Cuenca, asume el reto de ser una ciudad sostenible

La Atenas del Ecuador es una de las ciudades que mayor desarrollo ha registrado en las últimas décadas y, de la mano de este crecimiento, van los proyectos para satisfacer sus diferentes necesidades como movilidad, ordenamiento territorial, dotación de servicios básicos, requerimientos que deben ser resueltos de una forma amigable con el ambiente y sobre todo con los ciudadanos.
El plan de movilidad integra la construcción de ciclorutas y transporte público eléctrico . Franklin MInchala El Tiempo

Hoy Cuenca celebra 196 años de Independencia y en este marco, su lucha por satisfacer las necesidades de sus habitantes y ofrecerles una mejor calidad de vida es constante, por ello autoridades se han planteado diferentes proyectos para convertirla en una ciudad sostenible.

Fernando Cordero, fue alcalde de Cuenca por casi una década, (1996-2005) considera que el futuro de Cuenca radica en una adecuada sostenibilidad, la misma que debe responder a una correcta previsión y planificación, solo de esta manera se mantendrán los equilibrios que requiere una sociedad en crecimiento.


Uno de los aspectos que Cordero considera que no debe descuidar la ciudad a corto plazo es el uso social de la tierra. “Uno de los graves problemas de la ciudad es la especulación de la tierra, cada vez se expulsa más lejos de la ciudad a la gente, esto debido a los altos precios del suelo urbano y a un escasez ficticia de tierra en áreas urbanas”, acotó.

El crecimiento de la ciudad ha determinado que los cuencanos opten por vivir en multifamiliares.  Franklin MInchala  El Tiempo
Esta situación obliga a las personas a vivir más lejos de los centros educativos, de los lugares de trabajo, de los centros de abasto y, para llegar a ellos, se utiliza vehículos lo que provoca congestionamiento, contaminación, mal uso del espacio público y una serie de problemas que agravan la crisis en una ciudad.


Para Cordero, esto es el resultado de una falta de planificación integral. “La solución no es construir nuevas autopista que conecten a diferentes puntos, se trata utilizar de forma adecuada los servicios que ahora se disponen, crear una cultura de uso de vehículos públicos, planificar ciclovías útiles, es decir, mejorar los espacios públicos en beneficio de la sociedad”.

Ciudad adolescente
Para Daniel Orellana, investigador de Llactalab, en la actualidad Cuenca tiene el “síndrome del adolescente”, crece desordenadamente y va asumiendo decisiones que marcarán su destino para siempre. Este sin duda será el reto más importante de los cuencanos, quienes deben adoptar las mejores medidas en temas considerados críticos que se han escapado de las manos en otras ciudades, pero que la urbe aún está a tiempo de tratarlos.


Entre estas decisiones está garantizar el suministro de agua, con todo lo que ello implica, proteger fuentes hídricas, algo que en Cuenca se cumplen en gran medida. La energía es la arteria vital de cualquier desarrollo natural y social. Las energías fósiles, que no son renovables y altamente contaminantes prácticamente han sido reemplazadas a nivel país, ahora el reto debe asumirlo cada ciudad en el tema de la energía para movilizar a su transporte, considera Orellana.


El manejo de los residuos y la contaminación (auditiva y visual) son temas que también debe plantearse una sociedad que busca mantener su equilibrio.
Pero sin duda un tema que debe captar la atención de los cuencanos, según Orellana es el transporte. El beneficio que, en principio, supone para los ciudadanos de las sociedades desarrolladas poder moverse más, lleva consigo costes cada vez más evidentes.


El sector del transporte es el principal responsable del efecto invernadero, de los más graves problemas de contaminación atmosférica y de la irracional urbanización del suelo, del ruido, del estrés entre otros temas que pueden llevar a perder esa calidad de ciudad intermedia y sostenible para Cuenca.

