¿Un mundo feliz?

Parece que la distopía orwelliana que se muestra en la novela 1984 de George Orwell, se ha encarnado en nuestras sociedades actuales, hemos accedido a que el gran hermano se encuentre vigilándonos en cada espacio vital. Esta obra quizás encuentra su alter en el texto de Aldous Huxley: Un mundo feliz. “La guía más sagaz del futuro” como calificó J. G. Ballard a este relevante relato crítico sobre lo que devendría ha ser la humanidad actualmente, era una visión contrapuesta de lo que Orwell 17 años después expondría en la obra que retrataba una sociedad represiva y a momentos llena de sadismo. Entonces qué mecanismos son más perfectos para el control de los individuos en la sociedad moderna tardía ¿En qué sociedad vivimos? ¿Vivimos en un mundo feliz?
La famosa 1984 retrata una sociedad que esta bajo un control mediante la opresión virulenta externa, en donde el gran hermano vigila y castiga privándole a la gente de su autonomía de la voluntad, de su capacidad de madurez, además sostiene un sistema de manipulación mediática que pretende mantener a sus ciudadanos en el absoluto desconocimiento de la realidad. Quizás estos relatos eran propios de lo que había sucedido en la Alemania nazi, y no tanto una predicción, pero exacerbada por el mismo Orwell.


A lo contrario Un mundo feliz es una sociedad de la felicidad, en la que a los individuos se les determina a qué clases sociales pertenecen desde el momento de su nacimiento, y a quien no encuentra la felicidad se le da una especie de “droga” que le permite salir de sus momentos melancólicos. Sin embargo, nos muestra que la felicidad es concebida en término de lo que cree la sociedad y aíslan a quienes se cuestionan sus ideas sobre ser feliz.


¿Vivimos en el mundo de Orwell o de Huxley? Parece que hay un sincretismo que nos deja perplejos, aunque cada vez mas nos acercamos a ese mundo feliz y nos alejamos de 1984. El hedonismo reemplaza a la represión pura, aunque aún se hace necesaria, es más sutil, y cada vez nos encontramos ante esa sospecha, ante lo conspirativo. Si bien George Orwell le tenía miedo a quienes querían prohibir libros, a Aldous Huxley le asustaba mucho más que los individuos fueran aleccionados y no quisieran leer.


En estos tiempos de la posverdad, la posdemocracia, del lawfare, los fake news parece que ciertamente vivimos en este distópico mundo feliz. (O)
En estos tiempos de la posverdad, la posdemocracia, del lawfare, los fake news parece que vivimos en este distópico mundo feliz.

¿Un mundo feliz?

Parece que la distopía orwelliana que se muestra en la novela 1984 de George Orwell, se ha encarnado en nuestras sociedades actuales, hemos accedido a que el gran hermano se encuentre vigilándonos en cada espacio vital. Esta obra quizás encuentra su alter en el texto de Aldous Huxley: Un mundo feliz. “La guía más sagaz del futuro” como calificó J. G. Ballard a este relevante relato crítico sobre lo que devendría ha ser la humanidad actualmente, era una visión contrapuesta de lo que Orwell 17 años después expondría en la obra que retrataba una sociedad represiva y a momentos llena de sadismo. Entonces qué mecanismos son más perfectos para el control de los individuos en la sociedad moderna tardía ¿En qué sociedad vivimos? ¿Vivimos en un mundo feliz?
La famosa 1984 retrata una sociedad que esta bajo un control mediante la opresión virulenta externa, en donde el gran hermano vigila y castiga privándole a la gente de su autonomía de la voluntad, de su capacidad de madurez, además sostiene un sistema de manipulación mediática que pretende mantener a sus ciudadanos en el absoluto desconocimiento de la realidad. Quizás estos relatos eran propios de lo que había sucedido en la Alemania nazi, y no tanto una predicción, pero exacerbada por el mismo Orwell.


A lo contrario Un mundo feliz es una sociedad de la felicidad, en la que a los individuos se les determina a qué clases sociales pertenecen desde el momento de su nacimiento, y a quien no encuentra la felicidad se le da una especie de “droga” que le permite salir de sus momentos melancólicos. Sin embargo, nos muestra que la felicidad es concebida en término de lo que cree la sociedad y aíslan a quienes se cuestionan sus ideas sobre ser feliz.


¿Vivimos en el mundo de Orwell o de Huxley? Parece que hay un sincretismo que nos deja perplejos, aunque cada vez mas nos acercamos a ese mundo feliz y nos alejamos de 1984. El hedonismo reemplaza a la represión pura, aunque aún se hace necesaria, es más sutil, y cada vez nos encontramos ante esa sospecha, ante lo conspirativo. Si bien George Orwell le tenía miedo a quienes querían prohibir libros, a Aldous Huxley le asustaba mucho más que los individuos fueran aleccionados y no quisieran leer.


En estos tiempos de la posverdad, la posdemocracia, del lawfare, los fake news parece que ciertamente vivimos en este distópico mundo feliz. (O)
En estos tiempos de la posverdad, la posdemocracia, del lawfare, los fake news parece que vivimos en este distópico mundo feliz.