TIAR o sumisión

Setenta años después de la firma del Tratado Interamericano de Asistencia  Recíproca, Mr. Trump pretende recuperarlo del olvido para justificar su pretendida agresión contra un miembro signatario del mismo. En realidad para la mayoría absoluta de los habitantes del Continente Americano el TIAR es desconocido puesto que, pese a que históricamente pudo haber sido utilizado, jamás se hizo uso de él.
Corría el año 1950, bajo la presidencia de Galo Plaza, le correspondió al Congreso Nacional resolver la ratificación o no de la suscripción del Tratado que el Ecuador había firmado el 10/11/1949. En esa época el Poder Legislativo ecuatoriano era bicameral y le correspondía al Senado resolver sobre el tema. Es evidente que existía una mayoría favorable, sin embargo la discusión quedó marcada por la intervención del senador Pedro Saad que, en representación de las organizaciones laborales y de la izquierda política se opuso a la ratificación. Revisemos  un extracto de su argumentación:
“…he aquí una situación sumamente grave y peligrosa para nosotros, ya que no se trata solamente de una agresión extracontinental…sino de una titulada agresión en cualquier zona donde ejerza jurisdicción un Estado Americano cualquiera y ¿cuáles son los Estados Americanos que tienen territorios fuera de la zona fijada?...El único, los EE.UU. Es decir que bastaría un simple cruce de fronteras para que en virtud de este Tratado nosotros estemos obligados a considerarla como una agresión al Estado Ecuatoriano, que nos puede envolver en situación de guerra en cualquier momento por cualquier agresión que se produzca en cualquier parte del mundo en donde ejerza jurisdicción los EE.UU. Aún más, hay situaciones más peligrosas como las que contempla el Art.9, inciso a): El ataque armado no provocado, por un Estado, contra el territorio, la población  o las fuerzas terrestres, navales o aéreas de otro Estado”. Como es obvio, Galo Plaza firmó la ratificación del Tratado sin considerar que el mismo nunca sirvió para la revisión del Protocolo de Río de Janeiro que cercenó el territorio ecuatoriano en favor del Perú, ni en ninguna de las agresiones militares norteamericanas a diferentes Estados de la Patria Grande. Hoy, parece ser que la asombrosa ambigüedad del Art.9, pretende ser el pretexto para justificar una agresión a Venezuela y para la cual Mr. Trump exigiría la participación de otros Estados, incluido el Ecuador. ¿Será posible admitir tamaña sumisión? (O)

El TIAR
no está planteado para la defensa de los países de la Patria Grande, sino en defensa de los grandes intereses de EE.UU.

TIAR o sumisión

Setenta años después de la firma del Tratado Interamericano de Asistencia  Recíproca, Mr. Trump pretende recuperarlo del olvido para justificar su pretendida agresión contra un miembro signatario del mismo. En realidad para la mayoría absoluta de los habitantes del Continente Americano el TIAR es desconocido puesto que, pese a que históricamente pudo haber sido utilizado, jamás se hizo uso de él.
Corría el año 1950, bajo la presidencia de Galo Plaza, le correspondió al Congreso Nacional resolver la ratificación o no de la suscripción del Tratado que el Ecuador había firmado el 10/11/1949. En esa época el Poder Legislativo ecuatoriano era bicameral y le correspondía al Senado resolver sobre el tema. Es evidente que existía una mayoría favorable, sin embargo la discusión quedó marcada por la intervención del senador Pedro Saad que, en representación de las organizaciones laborales y de la izquierda política se opuso a la ratificación. Revisemos  un extracto de su argumentación:
“…he aquí una situación sumamente grave y peligrosa para nosotros, ya que no se trata solamente de una agresión extracontinental…sino de una titulada agresión en cualquier zona donde ejerza jurisdicción un Estado Americano cualquiera y ¿cuáles son los Estados Americanos que tienen territorios fuera de la zona fijada?...El único, los EE.UU. Es decir que bastaría un simple cruce de fronteras para que en virtud de este Tratado nosotros estemos obligados a considerarla como una agresión al Estado Ecuatoriano, que nos puede envolver en situación de guerra en cualquier momento por cualquier agresión que se produzca en cualquier parte del mundo en donde ejerza jurisdicción los EE.UU. Aún más, hay situaciones más peligrosas como las que contempla el Art.9, inciso a): El ataque armado no provocado, por un Estado, contra el territorio, la población  o las fuerzas terrestres, navales o aéreas de otro Estado”. Como es obvio, Galo Plaza firmó la ratificación del Tratado sin considerar que el mismo nunca sirvió para la revisión del Protocolo de Río de Janeiro que cercenó el territorio ecuatoriano en favor del Perú, ni en ninguna de las agresiones militares norteamericanas a diferentes Estados de la Patria Grande. Hoy, parece ser que la asombrosa ambigüedad del Art.9, pretende ser el pretexto para justificar una agresión a Venezuela y para la cual Mr. Trump exigiría la participación de otros Estados, incluido el Ecuador. ¿Será posible admitir tamaña sumisión? (O)

El TIAR
no está planteado para la defensa de los países de la Patria Grande, sino en defensa de los grandes intereses de EE.UU.