Ley de Comunicación sin consenso

Diana Medina cree que de aprobarse la Ley Orgánica de Comunicación, todo su esfuerzo como estudiante universitaria sería en vano, “considerar innecesario un título para ejercer el periodismo equivale a pensar que no hace falta profesionalizarse para trabajar.
Según el cuerpo jurídico, no habrá censura previa, pero sí responsabilidad ulterior sobre lo que se difunde. No se exigirá a los medios la comprobación formal de la información que transmitan.



De acuerdo al cronograma de la Asamblea Nacional, el cuerpo jurídico en referencia entrará a primer debate mañana, varios de sus artículos han provocado controversia, entre ellos el artículo 5, literal e, en el que se especifica no necesarias la licenciatura ni la colegiatura para laborar en medios de comunicación.


Diana atraviesa el séptimo ciclo en la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Estatal de Cuenca y es presidenta de la Asociación de Estudiantes de dicha entidad, como tal, estima que la citada propuesta adolece de algunos vacíos.
En primer término no ve necesaria la creación de una ley para el ramo, “siempre han existido regulaciones, pero no se las ha cumplido a cabalidad. Esta no es una ley de comunicación, porque sólo regula el aspecto informativo, no aborda la comunicación institucional, organizacional… es una ley de medios”, concreta.

 Positivo


A su turno, el magíster Fernando Ortiz, catedrático de la Universidad de Cuenca, puntualiza que deberían cambiarse varios de los artículos, pero considera positivo que exista una ley para organizar el sistema nacional de comunicación.


Sugiere como paso elemental la derogación de la antigua ley de radiodifusión y televisión, puesto que no se regula la concesión de frecuencias, “es necesaria expedir una nueva normativa con otros procedimientos para las concesiones”, aconseja.


Hace hincapié en el tema, recuerda que un estudio de la Coordinadora de Radio Popular Educativa del Ecuador, CORAPE, y la Asociación Mundial de Radios Comunitarias, AMARC, habla de que 20 grupos de radios privadas controlan 256 frecuencias, hecho que refleja un feriado de concesiones en nuestro país.


Sobre las sanciones, expresa que la ley tiene un afán punitivo, cuando lo importante es orientar el funcionamiento del sistema nacional de comunicación. En torno a la pertinencia de permitir el ejercicio del periodismo a personas no tituladas, opina que para el manejo de la información el título debe ser un requisito indispensable, pero no en el orden editorial.
“Es necesario reflexionar sobre la apertura de medios comunitarios, ellos, de entrada, no tendrán periodistas profesionales, tal vez sea una cuestión de tiempo”, razona.

 Prohibición


Orlando Gómez León, editor de Diario La Hora de Quito, quien lleva 33 años en el periodismo, precisa que la nueva legislación debe ajustarse a la Constitución, no lo hace al no asegurar el derecho a la reserva de las fuentes.


“Creo que la propuesta no fue bien analizada en algunos puntos, al tener que revelar las fuentes no podríamos desarrollar trabajos de investigación, eso daría paso a la autocensura y ningún periodista querrá aplicar una labor de esta índole”, subraya con preocupación.

Cuenca.

Ley de Comunicación sin consenso

Según el cuerpo jurídico, no habrá censura previa, pero sí responsabilidad ulterior sobre lo que se difunde. No se exigirá a los medios la comprobación formal de la información que transmitan.



De acuerdo al cronograma de la Asamblea Nacional, el cuerpo jurídico en referencia entrará a primer debate mañana, varios de sus artículos han provocado controversia, entre ellos el artículo 5, literal e, en el que se especifica no necesarias la licenciatura ni la colegiatura para laborar en medios de comunicación.


Diana atraviesa el séptimo ciclo en la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Estatal de Cuenca y es presidenta de la Asociación de Estudiantes de dicha entidad, como tal, estima que la citada propuesta adolece de algunos vacíos.
En primer término no ve necesaria la creación de una ley para el ramo, “siempre han existido regulaciones, pero no se las ha cumplido a cabalidad. Esta no es una ley de comunicación, porque sólo regula el aspecto informativo, no aborda la comunicación institucional, organizacional… es una ley de medios”, concreta.

 Positivo


A su turno, el magíster Fernando Ortiz, catedrático de la Universidad de Cuenca, puntualiza que deberían cambiarse varios de los artículos, pero considera positivo que exista una ley para organizar el sistema nacional de comunicación.


Sugiere como paso elemental la derogación de la antigua ley de radiodifusión y televisión, puesto que no se regula la concesión de frecuencias, “es necesaria expedir una nueva normativa con otros procedimientos para las concesiones”, aconseja.


Hace hincapié en el tema, recuerda que un estudio de la Coordinadora de Radio Popular Educativa del Ecuador, CORAPE, y la Asociación Mundial de Radios Comunitarias, AMARC, habla de que 20 grupos de radios privadas controlan 256 frecuencias, hecho que refleja un feriado de concesiones en nuestro país.


Sobre las sanciones, expresa que la ley tiene un afán punitivo, cuando lo importante es orientar el funcionamiento del sistema nacional de comunicación. En torno a la pertinencia de permitir el ejercicio del periodismo a personas no tituladas, opina que para el manejo de la información el título debe ser un requisito indispensable, pero no en el orden editorial.
“Es necesario reflexionar sobre la apertura de medios comunitarios, ellos, de entrada, no tendrán periodistas profesionales, tal vez sea una cuestión de tiempo”, razona.

 Prohibición


Orlando Gómez León, editor de Diario La Hora de Quito, quien lleva 33 años en el periodismo, precisa que la nueva legislación debe ajustarse a la Constitución, no lo hace al no asegurar el derecho a la reserva de las fuentes.


“Creo que la propuesta no fue bien analizada en algunos puntos, al tener que revelar las fuentes no podríamos desarrollar trabajos de investigación, eso daría paso a la autocensura y ningún periodista querrá aplicar una labor de esta índole”, subraya con preocupación.

Cuenca.