Cuenca, la ciudad intermedia que conserva sus costumbres

En noviembre del 2015 Cuenca recibió de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, la designación como ciudad intermedia, luego de un concurso en el que participaron decenas de ciudades. Esta condición provoca que la ciudad se ajuste a las exigencias del mundo actual, sin perder su esencia.
Dentro de la urbe cuencana conviven miles de personas de diferentes razas, nacionalidades y estratos. El Tiempo

Las ciudades intermedias son urbes que crean puentes de conexión importantes entre zonas rurales y urbanas, según la Red Mundial de Ciudades y Gobiernos Locales y Regionales.

Para la población rural son la oportunidad de acceder a instalaciones básicas (como escuelas, hospitales, administración, mercados) y también servicios como electricidad, tecnología, transporte, agua potable, alcantarillado, recolección de basura, entre otros.


Al tener esta posición intermedia también son un foco de transición para salir de la pobreza. Además, las relaciones que crean con las grandes urbes les permiten complementarse entre ciudades y funcionar como un sistema de ciudades.
Las ciudades intermedias ofrecen servicios para áreas rurales y se transforman en “puntos de parada” para poblaciones que pudieron haber emigrado a urbes más grandes o metrópolis, según las conclusiones de la Conferencia Temática sobre Ciudades Intermedias previa a Hábitat III, realizada en Cuenca en noviembre del año anterior.


Las ciudades intermedias se enfrentan a retos para satisfacer las demandas de la población en crecimiento y la prestación de servicios básicos para todos. También tienen mayores oportunidades y desafíos en la planificación urbana, gestión del agua y saneamiento; así como desafíos respecto a protección del patrimonio cultural, conservación del medio ambiente, integración social y desarrollo económico.
La población es el sostén de Cuenca, que mantiene las tradiciones pero se ajusta a las exigencias del mundo actual. “No es ni provincia ni metrópoli, Cuenca tiene aún a su gente vinculada directamente uno del otro”, explica la socióloga Patricia Sampedro, investigadora y docente universitaria.


A Cuenca y su sociedad hay que entenderla en el contexto mundial. “Los pueblos cambiaron y Cuenca también lo hizo con un alto grado de eficacia. Estamos conectados con el mundo, en parte por la migración que mejoró la vida de muchos cuencanos, a pesar de las consecuencias, pero que sirvió para que a su vuelta los migrantes trajeran consigo nuevas manifestaciones culturales”, explica Marco Matamoros.


Y es que esta ciudad está fundamentada en valores muy fuertes, cohesionada desde la familia. El cuencano siente identidad y orgullo por su tierra, que se convierte en un término conocido como cuencanidad.
Carlos Jaramillo, doctor en arquitectura y quien fue uno de los redactores el documento que sirvió para que la UNESCO declare a Cuenca, el 1 de diciembre de 1999, Patrimonio Cultural de la Humanidad, se refiere.
“El cuencano resalta lo suyo, una prueba de aquello es la forma en la que conserva su Centro Histórico que sirvió de sostén para que la ciudad obtenga tan grande denominación. Ahora a nadie se le ocurre tumbar una casa en este lugar así como construir un temple”. expresó.


La llamada cuencanidad va mucho más adentro y se expresa en el sentimiento por el barrio. En este sentido la sociedad cuencana es única, son muy pocas las ciudades donde su gente se enorgullece por el barrio donde nació y se crió, de ahí las expresiones ‘yo soy de San Roque’, ‘yo de San Blas’, esa identidad es reflejada en evento como las comparsas de los barrios en fin de año o en el Mundialito de los Pobres.
Pero quiérase o no, Cuenca está conectada con el resto de las ciudades del planeta. La migración es importante, pero no es solamente eso, pues la globalización le permite a la ciudad involucrarse con otras urbes que tienen sus mismas necesidades y fortalezas.


Para Jaramillo, Cuenca responde favorablemente a las exigencias que día a día se presentan.
“La sociedad cuencana es como todas, compleja con interculturalidad diversa. Cuenca aprendió a vivir en este escenario, pero su respuesta es muy favorable y esto se nota en cada situación de la cotidianidad”, añade.
La identidad del cuencano actual se puede reconocer cuando una persona se encuentra lejos “Somos personas emprendedoras, con el anhelo de progresar y ser competitivos frente al mundo. No somos cómodos y buscamos mejorar en todo ámbito; siempre planificamos a futuro, es decir no vivimos el día a día, sino pensamos construir a mediano y largo plazo”, destaca Sampedro.


