¿Voto nulo?

Visto

La Constitución de Montecristi, aprobada en referendo popular, contiene elementos innovadores de raigambre progresista y humanista, no precisamente socialista. Entre estos elementos se destacan: la nueva estructura política del Estado, que rompe con la tradición de las tres funciones del Estado de Montesquieu, un nuevo modelo económico (de economía social y solidaria) diferente al neoliberal, el carácter de Estado constitucional de derechos y justicia (la plenitud garantista de los derechos humanos, económicos y sociales -inclusive, se reconocen derechos a la naturaleza-).
La Constitución crea el llamado “quinto poder” (”quinta función”) el de “Transparencia y Control Social” y, como parte de dicha función, se crea el “Consejo de Participación Ciudadana y Control Social” -CPCCS- que se encarga de velar por la ética pública (combate a la corrupción) y, entre sus tareas, designa mediante concurso de oposición y méritos a quienes deben dirigir los órganos de control.
El CPCCS, conceptualmente, responde a la necesidad de ponerle al Estado un contrapeso de amplia participación social. Una democracia participativa, sin duda, supera de largo a la democracia representativa. Que no ha funcionado óptimamente, no se puede ocultar. Han cometido errores, tanto la Comisión de la tendencia Correísta, como la Comisión de la tendencia Morenista-nebotcista-lasista. El próximo 24 de marzo se realizarán las elecciones seccionales y de los siete consejeros del CPCCS.
En la consulta popular se febrero de 2018 el pueblo decidió que los consejeros sean electos por votación popular. Como la estrategia les está fallando a los nostálgicos de la Constitución de Sangolquí (1998) que primero plantearon la eliminación del CPCCS, ahora hacen campaña por el voto nulo. Apuesta perdedora y visceral. Ante el terror que tienen de no contar con una Comisión hecha a imagen y semejanza del Dr. Trujillo, a pesar de la ineficacia jurídica total del voto nulo, pretenden que el caudal de la votación nula supere a los votos positivos por algún candidato y se vuelva a elegir (entre los mismos candidatos).
Pienso que, con todas las limitaciones del proceso electoral hay que votar por los siete mejores (2 hombres, 2 mujeres y un representante de las minorías). (O)
El CPCCS, conceptualmente, responde a la necesidad de ponerle al Estado un contrapeso de amplia participación social.

¿Voto nulo?

La Constitución de Montecristi, aprobada en referendo popular, contiene elementos innovadores de raigambre progresista y humanista, no precisamente socialista. Entre estos elementos se destacan: la nueva estructura política del Estado, que rompe con la tradición de las tres funciones del Estado de Montesquieu, un nuevo modelo económico (de economía social y solidaria) diferente al neoliberal, el carácter de Estado constitucional de derechos y justicia (la plenitud garantista de los derechos humanos, económicos y sociales -inclusive, se reconocen derechos a la naturaleza-).
La Constitución crea el llamado “quinto poder” (”quinta función”) el de “Transparencia y Control Social” y, como parte de dicha función, se crea el “Consejo de Participación Ciudadana y Control Social” -CPCCS- que se encarga de velar por la ética pública (combate a la corrupción) y, entre sus tareas, designa mediante concurso de oposición y méritos a quienes deben dirigir los órganos de control.
El CPCCS, conceptualmente, responde a la necesidad de ponerle al Estado un contrapeso de amplia participación social. Una democracia participativa, sin duda, supera de largo a la democracia representativa. Que no ha funcionado óptimamente, no se puede ocultar. Han cometido errores, tanto la Comisión de la tendencia Correísta, como la Comisión de la tendencia Morenista-nebotcista-lasista. El próximo 24 de marzo se realizarán las elecciones seccionales y de los siete consejeros del CPCCS.
En la consulta popular se febrero de 2018 el pueblo decidió que los consejeros sean electos por votación popular. Como la estrategia les está fallando a los nostálgicos de la Constitución de Sangolquí (1998) que primero plantearon la eliminación del CPCCS, ahora hacen campaña por el voto nulo. Apuesta perdedora y visceral. Ante el terror que tienen de no contar con una Comisión hecha a imagen y semejanza del Dr. Trujillo, a pesar de la ineficacia jurídica total del voto nulo, pretenden que el caudal de la votación nula supere a los votos positivos por algún candidato y se vuelva a elegir (entre los mismos candidatos).
Pienso que, con todas las limitaciones del proceso electoral hay que votar por los siete mejores (2 hombres, 2 mujeres y un representante de las minorías). (O)
El CPCCS, conceptualmente, responde a la necesidad de ponerle al Estado un contrapeso de amplia participación social.

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