Seccionales 2019

A pesar de que falta un razonable recorrido hasta la fecha oficial de inscripción de candidaturas, ya empiezan aparecer figuras que quieren probar suerte, otros continuar su recorrido político y unos pocos que buscan ocupar la siempre sorpresiva etiqueta de ‘outsider’. El aire huele a seccionales.

Ante los resultados de los primeros sondeos y encuestas, la ansiedad aumenta. Nadie es favoritoy todos son favoritos. Emergen también las dudas respecto a terciar o no en la contienda: tiempo, dinero, desgaste, miedo al fracaso; son presiones válidas. Aquellos que ya tienen la decisión tomada ponen en marcha el “back office” de la campaña: estructura, fondos, reclutamiento y estrategia.

Resuenan las campañas en facebook y las disputas políticas. “La única cosa peor que hablen de nosotros, es que no hablen de nosotros”; decía Oscar Wilde. Ante este marco de pocas certezas y muchas dudas, en el que suenan nuevos y viejos nombres de la política, y en donde varias alianzas ya se cuecen, es oportuno preguntarnos: ¿Qué perfil debe tener el próximo alcalde de Cuenca? y ¿qué perfil deberían tener los futuros miembros del Concejo Cantonal?

Para empezar, partamos del hecho de que “honestidad y transparencia” no deberían ser solo cualidades deseables sino el punto de partida de cualquier candidatura. Por otra parte, el oficio de político requiere que la persona denote una apreciable capacidad de diálogo, preparación académica, experiencia, liderazgo, formación política, cercanía con la gente. Serían las condiciones mínimas.

En este escenario, recae en la ciudadanía la enorme responsabilidad de elegir un alcalde que, desde el día “uno” de su gestión, presente un proyecto claro de ciudad, tome decisiones firmes y emprenda acertadas acciones para solucionar los diversos problemas que nos aquejan desde hace tiempo. No es el momento para improvisados con buena voluntad que -por su inexperiencia- sean presa fácil de amigos y asesores que solo buscan llegar a ser “el poder detrás del poder”.

Asimismo, el éxito del acalde (y por ende de la ciudad) también está sujeto a que la ciudadanía elija al mejor grupo de ediles. Qué mejor que tener personajes de diferentes profesiones y actividades que ofrezcan variados puntos de vista, una decidida gestión y, sobre todo, que representen a la mayoría de segmentos de la sociedad. Líderes comunitarios y barriales, dirigentes estudiantiles, líderes empresariales, directivos de gremios, miembros de asociaciones y colegios profesionales, representantes de colectivos, clubes y frentes…

El espectro es amplio y todos están invitados. (O)

“Si un aspirante no es ni honesto ni transparente, automáticamente debería ser descartado de nuestras opciones electorales”

Seccionales 2019

A pesar de que falta un razonable recorrido hasta la fecha oficial de inscripción de candidaturas, ya empiezan aparecer figuras que quieren probar suerte, otros continuar su recorrido político y unos pocos que buscan ocupar la siempre sorpresiva etiqueta de ‘outsider’. El aire huele a seccionales.

Ante los resultados de los primeros sondeos y encuestas, la ansiedad aumenta. Nadie es favoritoy todos son favoritos. Emergen también las dudas respecto a terciar o no en la contienda: tiempo, dinero, desgaste, miedo al fracaso; son presiones válidas. Aquellos que ya tienen la decisión tomada ponen en marcha el “back office” de la campaña: estructura, fondos, reclutamiento y estrategia.

Resuenan las campañas en facebook y las disputas políticas. “La única cosa peor que hablen de nosotros, es que no hablen de nosotros”; decía Oscar Wilde. Ante este marco de pocas certezas y muchas dudas, en el que suenan nuevos y viejos nombres de la política, y en donde varias alianzas ya se cuecen, es oportuno preguntarnos: ¿Qué perfil debe tener el próximo alcalde de Cuenca? y ¿qué perfil deberían tener los futuros miembros del Concejo Cantonal?

Para empezar, partamos del hecho de que “honestidad y transparencia” no deberían ser solo cualidades deseables sino el punto de partida de cualquier candidatura. Por otra parte, el oficio de político requiere que la persona denote una apreciable capacidad de diálogo, preparación académica, experiencia, liderazgo, formación política, cercanía con la gente. Serían las condiciones mínimas.

En este escenario, recae en la ciudadanía la enorme responsabilidad de elegir un alcalde que, desde el día “uno” de su gestión, presente un proyecto claro de ciudad, tome decisiones firmes y emprenda acertadas acciones para solucionar los diversos problemas que nos aquejan desde hace tiempo. No es el momento para improvisados con buena voluntad que -por su inexperiencia- sean presa fácil de amigos y asesores que solo buscan llegar a ser “el poder detrás del poder”.

Asimismo, el éxito del acalde (y por ende de la ciudad) también está sujeto a que la ciudadanía elija al mejor grupo de ediles. Qué mejor que tener personajes de diferentes profesiones y actividades que ofrezcan variados puntos de vista, una decidida gestión y, sobre todo, que representen a la mayoría de segmentos de la sociedad. Líderes comunitarios y barriales, dirigentes estudiantiles, líderes empresariales, directivos de gremios, miembros de asociaciones y colegios profesionales, representantes de colectivos, clubes y frentes…

El espectro es amplio y todos están invitados. (O)

“Si un aspirante no es ni honesto ni transparente, automáticamente debería ser descartado de nuestras opciones electorales”