“Si no es mi amigo, es mi enemigo”

Esta, que pretende ser una ‘máxima’ en boca del poder mediático, no pasa de ser sino una argucia en el ámbito de la politiquería. “¿Fernando Cordero está con Moreno o Correa?” es la pregunta que se hace el editorialista de El Comercio -15/11/17- , luego de la comparecencia ante la Corte Constitucional del expresidente de la Asamblea Constituyente y de la Asamblea Nacional al ‘amicus curiae’ para exponer su criterio sobre la convocatoria del Presidente Moreno para reformar la Constitución.
Para el común de los ciudadanos se sobreentiende que quien ha ocupado tan alta magistratura, no solo tiene una alta responsabilidad para con el texto constitucional, sino que debe conocer perfectamente el “qué”, el “por qué” y el “para qué” de cada uno de los artículos de la Constitución y, consecuentemente, ser el primer guardián de la constitucionalidad de la vida política del país. Para quien escribe esta nota, Fernando Cordero demostró convicción en su exposición, algo que era de esperar, considerando que lo hacía ante la Corte que, como el expositor, tienen la obligación de salvaguardar el orden constitucional.
Para el poder mediático y la restauración conservadora el objetivo central no es precisamente el orden constitucional; por el contrario, necesita violentar ese orden en su afán desesperado de borrar la Década Ganada. Quien acuda al ‘amicus curiae’, debe hacerlo en calidad de “amigo del Presidente Moreno”, no puede haber otra alternativa en la dicotomía que maneja la politiquería, mucho más en tiempos de traición y renunciamientos. De su lado, en su comparecencia televisiva de los días lunes, el Presidente advirtió a la Corte Constitucional que su dictamen debe ser favorable a la consulta porque ese “es el pronunciamiento unánime del pueblo ecuatoriano”.
Durante la campaña electoral, salvo el binomio presidencial de Alianza País, el resto de candidatos afirmaban enardecidos que el país estaba dividido. Luego del triunfo de AP, el Presidente electo comenzó a hablar de unidad, de diálogo, de entender al otro. Hoy, en el espectro configurado por la restauración conservadora hay cabida solo para dos colores: blanco o negro, es decir luz total o ausencia de luz. Sin embargo, en el mundo de la política real, entendida como la realidad social, el espectro es mucho más amplio, puesto que hay una complejidad de intereses que son los que finalmente definen la posición de los actores sociales. (O)

“Si no es mi amigo, es mi enemigo”

Esta, que pretende ser una ‘máxima’ en boca del poder mediático, no pasa de ser sino una argucia en el ámbito de la politiquería. “¿Fernando Cordero está con Moreno o Correa?” es la pregunta que se hace el editorialista de El Comercio -15/11/17- , luego de la comparecencia ante la Corte Constitucional del expresidente de la Asamblea Constituyente y de la Asamblea Nacional al ‘amicus curiae’ para exponer su criterio sobre la convocatoria del Presidente Moreno para reformar la Constitución.
Para el común de los ciudadanos se sobreentiende que quien ha ocupado tan alta magistratura, no solo tiene una alta responsabilidad para con el texto constitucional, sino que debe conocer perfectamente el “qué”, el “por qué” y el “para qué” de cada uno de los artículos de la Constitución y, consecuentemente, ser el primer guardián de la constitucionalidad de la vida política del país. Para quien escribe esta nota, Fernando Cordero demostró convicción en su exposición, algo que era de esperar, considerando que lo hacía ante la Corte que, como el expositor, tienen la obligación de salvaguardar el orden constitucional.
Para el poder mediático y la restauración conservadora el objetivo central no es precisamente el orden constitucional; por el contrario, necesita violentar ese orden en su afán desesperado de borrar la Década Ganada. Quien acuda al ‘amicus curiae’, debe hacerlo en calidad de “amigo del Presidente Moreno”, no puede haber otra alternativa en la dicotomía que maneja la politiquería, mucho más en tiempos de traición y renunciamientos. De su lado, en su comparecencia televisiva de los días lunes, el Presidente advirtió a la Corte Constitucional que su dictamen debe ser favorable a la consulta porque ese “es el pronunciamiento unánime del pueblo ecuatoriano”.
Durante la campaña electoral, salvo el binomio presidencial de Alianza País, el resto de candidatos afirmaban enardecidos que el país estaba dividido. Luego del triunfo de AP, el Presidente electo comenzó a hablar de unidad, de diálogo, de entender al otro. Hoy, en el espectro configurado por la restauración conservadora hay cabida solo para dos colores: blanco o negro, es decir luz total o ausencia de luz. Sin embargo, en el mundo de la política real, entendida como la realidad social, el espectro es mucho más amplio, puesto que hay una complejidad de intereses que son los que finalmente definen la posición de los actores sociales. (O)