Otra de las características de la sociedad actual es el amor propio. Es una ciudad a la que sus habitantes quieren, respetan y se sienten orgullosos de su identidad. (I)

Rituales familiares cuencanos

Los estudiosos en temas de sociedad coinciden en que Cuenca conserva ciertas costumbres o ritos familiares.

Uno de ellos es el café de la tarde. “Hasta ahora es costumbre que las familias se reúnan a tomar café en la tarde de los domingos”, afirma Patricia Sampedro, quien reitera que todo nace del afecto por la familia.

Xavier Tamariz, economista de profesión, resalta esta característica. “Nosotros no solo nos reunimos los domingos sino la mayor parte de los días para tomar un café con mi familia, incluso cuando mi abuelita vivía nos quedábamos a almorzar; eso nos unía más”, comenta.

Ese mismo sentir hace que también sea una de las sociedades en las que a pesar de que los horarios de trabajo impidan cumplir con este ritual, la mayoría procura retornar a su casa para almorzar con sus familiares

Hoy en día también forman parte de los rituales, la reunión de excompañeros de la escuela, colegio, universidad. Incluso están los que tienen afinidad por un deporte o un pasatiempo.

Guillermo Pacheco es docente de Lengua y Literatura Inglesa en la Universidad de Cuenca y comparte esta característica. “Tenemos un grupo de excompañeros que estudiamos en el colegio Benigno Malo y siempre nos reunimos para conversar de lo bueno y malo que nos acontece y cada vez la relación crece porque es una forma de mantener este lazo que nació hace ya varios años”, relató. (I)

El camino para la sostenibilidad

María Augusta Hermida, doctora en arquitectura y quien dirige el grupo de investigación Llactalab, de la Universidad de Cuenca, es optimista en cuanto a la realidad de la ciudad en lo referente a la sostenibilidad.

“Una ciudad sostenible es aquella que puede vivir con una alta calidad sin perjudicar a las futuras generaciones, es decir, mal haríamos en vivir de excelente manera sabiendo que en dos generaciones más las personas no pudieran vivir”, indica.

Cuenca se va expandiendo, ocupando suelo agrícola y, según la profesional, “este es un punto importante, porque debemos ser coherentes en el uso del espacio, de a poco se puede conseguir una cultura que permita tener una mejor idea de cómo se puede vivir”, explica.

La ciudad tiene una complejidad urbana que se nota en la zonificación de la ciudad. “Los asuntos de administración está en el centro de la ciudad, la industria en la periferia, la clase media o media baja vive en barrios lejos del centro, y esto deriva en el traslado de un lugar a otro. Estamos llamados a combinar usos, es decir donde uno vive debe tener escuelas, el comercio, peluquería, guardería, artesanías, etc., de modo que yo no tenga que movilizarme al centro”, agrega. La tercera característica de una ciudad sostenible es el verde urbano, y esto solamente se logra con el uso del espacio público con actividades diversas para todo tipo de personas, donde confluyamos todos los estratos sociales. (I)

El espacio verde tiene una connotación mayor en una ciudad intermedia, por la mixtura con la naturaleza.  El Tiempo

El metabolismo urbano

Cuenca es una ciudad que busca emplear de mejor manera los sistemas urbanos, como agua, luz, movilidad, etc. “Aún nos jactamos de tomar agua directamente de la llave de agua”, manifiesta María Augusta Hermida.

El servicio de reciclaje aún está en un proceso de crear mayor conciencia en la población. Frente a esto aún hay que mejorar, falta mucho para ser sostenible. Cuenca es considerada una ciudad adolescente y el ser intermedia le permite tomar decisiones para mejorar.

Un tema que aún se debe mejorar es la expansión urbana, la especialista en este tema señala que se tiene que dejar de abrirse y volver a juntarse. Otro tema que preocupa en la ciudad es el de las comunidades cerradas, un lugar donde se coloca un cerramiento y se aísla del resto. “Allí se privatiza el espacio público, pero por el momento es legal”, explica Hermida.

