Apóstatas firman su renuncia al catolicismo

Apóstatas e integrantes del colectivo Abusos de Fe pintan carteles de rechazo al papel de la Iglesia Católica sobre el caso del exsacerdote César Cordero. Diego Cáceres EL TIEMPO

En un acto impulsado por su rechazo a la iglesia católica por la actuación en los casos de pederastia, 15 jóvenes solicitaron anular su fe de bautismo y le dieron un adiós y un hasta nunca a la religión.

La ‘Cami’ nunca había visto su documento de bautismo. Conoció el papel ayer, Miércoles Santo, y su razón no fue religiosa. Lo necesitaba como requisito para su apostasía, para dar fe de que su fe no es el catolicismo.


Tal como Camila Maldonado, otras 14 personas nacidas y criadas bajo los preceptos del catolicismo, acudieron ayer a la Curia Dioscesana para renunciar a la iglesia, para dejar en claro que no desean seguir perteneciendo a una institución que para ellos tiene más pecados que milagros. Una razón en común los movía: su rechazo a la forma en cómo el clero trató los presuntos casos de abuso sexual de César Cordero.


Camila fue al plantón acompañada de Carolina Mora, su amiga, una activista convencida hace mucho de que la Iglesia Católica no la representa.


Carolina no recuerda ni a sus padrinos de bautizo. Estudió en un colegio religioso y cumplió con los sacramentos solo porque era una exigencia, solo para encajar en una sociedad que “me exigía ser pura y santa”.


Los apóstatas se concentraron en la glorieta del Parque Calderón con bufandas de color naranja que identifican la lucha contra los abusos sexuales en contra de los menores de edad y pintaron carteles contra el caso de César Cordero. La Cami y Carolina esperaban sentadas en una esquina de la glorieta recordando que en su colegio religioso escucharon hablar de abusos sexuales que se guardaron bajo la alfombra, de acosadores que desaparecieron de las aulas por unos años y regresaron “como si nada”, de los “cuidaraste del padrecito”.


Tras una hora de plantón los apóstatas caminaron hacia la Curia en donde “por el módico precio de dos dólares” obtuvieron la fe de bautismo, requisito indispensable para la apostasía, junto con un formulario que se entrega mediante redes sociales a través de las cuentas del colectivo denominado Abusos de Fe.


Sacaron copias de sus cédulas aunque nadie les exigió el documento y con la carpeta completa, tras anunciarse en la recepción, subieron los escalones de madera y recorrieron los pasillos colmados de imágenes de vírgenes, ángeles, santos y cristos.


El vicario de la Arquidiócesis, Bolívar Piedra, los recibió tras unos cuantos minutos de miradas extrañas de los funcionarios y una ansiosa espera.


El sacerdote fue breve y amable. Recibió los documentos y dio paso al trámite sin dar un sermón de por medio, sin un llamado al arrepentimiento, con un apretón de manos y apenas una sonrisa


Desde el muro, pintados en sus cuadros, los papas Juan XXIII y Juan Pablo II parecían contemplar lo que  sucedía con similar gesto al del Vicario.


Camila, Carolina y los otros apóstatas deben esperar unas dos semanas para su nueva confirmación, una diferente a la que la mayoría hizo en su adolescencia, sin velas, sin bendiciones, sin padrinos.


Si bien es Semana Santa, para ellos esta fecha representa otro viacrucis, el que tuvieron que vivir Jorge Palacios y cinco de sus compañeros de escuela a manos de un sacerdote, el mismo que pasaron hace 10 años cuando su caso quedó en el fondo de un archivador, el que aún viven al recordar su infancia.


A Camila le preocupa qué dirán sus padres cuando lean esta nota, Carolina en cambio le saca una sonrisa irreverente al qué dirá la sociedad  sobre su decisión.


El colectivo Abusos de Fe brinda su apoyo a quienes quieran acceder a la apostasía como una forma de rechazo por los casos de pederastia en la iglesia católica a nivel mundial.  (I)


Razones. La principal razón de la apostasía de los jóvenes cuencanos se da por la actuación de la iglesia en el caso del exsacerdote César Cordero.
Derecho. Según el Derecho Canónico, la apostasía no puede ser negada, aunque constituye un “pecado grave” contra la virtud de la fe.
Trámite. Para la apostasía se requiere obtener la fe de bautismo y llenar un formulario que puede ser obtenido en las redes sociales de Abusos de Fe.


El vicario de la Arquidiócesis de Cuenca, Bolívar Piedra, recibe los documentos de los 15 jóvenes que renunciaron ayer a la Iglesia Católica.

