Somos escritores

El escribir correctamente puede parecer una cualidad de poetas, literatos o periodistas; sin embargo, basta con contar el número de correos electrónicos, informes laborales, tuits o publicaciones en Facebook que producimos cada día para darnos cuenta que tenemos una nueva faceta personal: somos escritores.
Una vez asumido que tenemos este nuevo oficio, obviamente querremos hacerlo bien. Como toda nueva destreza, el dominio de la gramática y la ortografía requiere de esfuerzo y dedicación; sin embargo, la lengua es generosa con sus seguidores y de inmediato los recompensa.
Para empezar, mejorarán tus calificaciones. Una investigación, un ensayo o un informe que tenga, a más de un sólido contenido, una presentación impecable sin duda recibirá una nota más alta. Asimismo, la redacción de correos electrónicos más claros, informes con menos ambigüedades o propuestas más coherentes conducirán a que tu rendimiento laboral sea más alto.
Por otra parte, en el mundo laboral, una sólida competencia en escritura mejora tu hoja de vida: los empleadores que reciben cientos de solicitudes utilizan la ortografía y la gramática como un primer filtro de selección de candidatos pues, si un currículum tiene errores gramaticales u ortográficos, es una señal de que la persona no se preocupa lo suficiente.
Pero más importante aún es que eres lo que escribes. La manera como te expresas a través de la escritura refleja tu personalidad, cualidades y forma de ser. En esta época de total interconexión digital, a través de los medios sociales tus textos están expuestos al ojo de un número infinito de lectores quienes, con solo revisar un par de tus publicaciones, crearán una imagen y perfil de quien podrías ser: cuidadoso, desorganizado, violento, tímido…
Asimismo, en las redes los internautas no tienen compasión. No titubean en hacer notorio algún horror ortográfico, ni en poner en evidencia al desafortunado autor. Evitemos tal vergüenza.
¿Cuál es el punto de partida? Gracias al internet, hoy tenemos acceso directo, inmediato y gratuito a una variedad de páginas, artículos, foros, blogs, listas, libros con cursos, manuales y claves; sin embargo, el secreto para escribir bien es tan repetido como ignorado: leer y escribir hasta el cansancio. Eso hacen los escritores, y tú eres uno de ellos. (O)

Somos escritores

El escribir correctamente puede parecer una cualidad de poetas, literatos o periodistas; sin embargo, basta con contar el número de correos electrónicos, informes laborales, tuits o publicaciones en Facebook que producimos cada día para darnos cuenta que tenemos una nueva faceta personal: somos escritores.
Una vez asumido que tenemos este nuevo oficio, obviamente querremos hacerlo bien. Como toda nueva destreza, el dominio de la gramática y la ortografía requiere de esfuerzo y dedicación; sin embargo, la lengua es generosa con sus seguidores y de inmediato los recompensa.
Para empezar, mejorarán tus calificaciones. Una investigación, un ensayo o un informe que tenga, a más de un sólido contenido, una presentación impecable sin duda recibirá una nota más alta. Asimismo, la redacción de correos electrónicos más claros, informes con menos ambigüedades o propuestas más coherentes conducirán a que tu rendimiento laboral sea más alto.
Por otra parte, en el mundo laboral, una sólida competencia en escritura mejora tu hoja de vida: los empleadores que reciben cientos de solicitudes utilizan la ortografía y la gramática como un primer filtro de selección de candidatos pues, si un currículum tiene errores gramaticales u ortográficos, es una señal de que la persona no se preocupa lo suficiente.
Pero más importante aún es que eres lo que escribes. La manera como te expresas a través de la escritura refleja tu personalidad, cualidades y forma de ser. En esta época de total interconexión digital, a través de los medios sociales tus textos están expuestos al ojo de un número infinito de lectores quienes, con solo revisar un par de tus publicaciones, crearán una imagen y perfil de quien podrías ser: cuidadoso, desorganizado, violento, tímido…
Asimismo, en las redes los internautas no tienen compasión. No titubean en hacer notorio algún horror ortográfico, ni en poner en evidencia al desafortunado autor. Evitemos tal vergüenza.
¿Cuál es el punto de partida? Gracias al internet, hoy tenemos acceso directo, inmediato y gratuito a una variedad de páginas, artículos, foros, blogs, listas, libros con cursos, manuales y claves; sin embargo, el secreto para escribir bien es tan repetido como ignorado: leer y escribir hasta el cansancio. Eso hacen los escritores, y tú eres uno de ellos. (O)