Trump o el fracaso

A inicios del presente mes, el ministro de RR.EE. ruso Serguei Lavrov anunciaba el fin del conflicto bélico en Siria y el inicio definitivo de las tareas de reconstrucción del país devastado por la guerra. A su llegada a la Casa Blanca, Mr. Trump anunció que ordenaría el retorno de las fuerzas militares desplazadas al territorio sirio, sin embargo, tal medida fue descartada casi de inmediato por una supuesta utilización de armas químicas en contra la población siria por parte del presidente Bashar al Assad.
La normalización de la vida en Siria luego de una guerra de más de 8 años ha comenzado con la declaratoria de amnistía general decretada por el Presidente para crímenes cometidos antes del 24 de septiembre, a excepción de los fugitivos, quienes deben entregarse para beneficiarse de la amnistía. Las tareas de reconstrucción y la normalización de la vida requieren indudablemente un aporte financiero muy grande y de no poco tiempo. Alepo, una de las ciudades más importantes y antiguas ha sido destruida casi por completo y sus habitantes fueron obligados al exilio; las Ruinas de Palmira, la más importante reliquia de la milenaria historia siria y centro turístico internacional fue objeto, paradójicamente, de una doble destrucción: hace cuatro años y como resultado de la intervención rusa en el conflicto, el ejército sirio recuperó el control de las ruinas y se iniciaron los trabajos de restauración, pero luego fueron nuevamente destruidas por los terroristas.
El final del conflicto en Siria trae consigo una nueva realidad para la geopolítica no solo del Cercano Oriente, sino de la correlación de fuerzas a nivel mundial. Transcurridas tres décadas del anunciado ‘fin de la historia’ proclamado por la caída del Muro de Berlín y el supuesto advenimiento del ‘mundo unipolar’, hoy la realidad es mucho más objetiva: es incuestionable el inicio de una nueva era. La Unión Europea atraviesa el momento más crítico de su corta existencia, no solo por el debilitamiento del liderazgo ejercido por Alemania y Francia, sino fundamentalmente por el caos en el que se encuentra la política inglesa a consecuencia del pretendido Brexit, lo que tiene sus repercusiones en la OTAN y la política belicista de los EE.UU.
Los acuerdos entre Rusia, Irán y Turquía, son la expresión del fracaso de Trump frente a Siria, puesto que Turquía fue la puerta utilizada durante 8 años para el ingreso de terroristas a territorio sirio. Ahora la puerta se cerró. (O)

Trump o el fracaso

A inicios del presente mes, el ministro de RR.EE. ruso Serguei Lavrov anunciaba el fin del conflicto bélico en Siria y el inicio definitivo de las tareas de reconstrucción del país devastado por la guerra. A su llegada a la Casa Blanca, Mr. Trump anunció que ordenaría el retorno de las fuerzas militares desplazadas al territorio sirio, sin embargo, tal medida fue descartada casi de inmediato por una supuesta utilización de armas químicas en contra la población siria por parte del presidente Bashar al Assad.
La normalización de la vida en Siria luego de una guerra de más de 8 años ha comenzado con la declaratoria de amnistía general decretada por el Presidente para crímenes cometidos antes del 24 de septiembre, a excepción de los fugitivos, quienes deben entregarse para beneficiarse de la amnistía. Las tareas de reconstrucción y la normalización de la vida requieren indudablemente un aporte financiero muy grande y de no poco tiempo. Alepo, una de las ciudades más importantes y antiguas ha sido destruida casi por completo y sus habitantes fueron obligados al exilio; las Ruinas de Palmira, la más importante reliquia de la milenaria historia siria y centro turístico internacional fue objeto, paradójicamente, de una doble destrucción: hace cuatro años y como resultado de la intervención rusa en el conflicto, el ejército sirio recuperó el control de las ruinas y se iniciaron los trabajos de restauración, pero luego fueron nuevamente destruidas por los terroristas.
El final del conflicto en Siria trae consigo una nueva realidad para la geopolítica no solo del Cercano Oriente, sino de la correlación de fuerzas a nivel mundial. Transcurridas tres décadas del anunciado ‘fin de la historia’ proclamado por la caída del Muro de Berlín y el supuesto advenimiento del ‘mundo unipolar’, hoy la realidad es mucho más objetiva: es incuestionable el inicio de una nueva era. La Unión Europea atraviesa el momento más crítico de su corta existencia, no solo por el debilitamiento del liderazgo ejercido por Alemania y Francia, sino fundamentalmente por el caos en el que se encuentra la política inglesa a consecuencia del pretendido Brexit, lo que tiene sus repercusiones en la OTAN y la política belicista de los EE.UU.
Los acuerdos entre Rusia, Irán y Turquía, son la expresión del fracaso de Trump frente a Siria, puesto que Turquía fue la puerta utilizada durante 8 años para el ingreso de terroristas a territorio sirio. Ahora la puerta se cerró. (O)