Roldós y el cine

A finales de los años 70 se produce el retorno de la democracia en Ecuador, abriéndose las puertas al gobierno de Jaime Rol-dós, quien, apenas un año y medio después de asumir el poder, moriría en un accidente de aviación nunca esclarecido del todo, tema que se aborda en el multipremiado documental de Manolo Sarmien-to y Lisandra Rivera, llamado ‘La muerte de Jaime Roldós’. La hipó-tesis del film, construida a través de documentos desclasificados du-rante el rodaje, es que aquella tragedia sería una consecuencia desco-nocida de la aplicación del Plan Cóndor en Ecuador, probabilidad nunca abordada por la endeble investigación oficial. En ese trabajo de pesquisa periodística, así como en el manejo de material de archivo, radica uno de los mayores intereses y fortalezas de la obra estrenada en 2013, 32 años después de la tragedia. Como fue común en Sudamérica du-rante los 70, los ecuatoria-nos vivimos una dictadura conocida entre nosotros, coloquialmente, como “dic-tablanda,” quizás porque bajo el mando de Guillermo Rodríguez Lara, el gobierno no reprimió brutalmente a la sociedad como lo hacían las sangrientas dictaduras del cono sur. Aquel militar, de talante nacionalista apo-dado Bombita, fue el jefe de estado que administró el boom petrolero que, entre otras cosas, haría viable el crecimiento vertical de Quito, sentando las bases para la transformación y tránsito del Ecua-dor de una sociedad rural a otra urbana. Hacia finales de los 70 Bom-bita fue defenestrado por el triunvirato que alinea el país al Plan Cón-dor, negociando secretamente su adhesión a aquel siniestro entendi-miento con los militares del cono sur y es ese acuerdo secreto, preci-samente, lo que resulta develado por el documental. El contexto um-broso, que se cierne y vuelca sobre la renaciente democracia ecuato-riana en los años ochenta, descrito por la obra de Sarmiento y Rivera, es el mismo que coincide con una etapa muy productiva para el cine nacional. Si bien los pioneros dejaron sus rastros a lo largo del siglo XX, como movimiento generacional la cinematografía ecuatoriana a-rranca a finales de los 70, cuando se retoma la vida democrática. El impulso se refleja en el número de producciones hechas durante esos años, así como en la cantidad de festivales en los que participa nues-tra joven cinematografía en el mundo, tanto en la creación de la Aso-ciación de Cineastas del Ecuador, Asocine, en 1977, hoy inactiva, y en los estrenos de películas gracias a una incipiente política de incentivo tributario implementada durante aquel breve gobierno de Roldós. (O)
En el breve gobierno de Jaime Roldós, una incipiente política de incentivo tributario impulsó
el cine en Ecuador.

Roldós y el cine

A finales de los años 70 se produce el retorno de la democracia en Ecuador, abriéndose las puertas al gobierno de Jaime Rol-dós, quien, apenas un año y medio después de asumir el poder, moriría en un accidente de aviación nunca esclarecido del todo, tema que se aborda en el multipremiado documental de Manolo Sarmien-to y Lisandra Rivera, llamado ‘La muerte de Jaime Roldós’. La hipó-tesis del film, construida a través de documentos desclasificados du-rante el rodaje, es que aquella tragedia sería una consecuencia desco-nocida de la aplicación del Plan Cóndor en Ecuador, probabilidad nunca abordada por la endeble investigación oficial. En ese trabajo de pesquisa periodística, así como en el manejo de material de archivo, radica uno de los mayores intereses y fortalezas de la obra estrenada en 2013, 32 años después de la tragedia. Como fue común en Sudamérica du-rante los 70, los ecuatoria-nos vivimos una dictadura conocida entre nosotros, coloquialmente, como “dic-tablanda,” quizás porque bajo el mando de Guillermo Rodríguez Lara, el gobierno no reprimió brutalmente a la sociedad como lo hacían las sangrientas dictaduras del cono sur. Aquel militar, de talante nacionalista apo-dado Bombita, fue el jefe de estado que administró el boom petrolero que, entre otras cosas, haría viable el crecimiento vertical de Quito, sentando las bases para la transformación y tránsito del Ecua-dor de una sociedad rural a otra urbana. Hacia finales de los 70 Bom-bita fue defenestrado por el triunvirato que alinea el país al Plan Cón-dor, negociando secretamente su adhesión a aquel siniestro entendi-miento con los militares del cono sur y es ese acuerdo secreto, preci-samente, lo que resulta develado por el documental. El contexto um-broso, que se cierne y vuelca sobre la renaciente democracia ecuato-riana en los años ochenta, descrito por la obra de Sarmiento y Rivera, es el mismo que coincide con una etapa muy productiva para el cine nacional. Si bien los pioneros dejaron sus rastros a lo largo del siglo XX, como movimiento generacional la cinematografía ecuatoriana a-rranca a finales de los 70, cuando se retoma la vida democrática. El impulso se refleja en el número de producciones hechas durante esos años, así como en la cantidad de festivales en los que participa nues-tra joven cinematografía en el mundo, tanto en la creación de la Aso-ciación de Cineastas del Ecuador, Asocine, en 1977, hoy inactiva, y en los estrenos de películas gracias a una incipiente política de incentivo tributario implementada durante aquel breve gobierno de Roldós. (O)
En el breve gobierno de Jaime Roldós, una incipiente política de incentivo tributario impulsó
el cine en Ecuador.