Lucía Salamea: los desafíos pendientes para la igualdad

La cuencana Lucía Salamea Palacios ha trabajado 20 años en temas de género desde lo que hoy es ONU Mujeres, ha impulsado procesos innovadores en materia de género y desarrollo y hoy, al conmemorarse el Día Internacional de la Mujer nos habla sobre su trabajo y señala que el tema de la violencia contra las mujeres debe ser tratado de manera integral.
Cuenca.


“Es importante tratar de manera holística el tema de la violencia contra las mujeres, desde la prevención, protección, fortalecimiento y reparación de las víctimas. Esta visión debe estar inserta en los pensum educativos a niveles primario, secundario y superior. Hay que mirar también el tema judicial y de política pública, considerar la violencia como un tema de salud pública, para así tener un tratamiento cabal”, manifestó Salamea.


Su trabajo en la ONU inició en la década de los 90. “Los años 1994, 1995, 1996 fueron de un enorme activismo para lograr la concreción de los derechos humanos de las mujeres en el Ecuador,  Desde UNIFEM en ese entonces, trabajamos con el movimiento de mujeres, las organizaciones no gubernamentales y sociales y es a todas ellas que hay que darles el crédito. Nosotras acompañamos el proceso, brindamos asistencia técnica y muy limitados recursos financieros. Pero nuestro compromiso con la causa fue siempre total y permanente”

Normativa
Salamea recuerda que el trabajo de impulsar una ley contra la violencia hacia la mujer surgió en los años 1994 y 1995 en una labor conjunta con el movimiento de mujeres, lo que calificó de “conquistas grandes”.


“Cuando se aprobó la Ley, nosotras sentimos que estábamos ante un momento importante en el país. Se había logrado que la Violencia contra las mujeres deje de ser un problema de la esfera privada y pase a ser una preocupación de la esfera pública. De allí en adelante se habló mucho del tema de las comisarias para que  las mujeres denuncien el maltrato al que eran sometidas. Se trataba de romper el silencio”, señaló.
Detalló que fue un trabajo duro al que se sumaron, aunque con mucha dificultad al inicio, las organizaciones de mujeres indígenas y las afrodescendientes.
Al referirse al femicidio, aseveró que es un tema del que se viene hablando desde hace muchos años.


“Desde la década de los 90 insistimos que en el tratamiento de la violencia de género el tema de la prevención es crucial. Preveíamos que con las denuncias, los agresores podrían iniciar una escalada en la denominada cultura del odio lo que podría llevar al femicidio. Ahora el número de casos de este fenómeno en el Ecuador es alarmante. Resulta urgente, para enfrentar el problema, poner en práctica medidas integrales con el involucramiento del Estado, de la sociedad civil y de los organismos de cooperación internacional”, aseguró.


La experta señaló que en el país existen ya normativas, no solamente en lo relativo al tema de la Violencia contra las Mujeres sino también sobre la igualdad de género; y, en varios casos se dan políticas públicas para la implementación  de las diversas leyes, pero indicó que hace falta presupuesto. Añadió que “si bien las políticas tienen generalmente un presupuesto asignado para su implementación, no siempre están garantizados los recursos administrativos, cuestión que se hace absolutamente necesaria para el éxito de las políticas para la igualdad”


En este marco, dio a conocer que es fundamental el desarrollo de competencias, capacidades y habilidades vinculadas a los aspectos técnicos, pero también a los objetivos de justicia de género, lo que al parecer es un desafío pendiente, según Salamea.


“La educación, la capacitación, la formación de profesionales para tratar por ejemplo a las víctimas de violencia es un asunto prioritario, no se trata de dar un curso, o dos talleres, sino de una formación continua”
Añade: “el desarrollo de competencias, capacidades y habilidades, nos hace pensar que necesitamos contar con gente que maneje acertadamente los datos, con mujeres y hombres psicólogos, médicos, trabajadores sociales, terapeutas, etc que acompañen a las mujeres víctimas en su recuperación, pero también a los agresores a que se reinserten adecuadamente a la vida privada y pública. Quizá entonces podríamos pensar en una disminución del número de femicidios”
Finalmente, hace un llamado a las autoridades a trabajar coordinadamente con las organizaciones de mujeres a fin de dar “pasos adelante” en la concreción de los derechos de las mujeres: “Queremos conmemorar este 8 de marzo sabiéndonos respetadas y reconocidas con dignidad en la contribución enorme que hacemos en la vida de este país”.

Cuenca.