Cosificación de la mujer, un flagelo social (II parte)

En la edición de lunes 18 de septiembre se hablaba acerca de la publicidad como medio en el que más se distorsionaba la imagen de la mujer, mediante los estereotipos. Allí, se ofrece una representación de un mundo perfecto e ideal en contraposición con la obligación de ser ama de casa.
En los escaparates de muchos negocios de la ciudad se utiliza la imagen de la mujer como enganche para atraer a los compradores. Miguel Arévalo I EL TIEMPO


Según la abogada María José Machado, “muchas veces, estar en contra de este tipo de publicidades se puede mirar como una postura conservadora; no, si las mujeres están ya liberadas y tienen derecho a vestir como ellas deseen y no nos damos cuenta de que eso es una manera de mantener el cuerpo de la mujer cosificado, sexualizado y al servicio de la mirada masculina”.

Machado también ejemplifica otro tipo de publicidad sexista como la que muestra a las mujeres estereotipadas como madre o como ama de casa. “Las labores de cuidado sí se han ido flexibilizando mucho, los hombres cada vez ingresan más en el terreno de los quehaceres domésticos, el cuidado de sus hijos o hijas, pero la publicidad nos sigue mostrando a la mujer como la exclusiva responsable de las tareas de la casa, y al varón, en cambio, fuera de ella, como un líder, como un proveedor”.  

Otra forma de publicidad que cosifica es aquella que presenta las características negativas de los estereotipos, mostrando a las mujeres como chismosas, como envidiosas, como rivales, como dependientes y lo mismo a los varones como agresivos, como violentos, no como seres conciliadores.

La abogada argumenta que el éxito se asocia siempre al hombre y que la creatividad publicitaria “se sigue ligando muchas veces con la discriminación y con la violencia”.

 Cosificación

El acto de ‘cosificar’ es, en esencia, justamente lo que indica: proceder con "una metamorfosis en la que no se da voz de voto al sujeto central, sino que se le somete suprimiendo sus cualidades humanas y convirtiéndolo en una cosa", en un objeto que, en el caso de la mujer, ciertos factores culturales y la influencia de los medios de comunicación ponen a disposición del disfrute de otros.

El rol de la influencia mediática, por ejemplo, es palpable en la publicidad y en los medios de comunicación, y responde directamente a las expectativas y a las tendencias culturales predominantes.

Las conductas y juicios sociales a los que estamos sujetas como personas pueden ser más que solo incómodas o molestas, pueden también tener efectos cuantificables en nuestro comportamiento y en el desempeño académico y laboral.

La cosificación de la mujer y el machismo se relacionan directamente, según varios estudios de género: el pensamiento machista promueve esta problemática al desestimar la igualdad de derechos de la mujer en cuestiones elementales, como la libertad.

El machismo entendido en la dimensión del sexismo y el despotismo de género apoya la visión de una mujer sometida a las expectativas, deseos y necesidades del hombre, entre ellas, la satisfacción sexual.

Pero las consecuencias de la cosificación no solo retraen la construcción de una sociedad más igualitaria y mayores oportunidades de educación y crecimiento laboral para las mujeres, también constituyen un flagelo para la salud emocional.

 Influencias

La cosificación de la mujer que se promueve naturalmente en los medios de comunicación, por ejemplo, influye seriamente en la percepción que las niñas y adolescentes adquieren de sí mismas, en la apreciación de su cuerpo, en el establecimiento de prioridades y en la formación de creencias que no siempre son positivas.

La psicóloga Mónica Ulloa considera que la cosificación sexual de la mujer que habla de medidas perfectas y de un régimen de belleza estándar se vincula con el desarrollo de trastornos como la anorexia, la bulimia, la depresión y el suicidio. “Mujer es un ser que exige respeto, que exige posición coherente con lo que ha logrado  a base de esfuerzos, sacrificios y luchas internas... que va más allá del desempeño en los quehaceres domésticos”, añade Ulloa.

