Gualalcay mantiene el Carnaval ancestral

Cuenca. Con un sombrero amplio, un samarro de cuero de venado y portando sus utensilios de comida y bebida, llega el Taita Pucareño o Rucuyaya a las fiestas de la comunidad.
Foto: EL TIEMPO

Este personaje que en cada fiesta aparece para celebrar con los habitantes de Gualalcay, poblado indígena de la parroquia 
El Valle.

Para esta época de Carnaval, sin duda este personaje también bajará desde los cerros y montañas hasta el pueblo, donde reirá, bailará y comerá con la gente.

“Él es grande, alto, fuerte y usa máscara. Todo el pueblo le espera con lo mejor que tiene”, señala Juan Quilli, exdirigente y miembro de esta organización comunitaria

Para Quilli este personaje que lo llaman Taita Carnaval ha sufrido modificaciones con las nuevas generaciones que no han comprendido su significado.

Asegura que “no es una figura que usa arrapos, sino vestimenta nueva y limpia y, además, no llega solo en esta época sino es participe de cada una de las actividades comunitarias. Los hermanos del norte han difundido tan bien su cultura que en ocasiones a nuestro Taita se lo viste como el Ayahuma, persona mítico de dos caras que aparece en las fiestas al Sol”.

  Comunidad

En Gualalcay, el Carnaval lo celebran el domingo, fecha en la que colocan al ingreso de cada casa cruces adornadas y rodeadas de todo tipo de comida y bebida, donde se juntan las reciente cosechas y los mejores productos.

Algunos miembros de la comunidad vestirán de Taita Pucareño, bajarán del cerro y recorrerán el pueblo, cantarán y recitará en quichua, como lo hacían sus padres y abuelos.

Cuy, papas y chicha de jora será parte del menú festivo que se extiende en un largo mantel sobre el llano, siendo parte del ritual.

Para algunas familias esta celebración dura los tres días de fiesta.

Ubicación

A 30 minutos de la capital azuaya, se encuentra la organización comunitaria de Gualalcay, un poblado indígena y único en el Azuay en mantener la justicia indígena para la solución de conflictos menores. 

Cada una de sus costumbres como las danzas, escaramuzas, juegos tradicionales y rituales ancestrales viven bajo los principios de la cosmovisión andina.

Todas estas prácticas son compartidas con las nuevas generaciones, para fortalecer la identidad.

Asimismo, las familias creen profundamente en la medicina tradicional para curar sus enfermedades. En el poblado aún quedan curanderas, sobadores y parteras. (XTM) (I)