Sor María

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Lo último de Padre Hernán Astudillo

Los días son cortos cuando has integrado tu corazón en aquella vocación llena de locuras cotidianas inspiradas en las memorias divinas y humanas del Cristo histórico.
Agotado y semi enfermo cargo mi liviana mochila rumbo al pacífico rinconcito sucuense que me vio crecer inspirado en las maravillosas lecciones de San Juan Bosco, mamá Margarita y Domingo Sabio contadas por aquellos y aquellas misioneras salesianas.
Voy a visitar a mi santa madre Sarvelia y encuentro en casa a Sor María, una inagotable misionera de 80 años de origen italiano, quien llena de dulzura me cuenta la vida de la futura Santa Sor María Troncati. Luego me invita al convento y un paseo alrededor del convento mostrándome aquel majestuoso santuario en construcción que será el museo de la futura Santa. Lloro en silencio porque veo el espacio físico donde recibí catecismo, jugué indor y participé de los famosos horatorios semanales.
El día se va escondiendo entre las verdosas malezas y de pronto la providencia de Sor María Troncati se manifiesta en la visita de Merci Idrovo, quien llena de alegría dice ¡Llegaste, llegaste!
Mañana queremos compartir una sorpresa, me sugiere; yo diría un milagro. Aquel mañana fue un auténtico milagro. Después de 36 años de haber salido de aquel pequeño pueblo nos reencontramos en el mismo parque del niño frente al salón de graduación con un pequeño grupo de excompañeros del colegio salesiano Río Upano: Sor Elena Tinitana, Merci Idrovo, Miriam Crespo, Isabel Torres, Floresmilo Cabrera, Patricio Delgado y su servidor.
¡Seguirán los reencuentros inspirados en las memorias del Cristo histórico, San Juan Bosco, Beata Sor María Troncati y los esfuerzos indeclinables de sus generaciones sucuenses cultivando jornales de esperanza! (O)
¡Seguirán los reencuentros inspirados en las memorias del Cristo histórico, San Juan Bosco, Beata Sor María Troncati!

Sor María

Los días son cortos cuando has integrado tu corazón en aquella vocación llena de locuras cotidianas inspiradas en las memorias divinas y humanas del Cristo histórico.
Agotado y semi enfermo cargo mi liviana mochila rumbo al pacífico rinconcito sucuense que me vio crecer inspirado en las maravillosas lecciones de San Juan Bosco, mamá Margarita y Domingo Sabio contadas por aquellos y aquellas misioneras salesianas.
Voy a visitar a mi santa madre Sarvelia y encuentro en casa a Sor María, una inagotable misionera de 80 años de origen italiano, quien llena de dulzura me cuenta la vida de la futura Santa Sor María Troncati. Luego me invita al convento y un paseo alrededor del convento mostrándome aquel majestuoso santuario en construcción que será el museo de la futura Santa. Lloro en silencio porque veo el espacio físico donde recibí catecismo, jugué indor y participé de los famosos horatorios semanales.
El día se va escondiendo entre las verdosas malezas y de pronto la providencia de Sor María Troncati se manifiesta en la visita de Merci Idrovo, quien llena de alegría dice ¡Llegaste, llegaste!
Mañana queremos compartir una sorpresa, me sugiere; yo diría un milagro. Aquel mañana fue un auténtico milagro. Después de 36 años de haber salido de aquel pequeño pueblo nos reencontramos en el mismo parque del niño frente al salón de graduación con un pequeño grupo de excompañeros del colegio salesiano Río Upano: Sor Elena Tinitana, Merci Idrovo, Miriam Crespo, Isabel Torres, Floresmilo Cabrera, Patricio Delgado y su servidor.
¡Seguirán los reencuentros inspirados en las memorias del Cristo histórico, San Juan Bosco, Beata Sor María Troncati y los esfuerzos indeclinables de sus generaciones sucuenses cultivando jornales de esperanza! (O)
¡Seguirán los reencuentros inspirados en las memorias del Cristo histórico, San Juan Bosco, Beata Sor María Troncati!

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