El publicista y comunicador Juan López asegura que para eliminar la cosificación de la mujer en la publicidad se debe trabajar con la ciudadanía, con los medios de comunicación, con la Defensoría del Pueblo y demás instituciones.

“Esta forma de presentar a la mujer genera violencia... creo que los medios de comunicación tienen una enorme oportunidad de presentar algo diferente. Esta valla que estuvo en Loja no solo fue violenta sino propiciaba el femicidio”, asegura el publicista.

El Islam, por ejemplo, ha sido una religión polémica ante los ojos de la cultura occidental por permitir ampliamente el castigo físico y la subordinación de la mujer como parte de sus creencias.

No obstante, entra en este caso la disputa entre la libertad de credo y la aceptación de la violencia de género, o en otras palabras: ¿es aceptable la cosificación de la mujer cuando forma parte de un conjunto de creencias? ¿Toleramos la cosificación como sociedad siempre y cuando sea religiosa? (MIB) (I)


Cuenca.

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Las dinámicas de poder y los roles de género deshumanizan y estereotipan

Roles en la publicidad

Muchos psicólogos coinciden en que apenas se ha avanzado en la investigación de cuál es la imagen de la mujer que ofrece la publicidad. De hecho, consideran que hay una clasificación de los roles que ellas desempeñan en los anuncios.

“Todos ellos, nada reales y normalmente inalcanzables que solo buscan crear unas necesidades en las consumidoras”, sostiene la psicóloga rumana Andra Olteanu.

Por una parte, ella  cree que está el rol de madre de familia, donde se da la imagen de felicidad, de ama de casa contenta y de esposa. Otra función es la de una madre juvenil y activa: “ahí se prioriza el valor de que es bella, sus hijos se portan bien y tiene un marido excelente”, añade Olteanu.

La psicóloga considera que en varios papeles la mujer aparece como objeto ideal, es decir, el prototipo que todo hombre quiere a su lado: “la de los perfumes, por ejemplo, la mujer fatal que está con una especie de ‘latin lover’, pero que realmente es infeliz; también está la profesional de éxito que elige electrodomésticos y la abuelita, representada siempre por mujeres más jóvenes, que dan consejos sobre osteoporosis...”

Cosificación de la mujer, un flagelo social (II parte)

En los escaparates de muchos negocios de la ciudad se utiliza la imagen de la mujer como enganche para atraer a los compradores. Miguel Arévalo I EL TIEMPO


Según la abogada María José Machado, “muchas veces, estar en contra de este tipo de publicidades se puede mirar como una postura conservadora; no, si las mujeres están ya liberadas y tienen derecho a vestir como ellas deseen y no nos damos cuenta de que eso es una manera de mantener el cuerpo de la mujer cosificado, sexualizado y al servicio de la mirada masculina”.

Machado también ejemplifica otro tipo de publicidad sexista como la que muestra a las mujeres estereotipadas como madre o como ama de casa. “Las labores de cuidado sí se han ido flexibilizando mucho, los hombres cada vez ingresan más en el terreno de los quehaceres domésticos, el cuidado de sus hijos o hijas, pero la publicidad nos sigue mostrando a la mujer como la exclusiva responsable de las tareas de la casa, y al varón, en cambio, fuera de ella, como un líder, como un proveedor”.  

Otra forma de publicidad que cosifica es aquella que presenta las características negativas de los estereotipos, mostrando a las mujeres como chismosas, como envidiosas, como rivales, como dependientes y lo mismo a los varones como agresivos, como violentos, no como seres conciliadores.

La abogada argumenta que el éxito se asocia siempre al hombre y que la creatividad publicitaria “se sigue ligando muchas veces con la discriminación y con la violencia”.

 Cosificación

El acto de ‘cosificar’ es, en esencia, justamente lo que indica: proceder con "una metamorfosis en la que no se da voz de voto al sujeto central, sino que se le somete suprimiendo sus cualidades humanas y convirtiéndolo en una cosa", en un objeto que, en el caso de la mujer, ciertos factores culturales y la influencia de los medios de comunicación ponen a disposición del disfrute de otros.

