Ecuador en las consultas populares

La vida republicana de Ecuador contabiliza nueve plebiscitos nacionales, todos originados por iniciativas de los presidentes de turno, ninguno nació de la ciudadanía.
El pueblo fue convocado por el Consejo Nacional Electoral, CNE, a concurrir a las urnas el 7 de mayo. Los ciudadanos sufragarán por 10 preguntas. Archivo

En el libro Consulta Popular ¿camino a la democracia o al totalitarismo? el jurista y dirigente indígena del Azuay, Carlos Pérez, resume la historia de los plebiscitos en el Ecuador.


El primero se produjo el 9 de junio de 1869, el presidente Gabriel García Moreno sometió a referéndum la Constitución conocida como Carta Negra, que obtuvo una votación favorable contundente, de 13.640 votos por el Sí y 514 por el No.


De acuerdo al texto, la Carta Negra, además de dar poderes absolutos al mandatario, permitía declarar estado de sitio durante los recesos legislativos, le facultaba designar a los jueces, ampliaba el período presidencial a seis años, daba paso a la reelección inmediata, le dejaba remover a empleados públicos sin fórmula de juicio y concedía la pena de muerte.


Posteriormente, muchos años después, se vino el segundo referéndum de la historia ecuatoriana, procedió el 15 de enero de 1978 y fue impulsado por el triunvirato militar que integraban Alfredo Poveda Burbano, Guillermo Durán Arcentales y Luis Leoro Franco.


El objetivo del plebiscito era contar con una nueva Constitución o por lo menos con una Constitución reformada, ganó el proyecto de nueva Carta Fundamental.

 Febres Codero
El 24 de febrero de 1986 se propició la tercera consulta popular, esta vez propuesta por León Febres Cordero, quien preguntó al pueblo si estaba de acuerdo en permitir que los ciudadanos independientes puedan ser elegidos para cargos públicos, sin la necesidad de estar afiliados a ningún partido político. Si bien la propuesta no era mala, el No triunfó debido a la antipopularidad de Febres Cordero.


El 28 de agosto de 1994, el presidente Sixto Durán Ballén ejecutó el primero de los dos plebiscitos que planteó en su período, éste constó de siete preguntas, entre ellas la misma que propuso Febres Cordero, con la diferencia de que en esta ocasión el electorado aprobó que personas sin afiliación a partidos políticos puedan terciar en elecciones populares.


También ganaron las preguntas sobre la posibilidad de reelección para quienes ejerzan cargos de elección popular y la de adquirir una segunda nacionalidad sin perder la ecuatoriana.


El 26 de noviembre de 1995, Durán Ballén aplica su segunda consulta, pone a consideración 11 preguntas, ninguna fue aprobada por el pueblo, entre ellas se planteó escoger las prestaciones de seguridad social entre el IESS o cualquier aseguradora privada, y la transferencia progresiva de competencias y recursos a los organismos seccionales (descentralización).


Un nuevo plebiscito se vivió el 25 de mayo de 1997, sirvió para legitimar la administración del presidente Fabián Alarcón, luego de que Abdalá Bucaram fuera depuesto por incapacidad mental y se desconociera el derecho de sucesión a su vicepresidenta, Rosalía Arteaga.


Alarcón propuso 13 preguntas, recordándose como principales la ratificación de Alarcón en el cargo por resolución del Congreso Nacional; fijar límites en el gasto electoral, aplicar la revocatoria del mandato a quienes muestren deficiencia moral o ejecutiva en el desempeño de sus funciones, reformar la Constitución Política de la República, etc. El Sí obtuvo la victoria.


Durante el Gobierno de Alarcón se dieron las elecciones de asambleístas constituyentes, los ganadores elaboraron la nueva normativa y la expidieron el 5 de junio de 1998.

 Los últimos años

Aunque Carlos Pérez no le da gran espacio en su recuento, Alfredo Palacio, quien ascendió al poder a consecuencia del derrocamiento de Lucio Gutiérrez, también utilizó el plebiscito para establecer políticas públicas, ésta se celebró el 26 de noviembre de 2006, mediante ella el pueblo aprobó el plan decenal de educación, el seguro social universal de salud y la inversión de excedentes petroleros.


