los primeros lugares de las enfermedades causantes de la muerte de las mujeres en el mundo. Hoy, que se conmemora el Día Mundial de la lucha contra el cáncer de mama, las campañas vuelven a hacer énfasis en la detección temprana, pues, según los expertos, esta permite que las pacientes tengan una tasa de supervivencia de hasta un 90 por ciento.

En un estudio realizado por el Instituto del Cáncer SOLCA, entre el 2009 y 2013, 26 de cada 100.000 habitantes presentaron cáncer de mama en esta ciudad. Esta incidencia corresponde, según Raúl Alvarado, director de la casa de salud, a la cuarta más alta de todo el país.

En primer lugar está Quito, con 35 de cada 100.000 personas; en segundo Guayaquil, con 34; y en tercero Loja, con 32 habitantes. Alvarado asegura que esta patología es la principal causa de muerte de las mujeres en Cuenca, y el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, INEC lo corrobora, pues los últimos datos de su Registro de Defunciones indican que en el 2016, 641 personas murieron a consecuencia del cáncer de mama, y desde el 2012 el número de muertes por esta causa fue de 2.760 habitantes.

El director de SOLCA muestra también un panorama alentador, pues habla del nuevo servicio que ofrece la institución hace aproximadamente tres meses. Se trata del análisis genético, que es capaz de determinar si una mujer está propensa a esta patología, a través de sus antecedentes familiares que también la hayan desarrollado. “El 10 por ciento de los casos de cáncer de seno son hereditarios y la posibilidad de que esta enfermedad aparezca en alguien que presente alteraciones genéticas es del 85 al 90 por ciento”, informa Alvarado, quien advierte además que una mamografía puede jugar un papel vital en la prevención. Los costos de este examen, que se recomienda hacerlo a partir de los 40 años, bordean los 35 y 40 dólares.

Sobrevivientes
Martha Calderón fue parte de las cifras de SOLCA y del INEC, pero al contarlo, siente entre orgullo y alivio al saber que ya no está más en este grupo poblacional. Alivio porque las radioterapias y las dolorosas quimioterapias ya no son parte de su vida, y orgullo porque tiene la oportunidad de contar su historia a otras personas que están pasando por lo que ella vivió hace cuatro años.

Un cáncer de endometrio fue solo el inicio cuando Martha tenía 60 años. Al ser detectado en agosto de 2014, tras un papanicolaou de rutina, le aplicaron 25 radioterapias y cuatro quimioterapias para combatirlo. Cuando recibió el alta en noviembre del mismo año, el pezón de su seno izquierdo empezó a hundirse. En febrero del 2015, los examenes dieron el resultado de un tumor de tres centímetros ubicado en su mama. Las sesiones de quimioterapia, además de ocasionarle sensaciones que califica como “terribles”, fueron las causantes de la pérdida de cabello, cejas y pestañas. En este punto de la historia, la sobreviviente recuerda con calma y tristeza una fecha: septiembre del 2016, donde el cáncer había cedido pero también cuando le extirparon quirúrgicamente la mama afectada. Ahora tiene 64 años y asegura que para seguir aquí encontró cuatro razones para vivir: sus tres hijos y su esposo. “Llevo una vida normal, hago de todo, como de todo y, sobre todo, aprendí a vivir con una parte menos de mi cuerpo. Quiero pensar que si me falta algo, me sobra el amor de mi familia”, dice al recordar una etapa vencida. (I)



Esperanzas para sobrellevarlo

La reconstrucción de seno es una opción Raúl Alvarado, director de SOLCA, explica que la reconstrucción quirúrgica de las mamas es una opción por la que muchas mujeres optan. Aunque señala que esta libre decisión depende del contexto cultural y psicológico de cada persona, pues “hay quienes no soportan un defecto en su cuerpo y es necesario considerar que la pérdida de un seno es una mutilación importante que puede afectar en gran manera el estado anímico de un ser humano”. Aunque este no fue el caso de Ximena (nombre protegido), quien a sus 59 años perdió uno de sus senos luego de un padecimiento de casi cinco años. Ella asegura que cuenta con las posibilidades económicas de hacerlo, pero está convencida de que “es la oportunidad de valorar el haber recuperado su salud, más allá de cómo se ve físicamente”.

Es posible preservar la fertilidad
El padecimiento que pueden generar los tratamientos oncológicos ante la detección de un cáncer de mama es frecuente en las mujeres que lo sufren. Sin embargo, Pedro González, especialista en endocrinología reproductiva, sostiene que un adecuado diagnóstico es determinante para enfrentarlo y también para preservar la fertilidad, pues es posible resguardar los óvulos para concebir después de los procedimientos médicos. A esta técnica se la denomina vitrificación y consiste en la conservación de óvulos jóvenes y sanos, con la finalidad de mantener, a largo plazo, las posibilidades reproductivas. “La vitrificación es un tratamiento ideal para mujeres que han sido diagnosticadas con enfermedades malignas o pre malignas como el cáncer, y que van a recibir un tratamiento que puede ser dañino para las células germinales de sus ovarios, ya que mejora las posibilidades de lograr un embarazo al finalizar los procedimientos oncológicos”, asegura González.

Isabel Aguilar
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.