El rol de la influencia mediática, por ejemplo, es palpable en la publicidad y en los medios de comunicación, y responde directamente a las expectativas y a las tendencias culturales predominantes.

Las conductas y juicios sociales a los que estamos sujetas como personas pueden ser más que solo incómodas o molestas, pueden también tener efectos cuantificables en nuestro comportamiento y en el desempeño académico y laboral.

La cosificación de la mujer y el machismo se relacionan directamente, según varios estudios de género: el pensamiento machista promueve esta problemática al desestimar la igualdad de derechos de la mujer en cuestiones elementales, como la libertad.

El machismo entendido en la dimensión del sexismo y el despotismo de género apoya la visión de una mujer sometida a las expectativas, deseos y necesidades del hombre, entre ellas, la satisfacción sexual.

Pero las consecuencias de la cosificación no solo retraen la construcción de una sociedad más igualitaria y mayores oportunidades de educación y crecimiento laboral para las mujeres, también constituyen un flagelo para la salud emocional.

 Influencias

La cosificación de la mujer que se promueve naturalmente en los medios de comunicación, por ejemplo, influye seriamente en la percepción que las niñas y adolescentes adquieren de sí mismas, en la apreciación de su cuerpo, en el establecimiento de prioridades y en la formación de creencias que no siempre son positivas.

La psicóloga Mónica Ulloa considera que la cosificación sexual de la mujer que habla de medidas perfectas y de un régimen de belleza estándar se vincula con el desarrollo de trastornos como la anorexia, la bulimia, la depresión y el suicidio. “Mujer es un ser que exige respeto, que exige posición coherente con lo que ha logrado  a base de esfuerzos, sacrificios y luchas internas... que va más allá del desempeño en los quehaceres domésticos”, añade Ulloa.

El publicista y comunicador Juan López asegura que para eliminar la cosificación de la mujer en la publicidad se debe trabajar con la ciudadanía, con los medios de comunicación, con la Defensoría del Pueblo y demás instituciones.

“Esta forma de presentar a la mujer genera violencia... creo que los medios de comunicación tienen una enorme oportunidad de presentar algo diferente. Esta valla que estuvo en Loja no solo fue violenta sino propiciaba el femicidio”, asegura el publicista.

El Islam, por ejemplo, ha sido una religión polémica ante los ojos de la cultura occidental por permitir ampliamente el castigo físico y la subordinación de la mujer como parte de sus creencias.

No obstante, entra en este caso la disputa entre la libertad de credo y la aceptación de la violencia de género, o en otras palabras: ¿es aceptable la cosificación de la mujer cuando forma parte de un conjunto de creencias? ¿Toleramos la cosificación como sociedad siempre y cuando sea religiosa? (MIB) (I)


Cuenca.

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Las dinámicas de poder y los roles de género deshumanizan y estereotipan

Roles en la publicidad

Muchos psicólogos coinciden en que apenas se ha avanzado en la investigación de cuál es la imagen de la mujer que ofrece la publicidad. De hecho, consideran que hay una clasificación de los roles que ellas desempeñan en los anuncios.

“Todos ellos, nada reales y normalmente inalcanzables que solo buscan crear unas necesidades en las consumidoras”, sostiene la psicóloga rumana Andra Olteanu.

Por una parte, ella  cree que está el rol de madre de familia, donde se da la imagen de felicidad, de ama de casa contenta y de esposa. Otra función es la de una madre juvenil y activa: “ahí se prioriza el valor de que es bella, sus hijos se portan bien y tiene un marido excelente”, añade Olteanu.

La psicóloga considera que en varios papeles la mujer aparece como objeto ideal, es decir, el prototipo que todo hombre quiere a su lado: “la de los perfumes, por ejemplo, la mujer fatal que está con una especie de ‘latin lover’, pero que realmente es infeliz; también está la profesional de éxito que elige electrodomésticos y la abuelita, representada siempre por mujeres más jóvenes, que dan consejos sobre osteoporosis...”