¿Y el Gobernador?

Xavier Enderica, quien estuvo al frente de la Gobernación durante dos años, renunció a sus funciones el 5 de junio pasado, sin que hasta la fecha se haya designado al titular de la Primera Función del Estado en Azuay.
Un Gobernador es, en teoría, la primera autoridad de la provincia. Es el representante personal del Presidente de la República y por lo tanto sus ojos, sus oídos y su voz, quien coordinará y controlará las políticas del Gobierno Nacional y dirigirá las actividades de funcionarios y representantes de la Función Ejecutiva.
Es también, o debería ser, el mejor interlocutor de las necesidades de sus conciudadanos ante el Gobierno Central y es, además, el responsable de que en su provincia la Administración Pública trabaje en beneficio de la sociedad.
Se está convocando a una marcha blanca por la paz de Cuenca el 17 de este mes y quien debe atender este pedido justamente es el Gobernador. Es que no se puede concebir que la primera autoridad de la provincia no designe aún o no tenga injerencia directa en ciertos nombramientos y que le permitan tener un Gabinete Provincial al que debe pedirle cuentas sin temor ni favor. A él están encomendadas las tareas de la administración y por lo que haga o deje de hacer se va a juzgar al Gobierno Central.
Y como no manejan presupuestos, salvo casos excepcionales, su cercanía con el Ejecutivo le permite gestionar con rapidez los recursos económicos que faltan para las obras o aquellos que, asignados, la burocracia, el poder oculto de los Gobiernos, los manosea para no entregarlos a tiempo o simplemente, atrincherados en una argucia legal- y son especialistas en ello- negarlos de plano. Y este es el pan de todos los días en un país centralizado como el nuestro, ahí está el ejemplo de lo que ha venido sucediendo con una noble institución como es Casa de la Cultura Núcleo del Azuay.
En vista de la actual problemática de la provincia, se requiere de un profesional con una trayectoria de vida con base a principios y valores; con experiencia en la Administración Pública, con capacidad de crear consensos; que tenga conocimiento de la realidad local de todos los cantones y parroquias, con una visión clara de las necesidades de la población; que su liderazgo contribuya significativamente al desarrollo de nuestra provincia.
Existen muchos conciudadanos alejados de los cálculos políticos, con clara vocación de servicio, que cumplen estos requisitos y que estarían prestos a colaborar en tan delicadas funciones a favor de toda la población azuaya, quienes esperamos su más pronta designación. (O)
En vista de la problemática de la provincia, se requiere de un profesional con una trayectoria con base a principios y valores.

¿Y el Gobernador?

Xavier Enderica, quien estuvo al frente de la Gobernación durante dos años, renunció a sus funciones el 5 de junio pasado, sin que hasta la fecha se haya designado al titular de la Primera Función del Estado en Azuay.
Un Gobernador es, en teoría, la primera autoridad de la provincia. Es el representante personal del Presidente de la República y por lo tanto sus ojos, sus oídos y su voz, quien coordinará y controlará las políticas del Gobierno Nacional y dirigirá las actividades de funcionarios y representantes de la Función Ejecutiva.
Es también, o debería ser, el mejor interlocutor de las necesidades de sus conciudadanos ante el Gobierno Central y es, además, el responsable de que en su provincia la Administración Pública trabaje en beneficio de la sociedad.
Se está convocando a una marcha blanca por la paz de Cuenca el 17 de este mes y quien debe atender este pedido justamente es el Gobernador. Es que no se puede concebir que la primera autoridad de la provincia no designe aún o no tenga injerencia directa en ciertos nombramientos y que le permitan tener un Gabinete Provincial al que debe pedirle cuentas sin temor ni favor. A él están encomendadas las tareas de la administración y por lo que haga o deje de hacer se va a juzgar al Gobierno Central.
Y como no manejan presupuestos, salvo casos excepcionales, su cercanía con el Ejecutivo le permite gestionar con rapidez los recursos económicos que faltan para las obras o aquellos que, asignados, la burocracia, el poder oculto de los Gobiernos, los manosea para no entregarlos a tiempo o simplemente, atrincherados en una argucia legal- y son especialistas en ello- negarlos de plano. Y este es el pan de todos los días en un país centralizado como el nuestro, ahí está el ejemplo de lo que ha venido sucediendo con una noble institución como es Casa de la Cultura Núcleo del Azuay.
En vista de la actual problemática de la provincia, se requiere de un profesional con una trayectoria de vida con base a principios y valores; con experiencia en la Administración Pública, con capacidad de crear consensos; que tenga conocimiento de la realidad local de todos los cantones y parroquias, con una visión clara de las necesidades de la población; que su liderazgo contribuya significativamente al desarrollo de nuestra provincia.
Existen muchos conciudadanos alejados de los cálculos políticos, con clara vocación de servicio, que cumplen estos requisitos y que estarían prestos a colaborar en tan delicadas funciones a favor de toda la población azuaya, quienes esperamos su más pronta designación. (O)
En vista de la problemática de la provincia, se requiere de un profesional con una trayectoria con base a principios y valores.