Violencia machista

Despertarse con una noticia así nuevamente, claro que estruja el corazón e indigna ante la impotencia de ver que no para la agresión a la mujer. Diana, mujer embarazada, muerta delante de la policía y de mucha gente y con ella su hijo aún no nato; Martha,  otra víctima del machismo torturador, violador. Como mujer imagino comprender el dolor físico de tan cruel acto ejecutado por seudo ma-chos, que posiblemente en su mente desquisiada se habrán sentido más hombres al ver a su víctima ensangrentada, que no llegó a morir gracias, por así decirlo, al hecho de que estaba en estado inconciente por la droga administrada, de otra manera hubiera muerto, práctica-mente por el paroxismo del dolor. Paradójicamente, también sentir lástima de estas víctimas del machismo que viola, que mata, que agrede, víctimas de un mal sistema educativo, víctimas quizá de familias desorga-nizadas, del resentimiento social, de la pornografia virtual, del descuido, de la desidia en su crianza. Y digo víctimas a estos delin-cuentes por que sus perver-siones los marcará posible-mente toda la vida. ¿Por qué llegan a esto? Son jóve-nes todavía para tener con-ductas tan reprochables, ¿Cuál es la razón a tener esa carga sociópata en su alma? ¿Algo pasó en sus vi-das cuando niños? Por todo esto, por todo lo que pasa en el mundo, los grupos fe-ministas han luchado desde hace mucho tiempo en su afán de equi-dad;  muchos hombres han comprendido sabiamente el verdadero sentido de la palabra, pero desgraciadamente, gran parte de la socie-dad tergiversa el término llegando a confundir con el hembrismo, que puede ser la supremacía sobre el varón. El Feminismo embandera la igualdad que se busca entre varón y mujer: dos seres armoniosamen-te diferentes, con las mismas capacidades intelectuales para triunfar en sus propósitos, el hombre toda sabiduría, toda fuerza, para dirigir, para proteger, la mujer toda fortaleza, toda armonía para mantener esa unión, pero desgraciadamente muchas veces incomprendida, no valorada. El feminismo lucha por la igualdad, lucha por un mundo justo en donde, de acuerdo a nuestra condición de mujeres y hom-bres, seamos el complemento el uno para el otro en esta jornada lla-mada vida, para una convivencia feliz, para tener hijos y educarlos con sapiencia, amor y dedicación. El varón, con su masculinidad, más no con el machismo que aplasta porque siempre una mujer será la que lleve la peor parte en cuanto a fuerzas se refieran. Educar a los hijos desde su nacimiento sin abandonarlos jamás. //Por ti mi Cris// (O)

Violencia machista

Despertarse con una noticia así nuevamente, claro que estruja el corazón e indigna ante la impotencia de ver que no para la agresión a la mujer. Diana, mujer embarazada, muerta delante de la policía y de mucha gente y con ella su hijo aún no nato; Martha,  otra víctima del machismo torturador, violador. Como mujer imagino comprender el dolor físico de tan cruel acto ejecutado por seudo ma-chos, que posiblemente en su mente desquisiada se habrán sentido más hombres al ver a su víctima ensangrentada, que no llegó a morir gracias, por así decirlo, al hecho de que estaba en estado inconciente por la droga administrada, de otra manera hubiera muerto, práctica-mente por el paroxismo del dolor. Paradójicamente, también sentir lástima de estas víctimas del machismo que viola, que mata, que agrede, víctimas de un mal sistema educativo, víctimas quizá de familias desorga-nizadas, del resentimiento social, de la pornografia virtual, del descuido, de la desidia en su crianza. Y digo víctimas a estos delin-cuentes por que sus perver-siones los marcará posible-mente toda la vida. ¿Por qué llegan a esto? Son jóve-nes todavía para tener con-ductas tan reprochables, ¿Cuál es la razón a tener esa carga sociópata en su alma? ¿Algo pasó en sus vi-das cuando niños? Por todo esto, por todo lo que pasa en el mundo, los grupos fe-ministas han luchado desde hace mucho tiempo en su afán de equi-dad;  muchos hombres han comprendido sabiamente el verdadero sentido de la palabra, pero desgraciadamente, gran parte de la socie-dad tergiversa el término llegando a confundir con el hembrismo, que puede ser la supremacía sobre el varón. El Feminismo embandera la igualdad que se busca entre varón y mujer: dos seres armoniosamen-te diferentes, con las mismas capacidades intelectuales para triunfar en sus propósitos, el hombre toda sabiduría, toda fuerza, para dirigir, para proteger, la mujer toda fortaleza, toda armonía para mantener esa unión, pero desgraciadamente muchas veces incomprendida, no valorada. El feminismo lucha por la igualdad, lucha por un mundo justo en donde, de acuerdo a nuestra condición de mujeres y hom-bres, seamos el complemento el uno para el otro en esta jornada lla-mada vida, para una convivencia feliz, para tener hijos y educarlos con sapiencia, amor y dedicación. El varón, con su masculinidad, más no con el machismo que aplasta porque siempre una mujer será la que lleve la peor parte en cuanto a fuerzas se refieran. Educar a los hijos desde su nacimiento sin abandonarlos jamás. //Por ti mi Cris// (O)