Un año que se va

 Al finalizar el año tengo como costumbre y compromiso con la vida, realizar un balance acerca de lo que he recibido y lo que he dado, lo que he visto y participado en mi mundo interno y externo. Me dedico hacer un inventario de  lo bueno y de lo malo, de lo agradable y desagradable. No puedo dejar de mirar lo que pasa en el planeta, basta con echar una rápida mirada a la situación ante la llegada del nuevo año: crisis económica, guerras, convulsiones políticas, violencia, vanidad, hambre, enfermedad y pobreza no son un fenómeno aislado, sólo son los síntomas externos de la crisis global del sistema en el que vivimos.
Nos centramos en los errores cometidos en el año que termina, pero nos olvidamos de las cosas buenas. La vida está cargada también de buenos momentos, que olvidamos cuando miramos hacia atrás y solo nos concentramos en lo malo. Podemos llevar una carga muy pesada o por el contrario, ligeros de equipaje, lo malo no es caminar con una gran carga, lo malo es sentir su peso, sentimos un gran peso cuando traemos al recuerdo la culpa, la tristeza, y el fracaso.
La vida es elegir lo bueno para poder asumir lo malo, también es fundamental tener en cuenta que en la vida no siempre todo nos sale como nos gustaría y que los errores forman parte del aprendizaje. Poder disfrutar de los recuerdos de la vida es como vivir dos veces, construirnos y reconstruirnos a nosotros mismos no es tarea fácil, requiere de intentos, aciertos y fracasos. Mientras haya vida,  habrá esperanza, mientras respire, lucharé por el futuro, ese radiante futuro en el que seré fuerte, me convertiré en el conductor de la corriente de mi historia y la dirigiré hacia un hermoso horizonte, para trascender y dejar huella.
Un año más que se va es tiempo para reflexionar y agradecer, tenemos la enorme oportunidad de seguir en este mundo conviviendo con todas las personas que nos acompañan en este viaje llamado vida. Haber cumplido un año más, es un gran motivo de agradecimiento por haber tenido la oportunidad de vivir todas esas experiencias y todos esos momentos a lo largo de estos doce meses. Creo que cada año, todos deberíamos hacer una pausa, regalarnos un momento con nosotros mismo de reflexión e introspección. En este fin de año he reservado un momento que sea enteramente mío, para ver claramente como está mi vida y hacia dónde la estoy llevando. Gracias a la vida por un año más transcurrido, cargado de emociones, dolores y esperanzas. (O)
Creo que cada año, todos deberíamos hacer una pausa, regalarnos un momento con nosotros mismo de reflexión e introspección.

Un año que se va

 Al finalizar el año tengo como costumbre y compromiso con la vida, realizar un balance acerca de lo que he recibido y lo que he dado, lo que he visto y participado en mi mundo interno y externo. Me dedico hacer un inventario de  lo bueno y de lo malo, de lo agradable y desagradable. No puedo dejar de mirar lo que pasa en el planeta, basta con echar una rápida mirada a la situación ante la llegada del nuevo año: crisis económica, guerras, convulsiones políticas, violencia, vanidad, hambre, enfermedad y pobreza no son un fenómeno aislado, sólo son los síntomas externos de la crisis global del sistema en el que vivimos.
Nos centramos en los errores cometidos en el año que termina, pero nos olvidamos de las cosas buenas. La vida está cargada también de buenos momentos, que olvidamos cuando miramos hacia atrás y solo nos concentramos en lo malo. Podemos llevar una carga muy pesada o por el contrario, ligeros de equipaje, lo malo no es caminar con una gran carga, lo malo es sentir su peso, sentimos un gran peso cuando traemos al recuerdo la culpa, la tristeza, y el fracaso.
La vida es elegir lo bueno para poder asumir lo malo, también es fundamental tener en cuenta que en la vida no siempre todo nos sale como nos gustaría y que los errores forman parte del aprendizaje. Poder disfrutar de los recuerdos de la vida es como vivir dos veces, construirnos y reconstruirnos a nosotros mismos no es tarea fácil, requiere de intentos, aciertos y fracasos. Mientras haya vida,  habrá esperanza, mientras respire, lucharé por el futuro, ese radiante futuro en el que seré fuerte, me convertiré en el conductor de la corriente de mi historia y la dirigiré hacia un hermoso horizonte, para trascender y dejar huella.
Un año más que se va es tiempo para reflexionar y agradecer, tenemos la enorme oportunidad de seguir en este mundo conviviendo con todas las personas que nos acompañan en este viaje llamado vida. Haber cumplido un año más, es un gran motivo de agradecimiento por haber tenido la oportunidad de vivir todas esas experiencias y todos esos momentos a lo largo de estos doce meses. Creo que cada año, todos deberíamos hacer una pausa, regalarnos un momento con nosotros mismo de reflexión e introspección. En este fin de año he reservado un momento que sea enteramente mío, para ver claramente como está mi vida y hacia dónde la estoy llevando. Gracias a la vida por un año más transcurrido, cargado de emociones, dolores y esperanzas. (O)
Creo que cada año, todos deberíamos hacer una pausa, regalarnos un momento con nosotros mismo de reflexión e introspección.