Un Kelsen extraño

Hans Kelsen jurista austriaco, el más influyente del siglo XX cuyas obras siguen siendo relevantes y de profundo calado en la ciencia jurídica, quizás pueda ser de los autores más estudiados en las facultades de Derecho. La idea de liberar a la ciencia jurídica de la ideología en el estudio del Derecho sigue siendo una provocativa y extenuante actividad de muchos juristas que quedó plasmadas en su Teoría Pura del Derecho. Son tantas las múltiples propuestas teóricas que nos ha dejado como: la jerarquía normativa escalonada del ordenamiento jurídico, o su concepción del Estado como orden coactivo de las normas que se encuentran en su prolífica producción académica. Donde constan títulos como Teoría general de las normas, la Teoría del Estado de Dante Alighieri, Religión Secular, Teoría general del Estado y ¿Qué es la justicia? Sería irresponsable señalar que estos textos son los más importantes sino solo son un ejemplo de su magnífico trabajo.
No obstante, mirando los exhaustivos estudios de su obra y vida, quizás de lo que poco se han ocupado los juristas es la perspectiva moral o su visión de la justicia y la política. Lo que nos preocupa es que la hemos revisado y debatido sobre temas como su posible escepticismo sobre la interpretación de las normas como señala el jurista italiano Pierluigi Chiassoni; pero poco hemos discutido sobre un Kelsen extraño que presentó ciertas nociones de su filosofía moral. ¿Qué es la justicia? es una muestra de su relativismo metaético, que como nos relata por las críticas a varias de las concepciones de la justicia implicaría que es imposible poder conocer su contenido. Es decir, si hay una concepción total o absoluta de la justicia no podríamos conocer sus elementos.
Ahora bien, su crítica empieza a la fórmula Sum Cuique “A cada quien se le debe dar lo suyo” que es original de Platón; continua por la teoría de la felicidad individual, luego al Mesotes, o la propuesta delo justo medio entre dos extremos viciosos; y a Marx y su idea de “A cada quien según sus necesidades a cada quien según su trabajo”. En sí, hace una exposición breve pero digna de ser leída por cualquiera que tenga interés por la justicia. Pero al final para Kelsen ¿Qué es la justicia? Y él dice: aquello bajo cuya protección puede florecer la ciencia y, junto con la ciencia, la verdad y la sinceridad. Es la justicia de la tolerancia. Al final nos deja claro que al contenido de la justicia cada uno le atribuimos el que queremos. (O)
¿Qué es la justicia? Aquello bajo cuya protección puede florecer la ciencia y, junto con la ciencia, la verdad y la sinceridad.

Un Kelsen extraño

Hans Kelsen jurista austriaco, el más influyente del siglo XX cuyas obras siguen siendo relevantes y de profundo calado en la ciencia jurídica, quizás pueda ser de los autores más estudiados en las facultades de Derecho. La idea de liberar a la ciencia jurídica de la ideología en el estudio del Derecho sigue siendo una provocativa y extenuante actividad de muchos juristas que quedó plasmadas en su Teoría Pura del Derecho. Son tantas las múltiples propuestas teóricas que nos ha dejado como: la jerarquía normativa escalonada del ordenamiento jurídico, o su concepción del Estado como orden coactivo de las normas que se encuentran en su prolífica producción académica. Donde constan títulos como Teoría general de las normas, la Teoría del Estado de Dante Alighieri, Religión Secular, Teoría general del Estado y ¿Qué es la justicia? Sería irresponsable señalar que estos textos son los más importantes sino solo son un ejemplo de su magnífico trabajo.
No obstante, mirando los exhaustivos estudios de su obra y vida, quizás de lo que poco se han ocupado los juristas es la perspectiva moral o su visión de la justicia y la política. Lo que nos preocupa es que la hemos revisado y debatido sobre temas como su posible escepticismo sobre la interpretación de las normas como señala el jurista italiano Pierluigi Chiassoni; pero poco hemos discutido sobre un Kelsen extraño que presentó ciertas nociones de su filosofía moral. ¿Qué es la justicia? es una muestra de su relativismo metaético, que como nos relata por las críticas a varias de las concepciones de la justicia implicaría que es imposible poder conocer su contenido. Es decir, si hay una concepción total o absoluta de la justicia no podríamos conocer sus elementos.
Ahora bien, su crítica empieza a la fórmula Sum Cuique “A cada quien se le debe dar lo suyo” que es original de Platón; continua por la teoría de la felicidad individual, luego al Mesotes, o la propuesta delo justo medio entre dos extremos viciosos; y a Marx y su idea de “A cada quien según sus necesidades a cada quien según su trabajo”. En sí, hace una exposición breve pero digna de ser leída por cualquiera que tenga interés por la justicia. Pero al final para Kelsen ¿Qué es la justicia? Y él dice: aquello bajo cuya protección puede florecer la ciencia y, junto con la ciencia, la verdad y la sinceridad. Es la justicia de la tolerancia. Al final nos deja claro que al contenido de la justicia cada uno le atribuimos el que queremos. (O)
¿Qué es la justicia? Aquello bajo cuya protección puede florecer la ciencia y, junto con la ciencia, la verdad y la sinceridad.