Carlos Álvarez, director de Control Municipal, dice que la especulación sobre los terrenos es uno de los negocios más rentables. A mediados del año 2015 se anunció la creación de una ordenanza para combatir la especulación de las tierras, pero que todavía no es conocida por el Concejo Cantonal. Esteban Orellana, director de Planificación del Municipio, confirmó que el principal reto de la ciudad está relacionado con el crecimiento de la población y la cobertura y acceso hacia zonas que permitan una recreación activa con todo lo que representa la cultura y el deporte. (I)

Cuenca, la ciudad intermedia que conserva sus costumbres

Dentro de la urbe cuencana conviven miles de personas de diferentes razas, nacionalidades y estratos. El Tiempo

Las ciudades intermedias son urbes que crean puentes de conexión importantes entre zonas rurales y urbanas, según la Red Mundial de Ciudades y Gobiernos Locales y Regionales.

Para la población rural son la oportunidad de acceder a instalaciones básicas (como escuelas, hospitales, administración, mercados) y también servicios como electricidad, tecnología, transporte, agua potable, alcantarillado, recolección de basura, entre otros.


Al tener esta posición intermedia también son un foco de transición para salir de la pobreza. Además, las relaciones que crean con las grandes urbes les permiten complementarse entre ciudades y funcionar como un sistema de ciudades.
Las ciudades intermedias ofrecen servicios para áreas rurales y se transforman en “puntos de parada” para poblaciones que pudieron haber emigrado a urbes más grandes o metrópolis, según las conclusiones de la Conferencia Temática sobre Ciudades Intermedias previa a Hábitat III, realizada en Cuenca en noviembre del año anterior.


Las ciudades intermedias se enfrentan a retos para satisfacer las demandas de la población en crecimiento y la prestación de servicios básicos para todos. También tienen mayores oportunidades y desafíos en la planificación urbana, gestión del agua y saneamiento; así como desafíos respecto a protección del patrimonio cultural, conservación del medio ambiente, integración social y desarrollo económico.
La población es el sostén de Cuenca, que mantiene las tradiciones pero se ajusta a las exigencias del mundo actual. “No es ni provincia ni metrópoli, Cuenca tiene aún a su gente vinculada directamente uno del otro”, explica la socióloga Patricia Sampedro, investigadora y docente universitaria.


A Cuenca y su sociedad hay que entenderla en el contexto mundial. “Los pueblos cambiaron y Cuenca también lo hizo con un alto grado de eficacia. Estamos conectados con el mundo, en parte por la migración que mejoró la vida de muchos cuencanos, a pesar de las consecuencias, pero que sirvió para que a su vuelta los migrantes trajeran consigo nuevas manifestaciones culturales”, explica Marco Matamoros.


Y es que esta ciudad está fundamentada en valores muy fuertes, cohesionada desde la familia. El cuencano siente identidad y orgullo por su tierra, que se convierte en un término conocido como cuencanidad.
Carlos Jaramillo, doctor en arquitectura y quien fue uno de los redactores el documento que sirvió para que la UNESCO declare a Cuenca, el 1 de diciembre de 1999, Patrimonio Cultural de la Humanidad, se refiere.
“El cuencano resalta lo suyo, una prueba de aquello es la forma en la que conserva su Centro Histórico que sirvió de sostén para que la ciudad obtenga tan grande denominación. Ahora a nadie se le ocurre tumbar una casa en este lugar así como construir un temple”. expresó.


La llamada cuencanidad va mucho más adentro y se expresa en el sentimiento por el barrio. En este sentido la sociedad cuencana es única, son muy pocas las ciudades donde su gente se enorgullece por el barrio donde nació y se crió, de ahí las expresiones ‘yo soy de San Roque’, ‘yo de San Blas’, esa identidad es reflejada en evento como las comparsas de los barrios en fin de año o en el Mundialito de los Pobres.
Pero quiérase o no, Cuenca está conectada con el resto de las ciudades del planeta. La migración es importante, pero no es solamente eso, pues la globalización le permite a la ciudad involucrarse con otras urbes que tienen sus mismas necesidades y fortalezas.


Para Jaramillo, Cuenca responde favorablemente a las exigencias que día a día se presentan.
“La sociedad cuencana es como todas, compleja con interculturalidad diversa. Cuenca aprendió a vivir en este escenario, pero su respuesta es muy favorable y esto se nota en cada situación de la cotidianidad”, añade.
La identidad del cuencano actual se puede reconocer cuando una persona se encuentra lejos “Somos personas emprendedoras, con el anhelo de progresar y ser competitivos frente al mundo. No somos cómodos y buscamos mejorar en todo ámbito; siempre planificamos a futuro, es decir no vivimos el día a día, sino pensamos construir a mediano y largo plazo”, destaca Sampedro.