Después viene la era de Rafael Correa, quien el 15 de abril de 2007 convoca a plebiscito y pregunta a la ciudadanía sobre la necesidad de una Asamblea Constituyente con plenos poderes para redactar una nueva Carta Magna. El pueblo dijo que Sí.


En otro llamado al pueblo, ahora mediante referéndum constitucional, el 28 de septiembre de 2008, la sociedad ecuatoriana aprobó el cuerpo jurídico elaborado en ocho meses en Montecristi. Está vigente desde el 20 de octubre de 2008.


El 7 de mayo de 2011, Ecuador se apresta a vivir un nuevo plebiscito, incluye 10 preguntas: cinco de referéndum y cinco de consulta popular.
Se plantea cambiar la aplicación de la prisión preventiva, reformas en la aplicación de las medidas sustitutivas, que los dueños y directivos de los bancos y medios de comunicación nacionales no inviertan fuera de esos ámbitos, que el Consejo de la Judicatura sea sustituido por una Judicatura de transición, que se cambie la composición de dicho Consejo.


Que el enriquecimiento no justificado sea tipificado como delito, que se veden los juegos de azar con fines de lucro, que se prohíban los espectáculos públicos donde se sacrifican animales, que se cree un Consejo de Regulación para los contenidos que emiten los medios de comunicación, y que se tipifique como delito de los patronos la no afiliación de sus trabajadores al Seguro Social.

 Simpatía

Julio César Trujillo, candidato a la presidencia de la República en 1984 y asambleísta constituyente en 1998, comenta que las consultas populares, en ciertas ocasiones, son un termómetro a la simpatía que siente el pueblo por el primer mandatario.


Eso lo explica el fracaso de Febres Cordero en su plebiscito, con un planteamiento que, aparentemente, debía ganar, como el de permitir la participación de independientes en las elecciones; no obstante, el No alcanzó el doble de sufragios que el Sí, en plena muestra de rechazo a la gestión del líder socialcristiano. Llama la atención que ocho años después, la misma pregunta triunfe, igual, casi con el doble.  Las consultas sirven a veces también para repeler males mayores, Trujillo se refiere a la decisión ciudadana de legitimar la presidencia de Fabián Alarcón e impedir el retorno de Abdalá Bucaram. 

Cuenca

Ecuador en las consultas populares

El pueblo fue convocado por el Consejo Nacional Electoral, CNE, a concurrir a las urnas el 7 de mayo. Los ciudadanos sufragarán por 10 preguntas. Archivo

En el libro Consulta Popular ¿camino a la democracia o al totalitarismo? el jurista y dirigente indígena del Azuay, Carlos Pérez, resume la historia de los plebiscitos en el Ecuador.


El primero se produjo el 9 de junio de 1869, el presidente Gabriel García Moreno sometió a referéndum la Constitución conocida como Carta Negra, que obtuvo una votación favorable contundente, de 13.640 votos por el Sí y 514 por el No.


De acuerdo al texto, la Carta Negra, además de dar poderes absolutos al mandatario, permitía declarar estado de sitio durante los recesos legislativos, le facultaba designar a los jueces, ampliaba el período presidencial a seis años, daba paso a la reelección inmediata, le dejaba remover a empleados públicos sin fórmula de juicio y concedía la pena de muerte.


Posteriormente, muchos años después, se vino el segundo referéndum de la historia ecuatoriana, procedió el 15 de enero de 1978 y fue impulsado por el triunvirato militar que integraban Alfredo Poveda Burbano, Guillermo Durán Arcentales y Luis Leoro Franco.


El objetivo del plebiscito era contar con una nueva Constitución o por lo menos con una Constitución reformada, ganó el proyecto de nueva Carta Fundamental.

 Febres Codero
El 24 de febrero de 1986 se propició la tercera consulta popular, esta vez propuesta por León Febres Cordero, quien preguntó al pueblo si estaba de acuerdo en permitir que los ciudadanos independientes puedan ser elegidos para cargos públicos, sin la necesidad de estar afiliados a ningún partido político. Si bien la propuesta no era mala, el No triunfó debido a la antipopularidad de Febres Cordero.


El 28 de agosto de 1994, el presidente Sixto Durán Ballén ejecutó el primero de los dos plebiscitos que planteó en su período, éste constó de siete preguntas, entre ellas la misma que propuso Febres Cordero, con la diferencia de que en esta ocasión el electorado aprobó que personas sin afiliación a partidos políticos puedan terciar en elecciones populares.


