“Ya viene el niñito...”

Se acerca la temporada navideña. Fiesta religiosa convertida en una fiesta comercial por excelencia, fiesta en la que afloran de manera insultante las enormes  desigualdades sociales.             Sin embargo, con comercio y todo, el pueblo -católico o no- en la Navidad y al iniciarse cada nuevo año, renueva su fe e ilusiones, da vuelta la página del calendario de sus carencias y arranca con más bríos.
A pesar de saber cual Sísifo que a diario empujará -colina arriba-  la pesada roca, siempre tratará de encontrar las buenas razones y causas de la vida.
A lo largo del mes de diciembre se escucha por todo lado un montón de canciones que suenan, tristes a veces, alegres otras. Me refiero a los villancicos que se han vuelto tan populares en el mundo católico.
Entre la enorme lista de villancicos famosos (A Belén pastores, campana sobre campana, el burrito sabanero, noche de paz, el tamborilero, los peces en el río...) consta el de autoría ecuatoriana: “Ya viene el niñito” que así comienza para continuar diciendo: Jugando entre flores/y los pajaritos le cantan amores/ya se despertaron los pobres pastores/y le van llevando pajita y flores/ Termina diciendo: Ya no más caen todas las estrellas/a los pies del niño, más blanco que ellas/Niñito bonito manojo de flores/llora pobrecito por los pecadores.
Escuchando las reiteradas intervenciones del ministro de Economía y Finanzas, coincidentemente, con las festividades navideñas, parecería que el gobierno nacional se aprestaría a cerrar algún entendimiento con el Fondo Monetario Internacional -FMI- A pesar de algunas experiencias negativas ( Argentina, Grecia, Nicaragua), la suscripción de una carta de intención con el FMI, estaría a la vuelta de la esquina.
Parte de la condicionalidad que el FMI exige, ya se ha cumplido mediante la aprobación e implementación de la “Ley de Fomento Productivo...” y otras políticas públicas concretas (despidos, reducción de algunos subsidios, acuerdos ministeriales sobre flexibilización laboral, etc).
Quedaría pendiente el proceso de mayor profundidad del ajuste y la privatización. Parecería, entonces que el villancico oficial, al menos para estas Navidades, debería titularse “Ya viene el fondito” ... Y algunitos, le cantan amores. (O)

“Ya viene el niñito...”

Se acerca la temporada navideña. Fiesta religiosa convertida en una fiesta comercial por excelencia, fiesta en la que afloran de manera insultante las enormes  desigualdades sociales.             Sin embargo, con comercio y todo, el pueblo -católico o no- en la Navidad y al iniciarse cada nuevo año, renueva su fe e ilusiones, da vuelta la página del calendario de sus carencias y arranca con más bríos.
A pesar de saber cual Sísifo que a diario empujará -colina arriba-  la pesada roca, siempre tratará de encontrar las buenas razones y causas de la vida.
A lo largo del mes de diciembre se escucha por todo lado un montón de canciones que suenan, tristes a veces, alegres otras. Me refiero a los villancicos que se han vuelto tan populares en el mundo católico.
Entre la enorme lista de villancicos famosos (A Belén pastores, campana sobre campana, el burrito sabanero, noche de paz, el tamborilero, los peces en el río...) consta el de autoría ecuatoriana: “Ya viene el niñito” que así comienza para continuar diciendo: Jugando entre flores/y los pajaritos le cantan amores/ya se despertaron los pobres pastores/y le van llevando pajita y flores/ Termina diciendo: Ya no más caen todas las estrellas/a los pies del niño, más blanco que ellas/Niñito bonito manojo de flores/llora pobrecito por los pecadores.
Escuchando las reiteradas intervenciones del ministro de Economía y Finanzas, coincidentemente, con las festividades navideñas, parecería que el gobierno nacional se aprestaría a cerrar algún entendimiento con el Fondo Monetario Internacional -FMI- A pesar de algunas experiencias negativas ( Argentina, Grecia, Nicaragua), la suscripción de una carta de intención con el FMI, estaría a la vuelta de la esquina.
Parte de la condicionalidad que el FMI exige, ya se ha cumplido mediante la aprobación e implementación de la “Ley de Fomento Productivo...” y otras políticas públicas concretas (despidos, reducción de algunos subsidios, acuerdos ministeriales sobre flexibilización laboral, etc).
Quedaría pendiente el proceso de mayor profundidad del ajuste y la privatización. Parecería, entonces que el villancico oficial, al menos para estas Navidades, debería titularse “Ya viene el fondito” ... Y algunitos, le cantan amores. (O)