Apóstatas firman su renuncia al catolicismo

Apóstatas e integrantes del colectivo Abusos de Fe pintan carteles de rechazo al papel de la Iglesia Católica sobre el caso del exsacerdote César Cordero. Diego Cáceres EL TIEMPO

En un acto impulsado por su rechazo a la iglesia católica por la actuación en los casos de pederastia, 15 jóvenes solicitaron anular su fe de bautismo y le dieron un adiós y un hasta nunca a la religión.

La ‘Cami’ nunca había visto su documento de bautismo. Conoció el papel ayer, Miércoles Santo, y su razón no fue religiosa. Lo necesitaba como requisito para su apostasía, para dar fe de que su fe no es el catolicismo.


Tal como Camila Maldonado, otras 14 personas nacidas y criadas bajo los preceptos del catolicismo, acudieron ayer a la Curia Dioscesana para renunciar a la iglesia, para dejar en claro que no desean seguir perteneciendo a una institución que para ellos tiene más pecados que milagros. Una razón en común los movía: su rechazo a la forma en cómo el clero trató los presuntos casos de abuso sexual de César Cordero.


Camila fue al plantón acompañada de Carolina Mora, su amiga, una activista convencida hace mucho de que la Iglesia Católica no la representa.


Carolina no recuerda ni a sus padrinos de bautizo. Estudió en un colegio religioso y cumplió con los sacramentos solo porque era una exigencia, solo para encajar en una sociedad que “me exigía ser pura y santa”.


Los apóstatas se concentraron en la glorieta del Parque Calderón con bufandas de color naranja que identifican la lucha contra los abusos sexuales en contra de los menores de edad y pintaron carteles contra el caso de César Cordero. La Cami y Carolina esperaban sentadas en una esquina de la glorieta recordando que en su colegio religioso escucharon hablar de abusos sexuales que se guardaron bajo la alfombra, de acosadores que desaparecieron de las aulas por unos años y regresaron “como si nada”, de los “cuidaraste del padrecito”.


Tras una hora de plantón los apóstatas caminaron hacia la Curia en donde “por el módico precio de dos dólares” obtuvieron la fe de bautismo, requisito indispensable para la apostasía, junto con un formulario que se entrega mediante redes sociales a través de las cuentas del colectivo denominado Abusos de Fe.


Sacaron copias de sus cédulas aunque nadie les exigió el documento y con la carpeta completa, tras anunciarse en la recepción, subieron los escalones de madera y recorrieron los pasillos colmados de imágenes de vírgenes, ángeles, santos y cristos.


El vicario de la Arquidiócesis, Bolívar Piedra, los recibió tras unos cuantos minutos de miradas extrañas de los funcionarios y una ansiosa espera.


El sacerdote fue breve y amable. Recibió los documentos y dio paso al trámite sin dar un sermón de por medio, sin un llamado al arrepentimiento, con un apretón de manos y apenas una sonrisa


Desde el muro, pintados en sus cuadros, los papas Juan XXIII y Juan Pablo II parecían contemplar lo que  sucedía con similar gesto al del Vicario.


Camila, Carolina y los otros apóstatas deben esperar unas dos semanas para su nueva confirmación, una diferente a la que la mayoría hizo en su adolescencia, sin velas, sin bendiciones, sin padrinos.


Si bien es Semana Santa, para ellos esta fecha representa otro viacrucis, el que tuvieron que vivir Jorge Palacios y cinco de sus compañeros de escuela a manos de un sacerdote, el mismo que pasaron hace 10 años cuando su caso quedó en el fondo de un archivador, el que aún viven al recordar su infancia.


A Camila le preocupa qué dirán sus padres cuando lean esta nota, Carolina en cambio le saca una sonrisa irreverente al qué dirá la sociedad  sobre su decisión.


El colectivo Abusos de Fe brinda su apoyo a quienes quieran acceder a la apostasía como una forma de rechazo por los casos de pederastia en la iglesia católica a nivel mundial.  (I)


Razones. La principal razón de la apostasía de los jóvenes cuencanos se da por la actuación de la iglesia en el caso del exsacerdote César Cordero.
Derecho. Según el Derecho Canónico, la apostasía no puede ser negada, aunque constituye un “pecado grave” contra la virtud de la fe.
Trámite. Para la apostasía se requiere obtener la fe de bautismo y llenar un formulario que puede ser obtenido en las redes sociales de Abusos de Fe.


El vicario de la Arquidiócesis de Cuenca, Bolívar Piedra, recibe los documentos de los 15 jóvenes que renunciaron ayer a la Iglesia Católica.