El déficit impide renovar la flota de buses

La tarifa del pasaje está congelada desde el 2003 y los 25 centavos que los usuarios pagan por viaje es poco. El presidente de la Cámara de Transporte de Cuenca, Wilmer Bravo, saca cuentas y asegura que mensualmente en la caja común recaudan dos millones de dólares.
El 15 por ciento de la flota debe ser reemplazada lo antes posible para evitar gastos en reparaciones. Archivo | El Tiempo

El Consorcio SIR, encargado de la contabilidad, le cancela a las siete operadoras adscritas a Concuenca, pero no queda dinero ni para mandar a lavar las unidades. “Hay un déficit de un millón de dólares. Para renovar la flota hay que aumentar el pasaje”, recalca Bravo.


Son 475 buses los que operan en el área urbana de Cuenca. Unas tres unidades llevan 16 años haciendo viajes a diario, todavía les queda cuatro años de vida útil porque en la Ley de Tránsito consta que son 20 años, pero se dañan con frecuencia. Mientras que el grueso de la flota, 92 por ciento, data de los años 2002, 2003, 2004 y 2005. Solo el cinco por ciento fue adquirido entre 2008 y 2015. Bravo explica que los costos operativos y de mantenimiento se incrementan en la medida que las unidades son más antiguas.


Pone el ejemplo de que a un bus marca Isuzu, año 2000, se le dañó una parte mecánica que se llama el bloque. El repuesto costó 20 mil dólares y fue difícil encontrarlo, además ese repuesto es más caro que el bus, que cuesta unos 15 mil dólares en el mercado. Por eso Bravo insiste en que el 15 por ciento de la flota debe ser reemplazada lo antes posible para contar con unidades de calidad.


Desde hace cinco años la Cámara de Transporte insiste en que se debe hacer un ajuste a la tarifa del pasaje, pero fue en este último trimestre que el alcalde Marcelo Cabrera ordenó al presidente de la empresa de Movilidad y Transporte, Emov, Alfredo Aguilar, que hiciera un equipo técnico de la mano de expertos de la Universidad de Cuenca para determinar cuál es el precio real del pasaje.

Tarifa
El director municipal de tránsito, Fernando Salazar, explica que el alcalde tiene la visión de cambiar la movilidad urbana y coincide con Bravo en que una tarifa de pasaje en 25 centavos incide negativamente en la atención que brinda la Cámara de Transporte. La municipalidad asumió aportar una compensación de la que gozan los grupos vulnerables desde octubre de 2015, rol que antes cumplía el Gobierno nacional.


Se trata del subsidio de la mitad del pasaje para personas de la tercera edad, estudiantes y personas con capacidades especiales. Cada 10 meses el municipio de Cuenca le cancela a la Cámara de Transporte 2.800.000 dólares. Aunque Salazar no se atreve a declarar en cuánto debe quedar la nueva tarifa del pasaje, porque hay un equipo haciendo los cálculos, asegura que tienen el compromiso con la Cámara de Transporte de darles repuestas del nuevo precio para empezar a adquirir unidades Euro Tres.


“Cada bus Euro Tres de la marca International está en unos 120.000 dólares, son unidades modelo”, comenta Salazar, al tiempo que asegura que les están exigiendo que los buses tengan cama semibaja para que estén más cerca de la calle y sean más accesibles para personas con discapacidad, pero también asegura que no es fácil darle un giro de 180 grados al transporte público en dos años.


Desde la municipalidad evalúan adquirir una flota de vehículos eléctricos para disminuir la contaminación ambiental, pero el presidente de la Cámara de Transporte, Wilmer Bravo, insiste en darle prioridad al aumento de tarifa. “Tenemos el pasaje más bajo en el área Andina”, recalca, y asume que en los últimos tres años el servicio de transporte ha decrecido.

Ciudadanía
En la parada del colegio Técnico Salesiano está Jennifer Cañar. Espera que pase un bus de la línea cinco para ir hasta el paseo Tres de Noviembre. La mujer de 30 años comenta que no está de acuerdo con que el pasaje aumente de precio. Todos los días usa el bus. Gasta un dólar en pasajes para ir al trabajo en la mañana, regresar a casa a mediodía, volver a las 15:00 y a las 19:00 volver al hogar. Gasta unos 20 dólares mensuales en pasajes.


