10.000 litros de chicha se repartirán en la Gran Pasada

 Desde las 03:00 de ayer los calderos se prendieron en la casa de la familia Pulla Álvarez para la preparación de la chicha que será repartida durante el Pase del Niño Viajero el 24 de diciembre.


Son 10.000 litros que se preparan y cuya bendición será la próxima semana según indicó Patricia Pulla, quien movida por el amor y devoción que le profesan al niño, acotó que el ingrediente principal es la fe.


La bebida se prepara en cuatro tanques de 2.500 litros cada uno y estará lista para la procesión en la que participarán más de 80.000 personas.


La familia se ubicará en el lugar de siempre, en la esquina donde se ubica el Santo Cenáculo -calles Tarqui y Simón Bolívar-, para repartirlo a los devotos que participan del Pase y a quienes llegan también a ver este acto de fe.


Proceso
La caña de azúcar y la jora son productos que se mezclan con la panela, naranjilla, hiervas medicinales y otros que le dan el sabor.


Previo a la elaboración, la familia compró todos los ingredientes: 120 piñas, 14 cajas de naranjilla, 300 cañas de azúcar de dos metros de largo cada una, cedrón, hierba luisa, manzanilla, canela, anís estrellado, ishpingo, pimienta dulce y otros.


A la madrugada de ayer  un grupo inició con el encendido de los calderos, la preparación de las especies, lavado de los montes y los otros ingredientes, mientras otro grupo cortaba la caña y controlaba los calderos.


Cada miembro de la familia tiene su función, manifestó Patricia, y agregó que esta tradición se la enseñan a las nuevas generaciones para que continúen los próximos años.


Un pequeño de ocho años, su bisnieto, es la quinta generación que conoce del proceso y ayuda con devoción en la preparación cortando la caña. La tarea tenían previsto culminarla a la media noche.


 La bebida luego de prepararse queda en los tanques reposando para que se enfríe y posteriormente poner la panela y el azúcar. Fueron 100 quintales de panela y 20 de azúcar que la familia compró para esta preparación.


Para el día del Pase la chicha será trasladada desde los calderos mediante motores con mangueras a los los tanques. Estos serán llevados en camiones prestados por la Zona Militar y se dirigirán al Centro Histórico.


Marcelo Poveda Pulla, de 27 años, hijo de Patricia Pulla, es el técnico encargado de dar mantenimiento al sistema con el que se elabora la chicha.


Su trabajo consiste en el mejoramiento del sistema para agilizar la elaboración de la chicha y crear un mecanismo más eficiente que produzca mayor cantidad de este líquido en menor tiempo.
Permanentemente se encuentra colando la mezcla para que esté a punto con todos los ingredientes necesarios.


Tradición
Cesáreo Pulla, de 84 años, y Beatriz Álvarez, de 76, son quienes iniciaron esta tradición en la familia. Sus tres hijos: Patricia, Esperanza y Vinicio la continúan junto con sus nietos, bisnietos y yernos.  Todos estarán en la Gran Pasada repartiendo la chicha.


Ese día también repartirán más de 10.000 panes junto con la chicha, alimentos que serán bendecidos el próximo domingo en el lugar de preparación con la presencia de la imagen del Niño Viajero a las 10:30 por parte del arzobispo cuencano, Marcos Pérez.  (I)

10.000 litros de chicha se repartirán en la Gran Pasada

 Desde las 03:00 de ayer los calderos se prendieron en la casa de la familia Pulla Álvarez para la preparación de la chicha que será repartida durante el Pase del Niño Viajero el 24 de diciembre.


Son 10.000 litros que se preparan y cuya bendición será la próxima semana según indicó Patricia Pulla, quien movida por el amor y devoción que le profesan al niño, acotó que el ingrediente principal es la fe.


La bebida se prepara en cuatro tanques de 2.500 litros cada uno y estará lista para la procesión en la que participarán más de 80.000 personas.


La familia se ubicará en el lugar de siempre, en la esquina donde se ubica el Santo Cenáculo -calles Tarqui y Simón Bolívar-, para repartirlo a los devotos que participan del Pase y a quienes llegan también a ver este acto de fe.


Proceso
La caña de azúcar y la jora son productos que se mezclan con la panela, naranjilla, hiervas medicinales y otros que le dan el sabor.


Previo a la elaboración, la familia compró todos los ingredientes: 120 piñas, 14 cajas de naranjilla, 300 cañas de azúcar de dos metros de largo cada una, cedrón, hierba luisa, manzanilla, canela, anís estrellado, ishpingo, pimienta dulce y otros.


A la madrugada de ayer  un grupo inició con el encendido de los calderos, la preparación de las especies, lavado de los montes y los otros ingredientes, mientras otro grupo cortaba la caña y controlaba los calderos.


Cada miembro de la familia tiene su función, manifestó Patricia, y agregó que esta tradición se la enseñan a las nuevas generaciones para que continúen los próximos años.


Un pequeño de ocho años, su bisnieto, es la quinta generación que conoce del proceso y ayuda con devoción en la preparación cortando la caña. La tarea tenían previsto culminarla a la media noche.


 La bebida luego de prepararse queda en los tanques reposando para que se enfríe y posteriormente poner la panela y el azúcar. Fueron 100 quintales de panela y 20 de azúcar que la familia compró para esta preparación.


Para el día del Pase la chicha será trasladada desde los calderos mediante motores con mangueras a los los tanques. Estos serán llevados en camiones prestados por la Zona Militar y se dirigirán al Centro Histórico.


Marcelo Poveda Pulla, de 27 años, hijo de Patricia Pulla, es el técnico encargado de dar mantenimiento al sistema con el que se elabora la chicha.


Su trabajo consiste en el mejoramiento del sistema para agilizar la elaboración de la chicha y crear un mecanismo más eficiente que produzca mayor cantidad de este líquido en menor tiempo.
Permanentemente se encuentra colando la mezcla para que esté a punto con todos los ingredientes necesarios.


Tradición
Cesáreo Pulla, de 84 años, y Beatriz Álvarez, de 76, son quienes iniciaron esta tradición en la familia. Sus tres hijos: Patricia, Esperanza y Vinicio la continúan junto con sus nietos, bisnietos y yernos.  Todos estarán en la Gran Pasada repartiendo la chicha.


Ese día también repartirán más de 10.000 panes junto con la chicha, alimentos que serán bendecidos el próximo domingo en el lugar de preparación con la presencia de la imagen del Niño Viajero a las 10:30 por parte del arzobispo cuencano, Marcos Pérez.  (I)