La movilidad es el gran reto de Cuenca

Son las nueve y cincuenta de la mañana y se supone que ya no es hora pico. Sin embargo, llevamos ocho minutos atrapados en un denso nudo de tráfico en la avenida Loja entre Remigio Crespo y Doce de Abril, y el camino a la Universidad de Cuenca se convierte en una suerte de odisea.
El parque automotor se duplicó en la última década. Hoy es el Día Mundial de las Ciudades

La fila lleva más de dos minutos sin avanzar, y el estrés de los conductores empieza a manifestarse en pitidos prolongados y en rostros de mal genio. Solo hay que mirar a los carros de a lado para advertir las caras de tensión y malestar de sus ocupantes. Algunos pierden la paciencia con facilidad y no tienen ningún reparo en pitar con agresividad, sin tomar en cuenta que el ruido de la bocina también impacta a los peatones. La atmósfera de la avenida está marcada por el bullicio y el caos. El reloj avanza inexorablemente, pero el tráfico no.

Diez de la mañana. Hemos llegado a la Universidad invirtiendo el doble de tiempo de lo que generalmente se invierte cuando no hay semejante embotellamiento. Pero eso algo que en esta urbe solo sucede cuando es domingo o sábado entrada la tarde, o de madrugada, dado que la mayor parte del día la ciudad pasa caotizada, intensa, matizada por el ruido que genera un parque automotor compuesto por unos 110.000 carros.

Ecuador fue sede del Hábitat III, la Conferencia sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible que la ONU organiza cada 20 años, y luego de cuatro días de ponencias y diálogos la nueva agenda urbana quedó configurada, pero ahora el gran reto es ponerla en práctica y aplicar la teoría, algo sobre lo que es preciso reflexionar especialmente en un día como hoy: El Día Mundial de las Ciudades.

Al aterrizar lo abordado en Hábitat en la realidad de Cuenca se concluye que uno de los grandes retos es planificar con precisión y eficiencia para menguar una crisis de movilidad esencialmente  matizada por un parque automotor explosivo que ha deteriorado el espacio público.

  Planificación

Según datos de Fernando Cordero, arquitecto urbanista y alcalde de Cuenca entre 1996 y 2005, en el año 2006 había 52.674 vehículos en el Azuay, mientras que al finalizar 2015 esa cifra creció a 105.178 autos, es decir, el parque automotor se duplicó en menos de una década.

En este contexto hay algo fundamental que tomar en cuenta y que explica por qué hoy en día uno se demora hasta el doble de tiempo en llegar a ciertos lugares y el espacio público se encuentra tan deteriorado y caotizado: el 81 por ciento de los carros de la provincia se concentra en el cantón Cuenca.

Si bien para Cordero, como recomienda Hábitat, la solución fundamental es crear sistemas de transporte público cada vez más eficientes y generar la cultura de su utilización, el eje de la sostenibilidad urbana “es la previsión, la planificación”. “El eje central de la sostenibilidad es la previsión, la planificación (...) Si algo queda claro de esta nueva versión de Hábitat es que no hay mayores posibilidades de sostener nuestras ciudades en todos los sentidos, es decir, mantener los equilibrios necesarios si no hacemos uso de esta herramienta tan humana y a la vez a veces menospreciada que es la previsión, la planificación”, afirma Cordero.

A causa de la falta de “cultura de planificación”, señala, la ciudad carece, en el ámbito de la movilidad, de un sistema de transporte público de calidad, algo que supone una flota de buses en buen estado, infraestructura de vialidad, infraestructura de ciclovías. “Optar por sistemas públicos de transportación incentiva necesariamente otras formas de movilidad como caminar o la alternativa de la bicicleta, pero hay que diferenciar la novelería de la planificación. Hoy hay más respeto a las bicicletas, pero ¿por dónde me muevo?, ¿por dónde camino? (...) No hay una planificación de rutas, no hay infraestructura de vialidad... ¿Cuáles son las rutas?, ¿por dónde me voy?

El exalcalde de Cuenca también manifiesta su preocupación por el deterioro que ha experimenta el espacio público de la ciudad, el cual estima “ya no es apto para los ciudadanos, no es apto para las personas”. “No solamente está ocupado, sino que está deteriorado; ambientalmente está caotizado, contaminado, porque los combustibles que utilizamos siguen siendo combustibles fósiles, por tanto estamos inundando de CO2 y nos estamos contaminando, afectando a corto y largo plazo”.

  Crecimiento anual

Jaime Guzmán, secretario de Movilidad del Municipio, refiere que Cuenca crece con mayor celeridad en cantidad de carros en relación al número de habitantes, dado que el parque automotor se incrementa a una tasa del cinco por ciento anual frente a la tasa del dos por ciento con la que crece la población.

Guzmán define a la situación del parque automotor como “compleja”, y señala que la problemática también tiene que ver con un tema cultural, puesto que en la ciudad “usamos carro para todo”, por lo que resulta esencial generar la cultura del uso de transporte público.

