¿Sociedad o economía?

En el ámbito de la técnica económica se sostiene que es imperativa la generación de riqueza con el objetivo de contar con los recursos necesarios para poder realizar una distribución de los mismos en base al modelo económico o socio-político del momento.


En unos casos grupos de centro, centro izquierda e izquierda promoverán el que el estado sea el encargado de distribuir o redistribuir dichos recursos, mientras que tendencias de derecha promoverán el “libre mercado” y con ello la distribución orgánica o espontánea de los mismos sobre la base de estructuras de empleo que serán generadas por aquellos que tengan la posibilidad o “suerte” de generar dicha riqueza. Entonces, con esta diversidad de criterios y puntos de vista, resulta para nosotros bastante sencillo el encontrar el equilibrio, pues al ser radicales en nuestras posiciones vamos de seguro a cometer errores que únicamente y como la historia lo ha demostrado, irán moviendo la balanza a un lado y al otro, dejando secuelas importantes cada vez que este proceso se produce, pero sin una alternativa cierta de que la misma se mantenga con el equilibrio que todos necesitamos y debemos promover.


¿Qué plantear? Una estructura mental y cultural en la que todos entendamos que la riqueza debe ser legítimamente construida, es decir cumpliendo con las normas, regulaciones y con todos aquellos principios de ética, justica social y equidad que se debe demandar…osea…sin pisotear a nadie. Para desarrollar un negocio debemos tener el objetivo de generar una riqueza sana, aquella que va creciendo en la medida que todos los actores que son parte de esa generación lo hacen. Es decir, el negocio crece y con él sus dueños, sus directivos, sus empleados, su socios comerciales, sus socios estratégicos y porque no, también el estado, pues solo de esta manera podemos construir un círculo virtuoso en donde el mercado cada vez será más grande y constantemente todos iremos avanzando con él.


No se trata únicamente de dinero, pero es una realidad que es una plataforma necesaria para que la prosperidad de un país y de una sociedad tenga futuro; es decir, para que podamos tener que repartir de manera objetiva y constante debemos primero crear lo que vamos a repartir. Un dilema existente desde siempre, cuya problemática hemos evitado como sociedad a lo largo de la historia, y sobre la cual no debemos dejar de trabajar jamás. (O)