Bravo considera que la tarifa debería ser de unos 45 centavos, esto porque el gobierno mantiene subsidiado el diesel a un dólar el galón, pero si esta compensación no existiera el pasaje debería ser de 75 centavos. “No lo digo yo, lo dijo el propio Presidente”, comenta Bravo. El incremento del pasaje duplicaría los gastos de Cañar, que mensualmente tiene que estirar los 400 dólares que le pagan en el restaurante donde trabaja.


Cañar critica que algunas unidades de transporte tienen asientos rotos. “Me rompí un pantalón”, además asegura que algunos choferes arrancan muy rápido y no les importa si llevan pasajeros parados y con niños en los brazos. “Si aumentan deberían mejorar las unidades y el trato que le dan a la colectividad”, exigió la pasajera.

Conductor
Un conductor de un bus de la línea 22 dice que el aumento le conviene porque presume que le elevarían el sueldo y tal vez lo pondrían a trabajar jornadas de ocho horas. Ahora trabaja hasta 14 horas diarias. “Con esta tarifa la compañía no tiene como pagar otro sueldo y yo trabajo lo más que puedo”, asegura el conductor que prefiere no dar su nombre.


Los buses urbanos son un medio masivo en Cuenca. Hacen 450 mil viajes diarios de lunes a viernes, en días típicos. En una encuesta que hizo LlactaLab acerca de la percepción sobre la movilidad en Cuenca se sorprendieron al descubrir que el 36 por ciento de los entrevistados hacen viajes en bus y la mayoría está contento porque piensa que tiene paradas cerca de sus casas y que los buses pasan con frecuencia. El resultado lo consiguieron al hacer entrevistas en 1.200 hogares, de un universo de 80 mil que hay en Cuenca.


Concluyeron que la mayoría de usuarios del transporte público son mujeres, que van con sus hijos o con fundas de supermercado. “El bus está muy bien valorado, los usuarios no son tan conscientes de la contaminación”, asegura Pablo Osorio, uno de los investigadores de LlactaLab. Pero hubo quejas del maltrato que reciben los pasajeros. Libia Quituisaca comenta que los choferes arrancan antes de que ella pueda bajarse del bus y no se siente segura durante los viajes por los robos y porque tiene que ir parada con el bebé en brazos.


Quieren que el plan de movilidad sea integral. Wilmer Bravo asegura que con el alza del pasaje la Cámara de Transporte también podría abrir un área de Recursos Humanos para captar talento, mejorar la atención y los beneficios laborales de los conductores. (RET) (I)

Cuenca. 

El déficit impide renovar la flota de buses

El 15 por ciento de la flota debe ser reemplazada lo antes posible para evitar gastos en reparaciones. Archivo | El Tiempo

El Consorcio SIR, encargado de la contabilidad, le cancela a las siete operadoras adscritas a Concuenca, pero no queda dinero ni para mandar a lavar las unidades. “Hay un déficit de un millón de dólares. Para renovar la flota hay que aumentar el pasaje”, recalca Bravo.


Son 475 buses los que operan en el área urbana de Cuenca. Unas tres unidades llevan 16 años haciendo viajes a diario, todavía les queda cuatro años de vida útil porque en la Ley de Tránsito consta que son 20 años, pero se dañan con frecuencia. Mientras que el grueso de la flota, 92 por ciento, data de los años 2002, 2003, 2004 y 2005. Solo el cinco por ciento fue adquirido entre 2008 y 2015. Bravo explica que los costos operativos y de mantenimiento se incrementan en la medida que las unidades son más antiguas.


Pone el ejemplo de que a un bus marca Isuzu, año 2000, se le dañó una parte mecánica que se llama el bloque. El repuesto costó 20 mil dólares y fue difícil encontrarlo, además ese repuesto es más caro que el bus, que cuesta unos 15 mil dólares en el mercado. Por eso Bravo insiste en que el 15 por ciento de la flota debe ser reemplazada lo antes posible para contar con unidades de calidad.


Desde hace cinco años la Cámara de Transporte insiste en que se debe hacer un ajuste a la tarifa del pasaje, pero fue en este último trimestre que el alcalde Marcelo Cabrera ordenó al presidente de la empresa de Movilidad y Transporte, Emov, Alfredo Aguilar, que hiciera un equipo técnico de la mano de expertos de la Universidad de Cuenca para determinar cuál es el precio real del pasaje.

Tarifa
El director municipal de tránsito, Fernando Salazar, explica que el alcalde tiene la visión de cambiar la movilidad urbana y coincide con Bravo en que una tarifa de pasaje en 25 centavos incide negativamente en la atención que brinda la Cámara de Transporte. La municipalidad asumió aportar una compensación de la que gozan los grupos vulnerables desde octubre de 2015, rol que antes cumplía el Gobierno nacional.


