FMI: ¿Un león hervíboro?

Según un estudio realizado por la Universidad de Columbia, entre los años 2006 y 2013, en 87 países se realizaron  -en las calles y plazas- 843 protestas populares, de las cuales, 168 (20% del total) se dieron en contra de las políticas implementadas por los gobiernos mediante la presencia del Fondo Monetario Internacional. Merecidamente, el FMI se ha ganado una imagen negativa entre los ciudadanos de la mayoría de países en los que el FMI ha suscrito operaciones de rescate mediante las conocidas “cartas de intención” que viabilizan los créditos “stand by”.

A raíz del rechazo popular al FMI a nivel planetario, desde hace rato se viene desplegando una intensa campaña publicitaria sobre un supuesto cambio en la condicionalidad fondomonerista. Se trata de convencer que los rescates del FMI tienen profundo contenido social y que sirven para resolver los problemas, sobre todo de la balanza de pagos y que no afectan en absoluto a los sectores mayoritarios. Un par de casos recientes evidencian que el nuevo rostro del FMI, sólo es una careta que encubre viejos paradigmas identificados con el “Consenso de Washington” que beneficia fundamentalmente a las grandes corporaciones y al capital financiero internacional.

La patria de Sócrates, Platón y Aristóteles, lleva 3 acuerdos de salvataje con la “troica” (FMI, Banco Central Europeo y la Unión Europea, con Alemania a la cabeza). Los resultados obtenidos difieren ampliamente, de los resultarlas publicitados y esperados. La recesión económica y el empobrecimiento de enormes capas poblacionales ha sido la consecuencia visible de los paquetazos que se vienen aplicando. Otro caso emblemático es el nicaragüense: El FMI está presente, desde hace rato en dicho país. Una de sus últimas recomendaciones fue la reducción de las pensiones jubilares.

Las protestas y la dura represión no se hicieron esperar. El FMI...  bien, gracias.  El gobierno presidido por Mauricio Macri, ahorita mismo está negociando un rescate por más de 25.000 millones de dólares. Ya veremos los términos de dicho rescate. Seguramente, a pesar de ya haberse realizado el “trabajo sucio”, se insistirá en tarifazos, despidos, recorte de pensiones, flexibilización laboral y cambiaría y otras “pragmáticas” medidas del arsenal contemplado por el ajuste neoliberal. Definitivamente, en absoluto se puede sostener que hay un nuevo FMI, que el nuevo FMI se ha transformado en león herbívoro. El FMI sigue siendo lo de siempre: un león carnívoro. (O)

FMI: ¿Un león hervíboro?

Según un estudio realizado por la Universidad de Columbia, entre los años 2006 y 2013, en 87 países se realizaron  -en las calles y plazas- 843 protestas populares, de las cuales, 168 (20% del total) se dieron en contra de las políticas implementadas por los gobiernos mediante la presencia del Fondo Monetario Internacional. Merecidamente, el FMI se ha ganado una imagen negativa entre los ciudadanos de la mayoría de países en los que el FMI ha suscrito operaciones de rescate mediante las conocidas “cartas de intención” que viabilizan los créditos “stand by”.

A raíz del rechazo popular al FMI a nivel planetario, desde hace rato se viene desplegando una intensa campaña publicitaria sobre un supuesto cambio en la condicionalidad fondomonerista. Se trata de convencer que los rescates del FMI tienen profundo contenido social y que sirven para resolver los problemas, sobre todo de la balanza de pagos y que no afectan en absoluto a los sectores mayoritarios. Un par de casos recientes evidencian que el nuevo rostro del FMI, sólo es una careta que encubre viejos paradigmas identificados con el “Consenso de Washington” que beneficia fundamentalmente a las grandes corporaciones y al capital financiero internacional.

La patria de Sócrates, Platón y Aristóteles, lleva 3 acuerdos de salvataje con la “troica” (FMI, Banco Central Europeo y la Unión Europea, con Alemania a la cabeza). Los resultados obtenidos difieren ampliamente, de los resultarlas publicitados y esperados. La recesión económica y el empobrecimiento de enormes capas poblacionales ha sido la consecuencia visible de los paquetazos que se vienen aplicando. Otro caso emblemático es el nicaragüense: El FMI está presente, desde hace rato en dicho país. Una de sus últimas recomendaciones fue la reducción de las pensiones jubilares.

Las protestas y la dura represión no se hicieron esperar. El FMI...  bien, gracias.  El gobierno presidido por Mauricio Macri, ahorita mismo está negociando un rescate por más de 25.000 millones de dólares. Ya veremos los términos de dicho rescate. Seguramente, a pesar de ya haberse realizado el “trabajo sucio”, se insistirá en tarifazos, despidos, recorte de pensiones, flexibilización laboral y cambiaría y otras “pragmáticas” medidas del arsenal contemplado por el ajuste neoliberal. Definitivamente, en absoluto se puede sostener que hay un nuevo FMI, que el nuevo FMI se ha transformado en león herbívoro. El FMI sigue siendo lo de siempre: un león carnívoro. (O)