Otra de las características de la sociedad actual es el amor propio. Es una ciudad a la que sus habitantes quieren, respetan y se sienten orgullosos de su identidad. (I)

Rituales familiares cuencanos

Los estudiosos en temas de sociedad coinciden en que Cuenca conserva ciertas costumbres o ritos familiares.

Uno de ellos es el café de la tarde. “Hasta ahora es costumbre que las familias se reúnan a tomar café en la tarde de los domingos”, afirma Patricia Sampedro, quien reitera que todo nace del afecto por la familia.

Xavier Tamariz, economista de profesión, resalta esta característica. “Nosotros no solo nos reunimos los domingos sino la mayor parte de los días para tomar un café con mi familia, incluso cuando mi abuelita vivía nos quedábamos a almorzar; eso nos unía más”, comenta.

Ese mismo sentir hace que también sea una de las sociedades en las que a pesar de que los horarios de trabajo impidan cumplir con este ritual, la mayoría procura retornar a su casa para almorzar con sus familiares

Hoy en día también forman parte de los rituales, la reunión de excompañeros de la escuela, colegio, universidad. Incluso están los que tienen afinidad por un deporte o un pasatiempo.

Guillermo Pacheco es docente de Lengua y Literatura Inglesa en la Universidad de Cuenca y comparte esta característica. “Tenemos un grupo de excompañeros que estudiamos en el colegio Benigno Malo y siempre nos reunimos para conversar de lo bueno y malo que nos acontece y cada vez la relación crece porque es una forma de mantener este lazo que nació hace ya varios años”, relató. (I)

El camino para la sostenibilidad

María Augusta Hermida, doctora en arquitectura y quien dirige el grupo de investigación Llactalab, de la Universidad de Cuenca, es optimista en cuanto a la realidad de la ciudad en lo referente a la sostenibilidad.

“Una ciudad sostenible es aquella que puede vivir con una alta calidad sin perjudicar a las futuras generaciones, es decir, mal haríamos en vivir de excelente manera sabiendo que en dos generaciones más las personas no pudieran vivir”, indica.

Cuenca se va expandiendo, ocupando suelo agrícola y, según la profesional, “este es un punto importante, porque debemos ser coherentes en el uso del espacio, de a poco se puede conseguir una cultura que permita tener una mejor idea de cómo se puede vivir”, explica.

La ciudad tiene una complejidad urbana que se nota en la zonificación de la ciudad. “Los asuntos de administración está en el centro de la ciudad, la industria en la periferia, la clase media o media baja vive en barrios lejos del centro, y esto deriva en el traslado de un lugar a otro. Estamos llamados a combinar usos, es decir donde uno vive debe tener escuelas, el comercio, peluquería, guardería, artesanías, etc., de modo que yo no tenga que movilizarme al centro”, agrega. La tercera característica de una ciudad sostenible es el verde urbano, y esto solamente se logra con el uso del espacio público con actividades diversas para todo tipo de personas, donde confluyamos todos los estratos sociales. (I)

El espacio verde tiene una connotación mayor en una ciudad intermedia, por la mixtura con la naturaleza.  El Tiempo

El metabolismo urbano

Cuenca es una ciudad que busca emplear de mejor manera los sistemas urbanos, como agua, luz, movilidad, etc. “Aún nos jactamos de tomar agua directamente de la llave de agua”, manifiesta María Augusta Hermida.

El servicio de reciclaje aún está en un proceso de crear mayor conciencia en la población. Frente a esto aún hay que mejorar, falta mucho para ser sostenible. Cuenca es considerada una ciudad adolescente y el ser intermedia le permite tomar decisiones para mejorar.

Un tema que aún se debe mejorar es la expansión urbana, la especialista en este tema señala que se tiene que dejar de abrirse y volver a juntarse. Otro tema que preocupa en la ciudad es el de las comunidades cerradas, un lugar donde se coloca un cerramiento y se aísla del resto. “Allí se privatiza el espacio público, pero por el momento es legal”, explica Hermida.

Carlos Álvarez, director de Control Municipal, dice que la especulación sobre los terrenos es uno de los negocios más rentables. A mediados del año 2015 se anunció la creación de una ordenanza para combatir la especulación de las tierras, pero que todavía no es conocida por el Concejo Cantonal. Esteban Orellana, director de Planificación del Municipio, confirmó que el principal reto de la ciudad está relacionado con el crecimiento de la población y la cobertura y acceso hacia zonas que permitan una recreación activa con todo lo que representa la cultura y el deporte. (I)