Un hombre, de palabras sabias

Las palabras de monseñor Alberto Luna Tobar son recordadas por su gente, por el pueblo, por las personas que lo escuchaban con atención en sus intervenciones, en las misas y conversaciones cotidianas. A través de ellas se mostró como un hombre sabio y sensible.
Frases y mensajes se inmortalizan en la memoria de los cuencanos

Tras su partida, diversas han sido las muestras de aprecio y cariño que ayer se evidenciaron en la ciudad.


Rigoberto Jara, secretario de la Conferencia Episcopal, recuerda a monseñor Alberto Luna con gran admiración, principalmente por su entrega a las personas, por la lucha constante en favor de los más necesitados, su apoyo a las comunidades del campo, la evangelización y obras con los más pobres.


“Es recordado con mucho cariño por la cercanía con la gente, conversaba mucho con las personas con un mensaje muy claro y alentador”, dijo.
Mercedes Suconota, oriunda de Paute quien compañaría el velorio, recuerda que en el desastre de la Josefina, Monseñor, desde aquel lugar, les dijo que ”sí hay donde guarecernos”, una frase relacionada con el amor sin fatiga, a la esperanza, comentó.


La exdirectora del Aula de Derechos Humanos de la Universidad de Cuenca, Piedad Vázquez, recuerda a Monseñor por sus discursos muy apegados a la defensa de los derechos. Mencionó que nunca se llenó la boca con discursos vacíos y recuerda la frase ”soy implacable con los que propagan la marginalidad”.


Varias frases han sido plasmadas en sus escritos, libros que se han quedado en la memoria de la ciudad. En ellas dio esperanza, ánimo, resiliencia. (RET) (I)

Cuenca.

Un hombre, de palabras sabias

Frases y mensajes se inmortalizan en la memoria de los cuencanos

Tras su partida, diversas han sido las muestras de aprecio y cariño que ayer se evidenciaron en la ciudad.


Rigoberto Jara, secretario de la Conferencia Episcopal, recuerda a monseñor Alberto Luna con gran admiración, principalmente por su entrega a las personas, por la lucha constante en favor de los más necesitados, su apoyo a las comunidades del campo, la evangelización y obras con los más pobres.


“Es recordado con mucho cariño por la cercanía con la gente, conversaba mucho con las personas con un mensaje muy claro y alentador”, dijo.
Mercedes Suconota, oriunda de Paute quien compañaría el velorio, recuerda que en el desastre de la Josefina, Monseñor, desde aquel lugar, les dijo que ”sí hay donde guarecernos”, una frase relacionada con el amor sin fatiga, a la esperanza, comentó.


La exdirectora del Aula de Derechos Humanos de la Universidad de Cuenca, Piedad Vázquez, recuerda a Monseñor por sus discursos muy apegados a la defensa de los derechos. Mencionó que nunca se llenó la boca con discursos vacíos y recuerda la frase ”soy implacable con los que propagan la marginalidad”.


Varias frases han sido plasmadas en sus escritos, libros que se han quedado en la memoria de la ciudad. En ellas dio esperanza, ánimo, resiliencia. (RET) (I)

Cuenca.