Urbanizaciones crecen en las zonas periféricas del cantón por los altos costos y la escasez ficticia de tierra. El Tiempo

Control
Para Juan Felipe Quesada, doctor en Arquitectura y Urbanismo, es urgente que los cuencanos tomen acciones para que la ciudad no siga manteniendo este patrón de crecimiento incontrolado de su periferia.
Este crecimiento está generando nuevos asentamientos en sectores como Misicata, San Joaquín, Capulispamba, Challuabamba, Llacao, etc., con sus consecuentes problemas, debido a la falta de equipamientos y elevados costos que generaría el abastecimiento de servicios básicos.


A esto se suma, una escasa cobertura de transporte público, lo que obliga a que los habitantes de estos sectores tengan auto privado, como lo señaló Cordero.
Quesada considera que los metros cuadrados de espacio verde por habitante en Cuenca están muy por de bajo de los 9m2 que recomienda la Organización Mundial de la Salud, “Cuenca tiene 1,82 m2 por habitante, lo que es un grave problema a lo cual se suma el mal uso que tiene el poco espacio verde, que en muchos casos se han apoderado intereses que no son comunitarios, como cuando se colocan murallas para restringir su acceso”, indicó.

 Sociedad | El crecimiento ordenado de la urbe debe ser la prioridad en los próximos años

Sistema verde
En un intento de controlar este problema y pensando en un futuro sostenible de la ciudad, la Municipalidad abandera su proyecto denominado El Cinturón Verde de Cuenca, el cual permitirá generar un equilibrio y oferta territorial en la dotación de espacios para la interpretación ambiental, espacios temáticos y disfrute ciudadano.


El proyecto contempla la reforestación de 44.000 hectáreas de zonas verdes interconectadas en las que se construirán parques, un jardín botánico, se delimitarán 10 áreas protegidas de bosques y las zonas de camping, excursionismo y relajación.
Esas 44.000 hectáreas se distribuyen en un corredor que une a Santa Ana, Cochapamba, El Valle, el cerro Boquerón, Turi, Ictocruz, Tarqui, Cumbe y Victoria del Portete por el sur; Sidcay, Illapamba, Octavio Cordero y Checa en el norte; y Sayausí en la zona occidental.


Este cinturón se conectará con megaparques ubicados en Narancay, Patamarca, cerro Yanacatu, la antigua cárcel de Cuenca y el sector de Gapal.
Paúl Ortiz, promotor del proyecto Cinturón Verde en Cuenca, explica que el incremento de áreas verdes reducirá los niveles de contaminación, a esto se sumará un proyecto para la implementación de vehículos de transporte público eléctricos y la colocación de electrolineras.


La Universidad del Azuay por su parte aportó al Plan de Movilidad de la ciudad con un proyecto para crear calles ecológicas, en las que se puedan tener espacios públicos con césped, pequeños árboles, estacionamientos para bicicletas y zonas de encuentro. (I)

Una sociedad más distante, no solo físicamente

De acuerdo al sociólogo Iván Abril, la preocupación por la sostenibilidad de la ciudad no debe limitarse al aspecto físico, de movilidad o ambiental, ya que en el plano humano este crecimiento de Cuenca también está dejando su huella.

Para Abril, el crecimiento demográfico acarrea tendencias parecidas a las existentes en ciudades más grande, en las cuales se ha quebrado esa unión que existía en la sociedad, es decir, se ha perdido en gran medida esa vida de barrio que caracterizaba a los cuencanos.

“Ahora nos alejamos más, ya no visitamos a la familia, ya perdimos la pista de los amigos de barrio, ahora tenemos grupos en las redes sociales.  Lastimosamente hemos abierto una brecha tan grande como nuestra ciudad con aquellas personas que años atrás frecuentábamos muy a menudo”, indicó Abril.    

El profesional considera que aún no es tarde para hacer un cambio en este nuevo modelo de sociedad que se nos plantea, ya que desde diferentes sectores de la ciudadanía nacen a diario propuestas de integración, de recuperación de valores, de respeto, valores que son los pilares de una sociedad.