Se trata del subsidio de la mitad del pasaje para personas de la tercera edad, estudiantes y personas con capacidades especiales. Cada 10 meses el municipio de Cuenca le cancela a la Cámara de Transporte 2.800.000 dólares. Aunque Salazar no se atreve a declarar en cuánto debe quedar la nueva tarifa del pasaje, porque hay un equipo haciendo los cálculos, asegura que tienen el compromiso con la Cámara de Transporte de darles repuestas del nuevo precio para empezar a adquirir unidades Euro Tres.


“Cada bus Euro Tres de la marca International está en unos 120.000 dólares, son unidades modelo”, comenta Salazar, al tiempo que asegura que les están exigiendo que los buses tengan cama semibaja para que estén más cerca de la calle y sean más accesibles para personas con discapacidad, pero también asegura que no es fácil darle un giro de 180 grados al transporte público en dos años.


Desde la municipalidad evalúan adquirir una flota de vehículos eléctricos para disminuir la contaminación ambiental, pero el presidente de la Cámara de Transporte, Wilmer Bravo, insiste en darle prioridad al aumento de tarifa. “Tenemos el pasaje más bajo en el área Andina”, recalca, y asume que en los últimos tres años el servicio de transporte ha decrecido.

Ciudadanía
En la parada del colegio Técnico Salesiano está Jennifer Cañar. Espera que pase un bus de la línea cinco para ir hasta el paseo Tres de Noviembre. La mujer de 30 años comenta que no está de acuerdo con que el pasaje aumente de precio. Todos los días usa el bus. Gasta un dólar en pasajes para ir al trabajo en la mañana, regresar a casa a mediodía, volver a las 15:00 y a las 19:00 volver al hogar. Gasta unos 20 dólares mensuales en pasajes.


Bravo considera que la tarifa debería ser de unos 45 centavos, esto porque el gobierno mantiene subsidiado el diesel a un dólar el galón, pero si esta compensación no existiera el pasaje debería ser de 75 centavos. “No lo digo yo, lo dijo el propio Presidente”, comenta Bravo. El incremento del pasaje duplicaría los gastos de Cañar, que mensualmente tiene que estirar los 400 dólares que le pagan en el restaurante donde trabaja.


Cañar critica que algunas unidades de transporte tienen asientos rotos. “Me rompí un pantalón”, además asegura que algunos choferes arrancan muy rápido y no les importa si llevan pasajeros parados y con niños en los brazos. “Si aumentan deberían mejorar las unidades y el trato que le dan a la colectividad”, exigió la pasajera.

Conductor
Un conductor de un bus de la línea 22 dice que el aumento le conviene porque presume que le elevarían el sueldo y tal vez lo pondrían a trabajar jornadas de ocho horas. Ahora trabaja hasta 14 horas diarias. “Con esta tarifa la compañía no tiene como pagar otro sueldo y yo trabajo lo más que puedo”, asegura el conductor que prefiere no dar su nombre.


Los buses urbanos son un medio masivo en Cuenca. Hacen 450 mil viajes diarios de lunes a viernes, en días típicos. En una encuesta que hizo LlactaLab acerca de la percepción sobre la movilidad en Cuenca se sorprendieron al descubrir que el 36 por ciento de los entrevistados hacen viajes en bus y la mayoría está contento porque piensa que tiene paradas cerca de sus casas y que los buses pasan con frecuencia. El resultado lo consiguieron al hacer entrevistas en 1.200 hogares, de un universo de 80 mil que hay en Cuenca.


Concluyeron que la mayoría de usuarios del transporte público son mujeres, que van con sus hijos o con fundas de supermercado. “El bus está muy bien valorado, los usuarios no son tan conscientes de la contaminación”, asegura Pablo Osorio, uno de los investigadores de LlactaLab. Pero hubo quejas del maltrato que reciben los pasajeros. Libia Quituisaca comenta que los choferes arrancan antes de que ella pueda bajarse del bus y no se siente segura durante los viajes por los robos y porque tiene que ir parada con el bebé en brazos.


Quieren que el plan de movilidad sea integral. Wilmer Bravo asegura que con el alza del pasaje la Cámara de Transporte también podría abrir un área de Recursos Humanos para captar talento, mejorar la atención y los beneficios laborales de los conductores. (RET) (I)

Cuenca.