Mujeres y su experiencia de un mundo cambiante

Cuenca. “Inequidad de género todavía existe, en algunos ámbitos, pero creo que se ha avanzado mucho; por ejemplo, han mejorado los índices de accesibilidad a la educación, el analfabetismo, la inserción escolar, el ingreso a las universidades, y otras cosas pero todavía hay mucho por hacer”, sostiene Cecilia Carpio, adulta mayor de 67 años.
Las adultas mayores gozan de experiencia y actividad en los centros de atención. Diego Cáceres I EL TIEMPO

Hace ocho años, su vida cambió tras la repentina muerte de su esposo con quien crió dos hijos, con base en su esfuerzo y su trabajo.


Carpio señala que en su infancia había carencia de servicios, en su adolescencia la discriminación estuvo presente en la educación, en el deporte, “solo decían que las mujeres valemos para estar en la cocina y hacer las cosas del hogar; ¡ojo!, a esto también se lo considera ahora trabajo fuerte”, indica.


Cuando quise estudiar en la universidad, hubo algún impedimento, sobre todo económico, “por eso me dediqué a trabajar; obvio, en ese entonces el trabajo de oficina era el más adecuado para las mujeres, porque nos consideraban débiles para hacer una labor que demande esfuerzo físico”, insiste.

Vivencia
Ella mantuvo una conversación amena y acotó que “hoy puedo decir que, tras mi jubilación, vivo tranquila porque sé que lo que acumulé, a más de los años, fue experiencia; y esto me ayudó a encaminar a mis hijos de la mejor forma”.
Los cambios son grandes, pero, según Carpio, hay aún invisibilidad de la mujer, en este caso, las adultas mayores, “quienes somos las que, paso a paso, observamos y vivimos esos cambios hasta llegar a nuestros años dorados”, acotó.

Visibilización
Nilda Salamea, de 70 años, considera que los espacios que se aperturan para la atención a los adultos mayores permiten un esparcimiento sano: “compartimos, conocemos amigos que quizá sean los últimos de nuestra vida; además, tenemos actividad y nos sentimos incluidos”, expresa.

La niñez y la adolescencia para ella no fueron las mejores épocas: “teníamos que trabajar, desde pequeñas en cosas del hogar, lavando ropa, aseo de casas, entre otras. Mucho después, se logró una mejor vida, fui a estudiar y conseguí un trabajo; era poco lo que pagaban, pero algo se hizo”, confiesa.


Lo que quieren las mujeres adultas mayores es que se construyan sociedades inclusivas, en las que ni el género, ni la edad, ni alguna otra condición puedan seguir siendo motivo de exclusión o desconocimiento del derecho a tener derechos y gozar plenamente de los mismos.


“Debemos, hoy más que nunca, estar unidas y luchar por nuestros derechos de mujeres”, argumenta Salamea.
En esto coincide Elvia Calle, de 85 años, quien señala que, en la parte económica, “antes era escasa la plata y ahora menos”, manifiesta con una carcajada y comenta que es madre soltera y que sola logró criar a su hija.

Derechos
Durante los últimos años, este sector prioritario ha sido visibilizado, gracias al acceso a la información y la aparición de políticas públicas destinadas a este grupo poblacional, así lo considera Berenice Cordero, ministra de Inclusión Económica y Social.
“En el Día Internacional de la Mujer, se hace hincapié sobre mantener y preservar la experiencia de este grupo etario que prevalece entre las mujeres”, sostuvo. (SAM) (I)