En este ámbito, Guzmán repara que es preciso “mejorar ostensiblemente el transporte público”, pues aquello motivará a utilizarlo.

A su juicio, el reto de mejorar las condiciones de movilidad en Cuenca es una cuestión que atañe a todos, lo que supone que la ciudadanía debe poner de su parte y usar otros modos activos como caminar y usar la bicicleta. “Todos debemos aportar, hay que generar una cultura de caminar más amplia y en la bicicleta pasar de una fase recreativa a un uso cotidiano”, dice Guzmán.

De acuerdo a las cifras que maneja la Secretaria de Movilidad, el uso de bicicleta en la ciudad se incrementó del 0,5 al 1,5 por ciento en dos años; se realizan 100.000 viajes diarios motorizados al Centro Histórico y el 30 por ciento de viajes que al día son a pie.

De acuerdo a la Dirección Municipal de Tránsito, DMT, el parque automotor de Cuenca oscila entre 110.000 y 115.000 automóviles; 475 buses urbanos circulan por la ciudad; hay 3.565 taxis; 87 buses rurales; 677 unidades de transporte escolar; 700 unidades de transporte mixto; y 300 unidades de carga liviana.

  Congestión

Pablo Osorio, investigador de LlactaLab, grupo de investigación de ciudades sustentables de la Universidad de Cuenca, dice que uno de los asuntos esenciales para aplacar la crisis de movilidad y el caos que experimenta la urbe a causa del congestionado parque automotor es la planificación, algo que supone pensar el espacio público en función de los peatones y no en función de los automóviles.

Osorio puntualiza que alrededor del 33 por ciento de los viajes diarios se hacen en auto, pero hay que tomar en cuenta, señala, que el 60 por ciento del espacio público es ocupado por este medio de transporte. Por ello resulta fundamental desalentar el uso del automóvil reduciendo estacionamientos y a través de transporte público de calidad. “El transporte público debe ser de buena calidad, en calidad me refiero a rapidez de servicio, una buena frecuencia, una conexión de manera directa”. 

Generar la cultura de caminar es otra opción, a juicio de Osorio, para menguar la crisis de movilidad, pero señala que “Cuenca se ha olvidado de caminar” y que incluso las distancias cortas se cubren en automóvil. “Caminar es nuestro transporte natural, pero cada vez tendemos más a ir en bus y en carro para distancias cortas”, apunta.

Según un estudio realizado por LlactaLab, alrededor del 80 por ciento de la población de Cuenca tiene todos los servicios básicos a menos de 10 minutos de sus viviendas; sin embargo, la ciudadanía tiende a cubrir esas distancias en auto.  (ARO) (I)

La movilidad es el gran reto de Cuenca

El parque automotor se duplicó en la última década. Hoy es el Día Mundial de las Ciudades

La fila lleva más de dos minutos sin avanzar, y el estrés de los conductores empieza a manifestarse en pitidos prolongados y en rostros de mal genio. Solo hay que mirar a los carros de a lado para advertir las caras de tensión y malestar de sus ocupantes. Algunos pierden la paciencia con facilidad y no tienen ningún reparo en pitar con agresividad, sin tomar en cuenta que el ruido de la bocina también impacta a los peatones. La atmósfera de la avenida está marcada por el bullicio y el caos. El reloj avanza inexorablemente, pero el tráfico no.

Diez de la mañana. Hemos llegado a la Universidad invirtiendo el doble de tiempo de lo que generalmente se invierte cuando no hay semejante embotellamiento. Pero eso algo que en esta urbe solo sucede cuando es domingo o sábado entrada la tarde, o de madrugada, dado que la mayor parte del día la ciudad pasa caotizada, intensa, matizada por el ruido que genera un parque automotor compuesto por unos 110.000 carros.

Ecuador fue sede del Hábitat III, la Conferencia sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible que la ONU organiza cada 20 años, y luego de cuatro días de ponencias y diálogos la nueva agenda urbana quedó configurada, pero ahora el gran reto es ponerla en práctica y aplicar la teoría, algo sobre lo que es preciso reflexionar especialmente en un día como hoy: El Día Mundial de las Ciudades.

Al aterrizar lo abordado en Hábitat en la realidad de Cuenca se concluye que uno de los grandes retos es planificar con precisión y eficiencia para menguar una crisis de movilidad esencialmente  matizada por un parque automotor explosivo que ha deteriorado el espacio público.

  Planificación

Según datos de Fernando Cordero, arquitecto urbanista y alcalde de Cuenca entre 1996 y 2005, en el año 2006 había 52.674 vehículos en el Azuay, mientras que al finalizar 2015 esa cifra creció a 105.178 autos, es decir, el parque automotor se duplicó en menos de una década.

En este contexto hay algo fundamental que tomar en cuenta y que explica por qué hoy en día uno se demora hasta el doble de tiempo en llegar a ciertos lugares y el espacio público se encuentra tan deteriorado y caotizado: el 81 por ciento de los carros de la provincia se concentra en el cantón Cuenca.