También ganaron las preguntas sobre la posibilidad de reelección para quienes ejerzan cargos de elección popular y la de adquirir una segunda nacionalidad sin perder la ecuatoriana.


El 26 de noviembre de 1995, Durán Ballén aplica su segunda consulta, pone a consideración 11 preguntas, ninguna fue aprobada por el pueblo, entre ellas se planteó escoger las prestaciones de seguridad social entre el IESS o cualquier aseguradora privada, y la transferencia progresiva de competencias y recursos a los organismos seccionales (descentralización).


Un nuevo plebiscito se vivió el 25 de mayo de 1997, sirvió para legitimar la administración del presidente Fabián Alarcón, luego de que Abdalá Bucaram fuera depuesto por incapacidad mental y se desconociera el derecho de sucesión a su vicepresidenta, Rosalía Arteaga.


Alarcón propuso 13 preguntas, recordándose como principales la ratificación de Alarcón en el cargo por resolución del Congreso Nacional; fijar límites en el gasto electoral, aplicar la revocatoria del mandato a quienes muestren deficiencia moral o ejecutiva en el desempeño de sus funciones, reformar la Constitución Política de la República, etc. El Sí obtuvo la victoria.


Durante el Gobierno de Alarcón se dieron las elecciones de asambleístas constituyentes, los ganadores elaboraron la nueva normativa y la expidieron el 5 de junio de 1998.

 Los últimos años

Aunque Carlos Pérez no le da gran espacio en su recuento, Alfredo Palacio, quien ascendió al poder a consecuencia del derrocamiento de Lucio Gutiérrez, también utilizó el plebiscito para establecer políticas públicas, ésta se celebró el 26 de noviembre de 2006, mediante ella el pueblo aprobó el plan decenal de educación, el seguro social universal de salud y la inversión de excedentes petroleros.


Después viene la era de Rafael Correa, quien el 15 de abril de 2007 convoca a plebiscito y pregunta a la ciudadanía sobre la necesidad de una Asamblea Constituyente con plenos poderes para redactar una nueva Carta Magna. El pueblo dijo que Sí.


En otro llamado al pueblo, ahora mediante referéndum constitucional, el 28 de septiembre de 2008, la sociedad ecuatoriana aprobó el cuerpo jurídico elaborado en ocho meses en Montecristi. Está vigente desde el 20 de octubre de 2008.


El 7 de mayo de 2011, Ecuador se apresta a vivir un nuevo plebiscito, incluye 10 preguntas: cinco de referéndum y cinco de consulta popular.
Se plantea cambiar la aplicación de la prisión preventiva, reformas en la aplicación de las medidas sustitutivas, que los dueños y directivos de los bancos y medios de comunicación nacionales no inviertan fuera de esos ámbitos, que el Consejo de la Judicatura sea sustituido por una Judicatura de transición, que se cambie la composición de dicho Consejo.


Que el enriquecimiento no justificado sea tipificado como delito, que se veden los juegos de azar con fines de lucro, que se prohíban los espectáculos públicos donde se sacrifican animales, que se cree un Consejo de Regulación para los contenidos que emiten los medios de comunicación, y que se tipifique como delito de los patronos la no afiliación de sus trabajadores al Seguro Social.

 Simpatía

Julio César Trujillo, candidato a la presidencia de la República en 1984 y asambleísta constituyente en 1998, comenta que las consultas populares, en ciertas ocasiones, son un termómetro a la simpatía que siente el pueblo por el primer mandatario.


Eso lo explica el fracaso de Febres Cordero en su plebiscito, con un planteamiento que, aparentemente, debía ganar, como el de permitir la participación de independientes en las elecciones; no obstante, el No alcanzó el doble de sufragios que el Sí, en plena muestra de rechazo a la gestión del líder socialcristiano. Llama la atención que ocho años después, la misma pregunta triunfe, igual, casi con el doble.  Las consultas sirven a veces también para repeler males mayores, Trujillo se refiere a la decisión ciudadana de legitimar la presidencia de Fabián Alarcón e impedir el retorno de Abdalá Bucaram. 

Cuenca