Semana Santa y dolor

Con seguridad, la Semana Santa 2019 será recordada por mucho tiempo: se inició el lunes 15 de Abril con el lamentable incendio de la Catedral de Notre Dame y concluyó el domingo 21 con ataques terroristas a tres iglesias y tres hoteles en Sri Lanka.
El incendio de la Catedral parisina ha conmovido profundamente a la ciudadanía, no solo francesa y europea, sino a nivel mundial. Es una tragedia para el Patrimonio Cultural de la Humanidad puesto que en ella, de una u otra manera, se concentran ocho siglos de historia. Sí, se trata de un templo religioso, católico más precisamente, pero su significado histórico rebasa esta circunstancia. El escritor soviético Serguei Tokarev puntualiza en su obra Historia de las Religiones: “La historia de la religión es el reflejo de la historia de la humanidad. La religión es una forma de la conciencia social, que refleja de un modo desfigurado la vida social, es decir, las condiciones de la vida material de los hombres. Cuando esta vida cambia, también se modifica su reflejo religioso”. Los cambios acaecidos a lo largo de ochocientos años son, sin duda alguna, demasiado significativos y abarcan todo el espectro de la actividad humana, tanto material como en lo ideológico y espiritual: esto es lo que atesora la Catedral de Notre Dame.
Lo sucedido en Sri Lanka, debemos admitirlo, no es sino un acto más de la tragedia a la que asiste la humanidad en este tránsito hacia una nueva civilización, tránsito acompañado de la degradación de todos los valores humanos.
El Premio Nobel José Saramago afirmaba que, en su conjunto, la diversidad de religiones no ha contribuido a la unidad de los seres humanos sino por el contrario a su dispersión. Según datos recabados ya por las autoridades de Sri Lanka, se tiene la certeza de que la autoría de los atentados del Domingo de Resurrección corresponde al Estado Islámico y que fue en ‘represalia a la masacre de Nueva Zelanda’, es decir se trataría de un episodio de guerra religiosa en la que, curiosamente, han sido atacados 3 hoteles 5 estrellas. Sin embargo, no es posible pasar por alto los orígenes del Estado Islámico: grupo terrorista armado y financiado por el poder económico occidental, que ha servido de punta de lanza en las guerras desatadas en el Cercano Oriente; tampoco que el conflicto en Siria está llegando a su fin, lo que trae consigo que los mercenarios reclutados por el Estado Islámico quedan sueltos y sin el control de sus patrocinadores. (O)
La República es laica, Francia es católica. Esta sentencia expresa el necesario equilibrio para analizar lo ocurrido con Notre Dame.

Semana Santa y dolor

Con seguridad, la Semana Santa 2019 será recordada por mucho tiempo: se inició el lunes 15 de Abril con el lamentable incendio de la Catedral de Notre Dame y concluyó el domingo 21 con ataques terroristas a tres iglesias y tres hoteles en Sri Lanka.
El incendio de la Catedral parisina ha conmovido profundamente a la ciudadanía, no solo francesa y europea, sino a nivel mundial. Es una tragedia para el Patrimonio Cultural de la Humanidad puesto que en ella, de una u otra manera, se concentran ocho siglos de historia. Sí, se trata de un templo religioso, católico más precisamente, pero su significado histórico rebasa esta circunstancia. El escritor soviético Serguei Tokarev puntualiza en su obra Historia de las Religiones: “La historia de la religión es el reflejo de la historia de la humanidad. La religión es una forma de la conciencia social, que refleja de un modo desfigurado la vida social, es decir, las condiciones de la vida material de los hombres. Cuando esta vida cambia, también se modifica su reflejo religioso”. Los cambios acaecidos a lo largo de ochocientos años son, sin duda alguna, demasiado significativos y abarcan todo el espectro de la actividad humana, tanto material como en lo ideológico y espiritual: esto es lo que atesora la Catedral de Notre Dame.
Lo sucedido en Sri Lanka, debemos admitirlo, no es sino un acto más de la tragedia a la que asiste la humanidad en este tránsito hacia una nueva civilización, tránsito acompañado de la degradación de todos los valores humanos.
El Premio Nobel José Saramago afirmaba que, en su conjunto, la diversidad de religiones no ha contribuido a la unidad de los seres humanos sino por el contrario a su dispersión. Según datos recabados ya por las autoridades de Sri Lanka, se tiene la certeza de que la autoría de los atentados del Domingo de Resurrección corresponde al Estado Islámico y que fue en ‘represalia a la masacre de Nueva Zelanda’, es decir se trataría de un episodio de guerra religiosa en la que, curiosamente, han sido atacados 3 hoteles 5 estrellas. Sin embargo, no es posible pasar por alto los orígenes del Estado Islámico: grupo terrorista armado y financiado por el poder económico occidental, que ha servido de punta de lanza en las guerras desatadas en el Cercano Oriente; tampoco que el conflicto en Siria está llegando a su fin, lo que trae consigo que los mercenarios reclutados por el Estado Islámico quedan sueltos y sin el control de sus patrocinadores. (O)
La República es laica, Francia es católica. Esta sentencia expresa el necesario equilibrio para analizar lo ocurrido con Notre Dame.