Cuenca no es grande por su edificios, parques o servicios, Cuenca es grande por su gente, los cuencanos somos “querendones”, por ello debemos recordar que todos somos el presente y futuro de la ciudad y de nosotros depende si ella es sostenible o no. 

Ximena Tapia

EL TIEMPO - CUENCA

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Cuenca, asume el reto de ser una ciudad sostenible

El plan de movilidad integra la construcción de ciclorutas y transporte público eléctrico . Franklin MInchala El Tiempo

Hoy Cuenca celebra 196 años de Independencia y en este marco, su lucha por satisfacer las necesidades de sus habitantes y ofrecerles una mejor calidad de vida es constante, por ello autoridades se han planteado diferentes proyectos para convertirla en una ciudad sostenible.

Fernando Cordero, fue alcalde de Cuenca por casi una década, (1996-2005) considera que el futuro de Cuenca radica en una adecuada sostenibilidad, la misma que debe responder a una correcta previsión y planificación, solo de esta manera se mantendrán los equilibrios que requiere una sociedad en crecimiento.


Uno de los aspectos que Cordero considera que no debe descuidar la ciudad a corto plazo es el uso social de la tierra. “Uno de los graves problemas de la ciudad es la especulación de la tierra, cada vez se expulsa más lejos de la ciudad a la gente, esto debido a los altos precios del suelo urbano y a un escasez ficticia de tierra en áreas urbanas”, acotó.

El crecimiento de la ciudad ha determinado que los cuencanos opten por vivir en multifamiliares.  Franklin MInchala  El Tiempo
Esta situación obliga a las personas a vivir más lejos de los centros educativos, de los lugares de trabajo, de los centros de abasto y, para llegar a ellos, se utiliza vehículos lo que provoca congestionamiento, contaminación, mal uso del espacio público y una serie de problemas que agravan la crisis en una ciudad.


Para Cordero, esto es el resultado de una falta de planificación integral. “La solución no es construir nuevas autopista que conecten a diferentes puntos, se trata utilizar de forma adecuada los servicios que ahora se disponen, crear una cultura de uso de vehículos públicos, planificar ciclovías útiles, es decir, mejorar los espacios públicos en beneficio de la sociedad”.

Ciudad adolescente
Para Daniel Orellana, investigador de Llactalab, en la actualidad Cuenca tiene el “síndrome del adolescente”, crece desordenadamente y va asumiendo decisiones que marcarán su destino para siempre. Este sin duda será el reto más importante de los cuencanos, quienes deben adoptar las mejores medidas en temas considerados críticos que se han escapado de las manos en otras ciudades, pero que la urbe aún está a tiempo de tratarlos.


Entre estas decisiones está garantizar el suministro de agua, con todo lo que ello implica, proteger fuentes hídricas, algo que en Cuenca se cumplen en gran medida. La energía es la arteria vital de cualquier desarrollo natural y social. Las energías fósiles, que no son renovables y altamente contaminantes prácticamente han sido reemplazadas a nivel país, ahora el reto debe asumirlo cada ciudad en el tema de la energía para movilizar a su transporte, considera Orellana.


El manejo de los residuos y la contaminación (auditiva y visual) son temas que también debe plantearse una sociedad que busca mantener su equilibrio.
Pero sin duda un tema que debe captar la atención de los cuencanos, según Orellana es el transporte. El beneficio que, en principio, supone para los ciudadanos de las sociedades desarrolladas poder moverse más, lleva consigo costes cada vez más evidentes.


El sector del transporte es el principal responsable del efecto invernadero, de los más graves problemas de contaminación atmosférica y de la irracional urbanización del suelo, del ruido, del estrés entre otros temas que pueden llevar a perder esa calidad de ciudad intermedia y sostenible para Cuenca.

Urbanizaciones crecen en las zonas periféricas del cantón por los altos costos y la escasez ficticia de tierra. El Tiempo

Control
Para Juan Felipe Quesada, doctor en Arquitectura y Urbanismo, es urgente que los cuencanos tomen acciones para que la ciudad no siga manteniendo este patrón de crecimiento incontrolado de su periferia.
Este crecimiento está generando nuevos asentamientos en sectores como Misicata, San Joaquín, Capulispamba, Challuabamba, Llacao, etc., con sus consecuentes problemas, debido a la falta de equipamientos y elevados costos que generaría el abastecimiento de servicios básicos.


