“Viernes Negro”

No se trata del ‘día estrella’ del consumismo. El viernes 22/11 se hicieron públicas dos noticias nada favorables para la Unión Europea y los EE.UU. La primera corresponde a la publicación del grupo Anonymus que devela la operación clandestina dirigida por el Reino Unido para crear un “servicio secreto de información a gran escala” en Europa, con el objetivo de contrarrestar la ‘propaganda rusa’. La ONG Integrity Intiative, con sede en Londres, asume el encargo de “Defender la democracia contra la desinformación”. La más reciente de sus actividades, la Operación Moncloa se ejecutó en España para impedir el nombramiento de Pedro Baños como director de Seguridad Nacional por considerar que el coronel tiene simpatías prorrusas.
Las actividades de la mencionada ONG tienen que ver no solo con el financiamiento de fondos de inversión, sino también de grupos políticos locales, periodistas, personal militar, científicos, académicos, incluso de agentes secretos camuflados en las sedes diplomáticas británicas en una decena de países de la Unión Europea, entre ellos Francia, Alemania, Italia.
La segunda noticia se refiere al declive de la participación de EE.UU. en las actividades de la famosa Estación Espacial Internacional que desde hace dos décadas ha compartido con Rusia. Recuérdese que el lanzamiento del primer satélite artificial, el 4 de octubre de 1957, tuvo lugar en la entonces Unión Soviética y marcó el inicio de la carrera espacial. El gobierno estadounidense no podía explicarse cómo era posible que un país, considerado por ellos empobrecido y con un gran retraso  científico, pudo lograr semejante hazaña. El 12 de abril de 1961, al cosmonauta soviético Yuri Gagarin le correspondió abrir la era de los vuelos espaciales tripulados. Pese a las grandes diferencias, tanto científicas, políticas y económicas, la colaboración ruso-estadounidense fue posible en el sostenimiento de la EEI; sin embargo, como lo puntualiza Sputnik: “En su intento de ‘liberarse’ de Rusia, la NASA puso el futuro de su exploración espacial en manos de dos empresas privadas estadounidenses”. En concreto, pese a las altas inversiones realizadas, para el 2019 no se esperan resultados positivos para los vuelos norteamericanos al espacio y tampoco podrán contar como antes con espacio en la estación orbital rusa, puesto que los ‘asientos para pasajeros extras’ requieren de tres años para su construcción. Quizás podrían regresar a la EEI en el 2021. (O)

“Viernes Negro”

No se trata del ‘día estrella’ del consumismo. El viernes 22/11 se hicieron públicas dos noticias nada favorables para la Unión Europea y los EE.UU. La primera corresponde a la publicación del grupo Anonymus que devela la operación clandestina dirigida por el Reino Unido para crear un “servicio secreto de información a gran escala” en Europa, con el objetivo de contrarrestar la ‘propaganda rusa’. La ONG Integrity Intiative, con sede en Londres, asume el encargo de “Defender la democracia contra la desinformación”. La más reciente de sus actividades, la Operación Moncloa se ejecutó en España para impedir el nombramiento de Pedro Baños como director de Seguridad Nacional por considerar que el coronel tiene simpatías prorrusas.
Las actividades de la mencionada ONG tienen que ver no solo con el financiamiento de fondos de inversión, sino también de grupos políticos locales, periodistas, personal militar, científicos, académicos, incluso de agentes secretos camuflados en las sedes diplomáticas británicas en una decena de países de la Unión Europea, entre ellos Francia, Alemania, Italia.
La segunda noticia se refiere al declive de la participación de EE.UU. en las actividades de la famosa Estación Espacial Internacional que desde hace dos décadas ha compartido con Rusia. Recuérdese que el lanzamiento del primer satélite artificial, el 4 de octubre de 1957, tuvo lugar en la entonces Unión Soviética y marcó el inicio de la carrera espacial. El gobierno estadounidense no podía explicarse cómo era posible que un país, considerado por ellos empobrecido y con un gran retraso  científico, pudo lograr semejante hazaña. El 12 de abril de 1961, al cosmonauta soviético Yuri Gagarin le correspondió abrir la era de los vuelos espaciales tripulados. Pese a las grandes diferencias, tanto científicas, políticas y económicas, la colaboración ruso-estadounidense fue posible en el sostenimiento de la EEI; sin embargo, como lo puntualiza Sputnik: “En su intento de ‘liberarse’ de Rusia, la NASA puso el futuro de su exploración espacial en manos de dos empresas privadas estadounidenses”. En concreto, pese a las altas inversiones realizadas, para el 2019 no se esperan resultados positivos para los vuelos norteamericanos al espacio y tampoco podrán contar como antes con espacio en la estación orbital rusa, puesto que los ‘asientos para pasajeros extras’ requieren de tres años para su construcción. Quizás podrían regresar a la EEI en el 2021. (O)