Vivienda: derecho básico

Bajo la visión social del expresidente Rafael Correa: “El ser humano por sobre el capital”, cabe, sin lugar a dudas, el problema de la vivienda. Todo ser humano tiene, desde el momento de su nacimiento, derecho a la alimentación, a la atención médica, a un techo; es decir, a la vivienda. Es indudable que en el transcurso de la Década Ganada se avanzó en un proceso de ‘desmercantilización’ de los derechos sociales básicos: se amplió la seguridad social, se mejoró la atención a la salud, se incrementó la matrícula en todos los niveles de la educación y las becas a nivel nacional e internacional, se dio inicio a una solución de los problemas habitacionales con mano dura contra los traficantes de terrenos y favoreciendo a los sectores más deprimidos con programas de vivienda dignos.


La llamada Ley de Plusvalía generó, desde su anuncio, la violenta reacción del poder económico, secundada y aguzada por el inefable poder mediático, signo inequívoco de que su voraz apetito financiero estaba siendo afectado. Sí, en esta época de absoluta financiarización del capital, cuando todo para el poder económico, absolutamente todo, está convertido en mercancía, resulta inaceptable que se pueda poner coto a las exuberantes ganancias del capital inmobiliario generadas por el tráfico de tierras. Hoy, mediante consulta popular, se pretende derogar esta ley bajo el pretexto falaz de que ha paralizado la construcción.


Llama la atención, no precisamente el entusiasmo de personajes como Guillermo Lasso, financista de proyectos inmobiliarios, ni siquiera de la Cámara de la Construcción de la cual, por cierto, no forman parte los obreros de la construcción, sino el silencio de la Ministra de la Vivienda, flamante Vicepresidenta (e), la psicóloga clínica María Alejandra Vicuña Muñoz. La Ministra hoy tiene el encargo de ‘vigilar la consulta popular’, cuyo objetivo es desmontar pilares fundamentales de la Década Ganada para la que, con su voto afirmativo en la Asamblea Nacional, contribuyó a expedir las leyes contra las cuales hoy llama a manifestarse al pueblo ecuatoriano. ¿Cuáles las razones del cambio? Guayaquil, ciudad de su nacimiento y residencia, es la urbe en la que con mayor fuerza se presenta el abismo entre la opulencia y la pobreza, en la que mayormente se evidencia el lucro que genera la especulación de la tierra con la consecuente acumulación de extraordinarias fortunas. ¿Será que no la conoce? (O)

Vivienda: derecho básico

Bajo la visión social del expresidente Rafael Correa: “El ser humano por sobre el capital”, cabe, sin lugar a dudas, el problema de la vivienda. Todo ser humano tiene, desde el momento de su nacimiento, derecho a la alimentación, a la atención médica, a un techo; es decir, a la vivienda. Es indudable que en el transcurso de la Década Ganada se avanzó en un proceso de ‘desmercantilización’ de los derechos sociales básicos: se amplió la seguridad social, se mejoró la atención a la salud, se incrementó la matrícula en todos los niveles de la educación y las becas a nivel nacional e internacional, se dio inicio a una solución de los problemas habitacionales con mano dura contra los traficantes de terrenos y favoreciendo a los sectores más deprimidos con programas de vivienda dignos.


La llamada Ley de Plusvalía generó, desde su anuncio, la violenta reacción del poder económico, secundada y aguzada por el inefable poder mediático, signo inequívoco de que su voraz apetito financiero estaba siendo afectado. Sí, en esta época de absoluta financiarización del capital, cuando todo para el poder económico, absolutamente todo, está convertido en mercancía, resulta inaceptable que se pueda poner coto a las exuberantes ganancias del capital inmobiliario generadas por el tráfico de tierras. Hoy, mediante consulta popular, se pretende derogar esta ley bajo el pretexto falaz de que ha paralizado la construcción.


Llama la atención, no precisamente el entusiasmo de personajes como Guillermo Lasso, financista de proyectos inmobiliarios, ni siquiera de la Cámara de la Construcción de la cual, por cierto, no forman parte los obreros de la construcción, sino el silencio de la Ministra de la Vivienda, flamante Vicepresidenta (e), la psicóloga clínica María Alejandra Vicuña Muñoz. La Ministra hoy tiene el encargo de ‘vigilar la consulta popular’, cuyo objetivo es desmontar pilares fundamentales de la Década Ganada para la que, con su voto afirmativo en la Asamblea Nacional, contribuyó a expedir las leyes contra las cuales hoy llama a manifestarse al pueblo ecuatoriano. ¿Cuáles las razones del cambio? Guayaquil, ciudad de su nacimiento y residencia, es la urbe en la que con mayor fuerza se presenta el abismo entre la opulencia y la pobreza, en la que mayormente se evidencia el lucro que genera la especulación de la tierra con la consecuente acumulación de extraordinarias fortunas. ¿Será que no la conoce? (O)