A esto se suma, una escasa cobertura de transporte público, lo que obliga a que los habitantes de estos sectores tengan auto privado, como lo señaló Cordero.
Quesada considera que los metros cuadrados de espacio verde por habitante en Cuenca están muy por de bajo de los 9m2 que recomienda la Organización Mundial de la Salud, “Cuenca tiene 1,82 m2 por habitante, lo que es un grave problema a lo cual se suma el mal uso que tiene el poco espacio verde, que en muchos casos se han apoderado intereses que no son comunitarios, como cuando se colocan murallas para restringir su acceso”, indicó.

 Sociedad | El crecimiento ordenado de la urbe debe ser la prioridad en los próximos años

Sistema verde
En un intento de controlar este problema y pensando en un futuro sostenible de la ciudad, la Municipalidad abandera su proyecto denominado El Cinturón Verde de Cuenca, el cual permitirá generar un equilibrio y oferta territorial en la dotación de espacios para la interpretación ambiental, espacios temáticos y disfrute ciudadano.


El proyecto contempla la reforestación de 44.000 hectáreas de zonas verdes interconectadas en las que se construirán parques, un jardín botánico, se delimitarán 10 áreas protegidas de bosques y las zonas de camping, excursionismo y relajación.
Esas 44.000 hectáreas se distribuyen en un corredor que une a Santa Ana, Cochapamba, El Valle, el cerro Boquerón, Turi, Ictocruz, Tarqui, Cumbe y Victoria del Portete por el sur; Sidcay, Illapamba, Octavio Cordero y Checa en el norte; y Sayausí en la zona occidental.


Este cinturón se conectará con megaparques ubicados en Narancay, Patamarca, cerro Yanacatu, la antigua cárcel de Cuenca y el sector de Gapal.
Paúl Ortiz, promotor del proyecto Cinturón Verde en Cuenca, explica que el incremento de áreas verdes reducirá los niveles de contaminación, a esto se sumará un proyecto para la implementación de vehículos de transporte público eléctricos y la colocación de electrolineras.


La Universidad del Azuay por su parte aportó al Plan de Movilidad de la ciudad con un proyecto para crear calles ecológicas, en las que se puedan tener espacios públicos con césped, pequeños árboles, estacionamientos para bicicletas y zonas de encuentro. (I)

Una sociedad más distante, no solo físicamente

De acuerdo al sociólogo Iván Abril, la preocupación por la sostenibilidad de la ciudad no debe limitarse al aspecto físico, de movilidad o ambiental, ya que en el plano humano este crecimiento de Cuenca también está dejando su huella.

Para Abril, el crecimiento demográfico acarrea tendencias parecidas a las existentes en ciudades más grande, en las cuales se ha quebrado esa unión que existía en la sociedad, es decir, se ha perdido en gran medida esa vida de barrio que caracterizaba a los cuencanos.

“Ahora nos alejamos más, ya no visitamos a la familia, ya perdimos la pista de los amigos de barrio, ahora tenemos grupos en las redes sociales.  Lastimosamente hemos abierto una brecha tan grande como nuestra ciudad con aquellas personas que años atrás frecuentábamos muy a menudo”, indicó Abril.    

El profesional considera que aún no es tarde para hacer un cambio en este nuevo modelo de sociedad que se nos plantea, ya que desde diferentes sectores de la ciudadanía nacen a diario propuestas de integración, de recuperación de valores, de respeto, valores que son los pilares de una sociedad.

Cuenca no es grande por su edificios, parques o servicios, Cuenca es grande por su gente, los cuencanos somos “querendones”, por ello debemos recordar que todos somos el presente y futuro de la ciudad y de nosotros depende si ella es sostenible o no. 

Ximena Tapia

EL TIEMPO - CUENCA

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