Si bien para Cordero, como recomienda Hábitat, la solución fundamental es crear sistemas de transporte público cada vez más eficientes y generar la cultura de su utilización, el eje de la sostenibilidad urbana “es la previsión, la planificación”. “El eje central de la sostenibilidad es la previsión, la planificación (...) Si algo queda claro de esta nueva versión de Hábitat es que no hay mayores posibilidades de sostener nuestras ciudades en todos los sentidos, es decir, mantener los equilibrios necesarios si no hacemos uso de esta herramienta tan humana y a la vez a veces menospreciada que es la previsión, la planificación”, afirma Cordero.

A causa de la falta de “cultura de planificación”, señala, la ciudad carece, en el ámbito de la movilidad, de un sistema de transporte público de calidad, algo que supone una flota de buses en buen estado, infraestructura de vialidad, infraestructura de ciclovías. “Optar por sistemas públicos de transportación incentiva necesariamente otras formas de movilidad como caminar o la alternativa de la bicicleta, pero hay que diferenciar la novelería de la planificación. Hoy hay más respeto a las bicicletas, pero ¿por dónde me muevo?, ¿por dónde camino? (...) No hay una planificación de rutas, no hay infraestructura de vialidad... ¿Cuáles son las rutas?, ¿por dónde me voy?

El exalcalde de Cuenca también manifiesta su preocupación por el deterioro que ha experimenta el espacio público de la ciudad, el cual estima “ya no es apto para los ciudadanos, no es apto para las personas”. “No solamente está ocupado, sino que está deteriorado; ambientalmente está caotizado, contaminado, porque los combustibles que utilizamos siguen siendo combustibles fósiles, por tanto estamos inundando de CO2 y nos estamos contaminando, afectando a corto y largo plazo”.

  Crecimiento anual

Jaime Guzmán, secretario de Movilidad del Municipio, refiere que Cuenca crece con mayor celeridad en cantidad de carros en relación al número de habitantes, dado que el parque automotor se incrementa a una tasa del cinco por ciento anual frente a la tasa del dos por ciento con la que crece la población.

Guzmán define a la situación del parque automotor como “compleja”, y señala que la problemática también tiene que ver con un tema cultural, puesto que en la ciudad “usamos carro para todo”, por lo que resulta esencial generar la cultura del uso de transporte público.

En este ámbito, Guzmán repara que es preciso “mejorar ostensiblemente el transporte público”, pues aquello motivará a utilizarlo.

A su juicio, el reto de mejorar las condiciones de movilidad en Cuenca es una cuestión que atañe a todos, lo que supone que la ciudadanía debe poner de su parte y usar otros modos activos como caminar y usar la bicicleta. “Todos debemos aportar, hay que generar una cultura de caminar más amplia y en la bicicleta pasar de una fase recreativa a un uso cotidiano”, dice Guzmán.

De acuerdo a las cifras que maneja la Secretaria de Movilidad, el uso de bicicleta en la ciudad se incrementó del 0,5 al 1,5 por ciento en dos años; se realizan 100.000 viajes diarios motorizados al Centro Histórico y el 30 por ciento de viajes que al día son a pie.

De acuerdo a la Dirección Municipal de Tránsito, DMT, el parque automotor de Cuenca oscila entre 110.000 y 115.000 automóviles; 475 buses urbanos circulan por la ciudad; hay 3.565 taxis; 87 buses rurales; 677 unidades de transporte escolar; 700 unidades de transporte mixto; y 300 unidades de carga liviana.

  Congestión

Pablo Osorio, investigador de LlactaLab, grupo de investigación de ciudades sustentables de la Universidad de Cuenca, dice que uno de los asuntos esenciales para aplacar la crisis de movilidad y el caos que experimenta la urbe a causa del congestionado parque automotor es la planificación, algo que supone pensar el espacio público en función de los peatones y no en función de los automóviles.

Osorio puntualiza que alrededor del 33 por ciento de los viajes diarios se hacen en auto, pero hay que tomar en cuenta, señala, que el 60 por ciento del espacio público es ocupado por este medio de transporte. Por ello resulta fundamental desalentar el uso del automóvil reduciendo estacionamientos y a través de transporte público de calidad. “El transporte público debe ser de buena calidad, en calidad me refiero a rapidez de servicio, una buena frecuencia, una conexión de manera directa”. 

Generar la cultura de caminar es otra opción, a juicio de Osorio, para menguar la crisis de movilidad, pero señala que “Cuenca se ha olvidado de caminar” y que incluso las distancias cortas se cubren en automóvil. “Caminar es nuestro transporte natural, pero cada vez tendemos más a ir en bus y en carro para distancias cortas”, apunta.

Según un estudio realizado por LlactaLab, alrededor del 80 por ciento de la población de Cuenca tiene todos los servicios básicos a menos de 10 minutos de sus viviendas; sin embargo, la ciudadanía tiende a cubrir esas distancias en auto.  (ARO) (I)