Remisión tributaria

Visto

La Asamblea Nacional, con 73 votos a favor, aprobó la “Ley de Fomento Productivo...” remitida por el Presidente. De los 4 objetivos previstos en la exposición de motivos, explícitos en el propio título de la ley, quisiera reafirme al que tiene relación con la sostenibilidad fiscal. Pues, ésta depende de la capacidad de genera-ción de ingresos propios y permanentes y del nivel y calidad de los gastos estatales. Con la remisión de intereses, recar-gos y multas de las obligaciones tributarias y aduaneras -que también son tributa-rias- precisamente se afecta la generación de ingresos propios y per-manentes; y, por lo tanto, la sosensibilidad de las finanzas públicas. Si bien, a corto plazo, se obtendría unos 800 millones de dólares, gracias a la condonación de más mil millones de dólares por concepto de intereses, recargos y mul-tas, que deberían pagar, so-bre todo los grupos econó-micos, que dejaron de pagar correcta y oportunamente los tributos correspon-dientes. En los últimos 10 años, van 3 remisiones (“amnistias” o “condona-ciones”). En esencia, la re-misión, o como se llame, premia el incumplimiento de las obligaciones y afecta la cultura tributaria al in-cidir fuertemente sobre el riesgo moral del incumpli-miento. Los contribuyentes - no todos, desde luego- en la toma de decisiones para el pago correcto de los tributos tienden a valorar entre la alternativa del pago y la del no pago. Con frecuencia la decisión de evadir se puede tomar desde la declaración tributaria. Que le llegue la auditoría no es 100% seguro y si llega no es seguro que se detecte la trama del fraude. Aún, si se detecta, el debido proceso, tanto en sede administrativa como en sede judicial, pude tomar varios años y existe la probabilidad que, sin que la tenga, los tribunales den la razón a quien está evadiendo. Si se da la razón a la administración tributaria y acto seguido, se aprueba la remisión, el contribuyente habría utilizado gratuitamente el dinero que le pertenece a la sociedad. El valor que termina pagando es inferior al que debía pagar cuando legal y oportunamente correspondía. Poner un candado legal tiene poca eficacia práctica. En cualquier momento se reforma la ley y se rompe el candado. La prohibición debería elevarse a categoría constitucional. Es indispensable un pacto fiscal-social que defina a largo plazo, primero el país que queremos (de puro y libre mercado o un estado social de derechos, obligaciones y justicia). Para aquel Estado hay que consensuar el papel de la tributación. En cualquier caso, el eje transversal pasa por profundas consideraciones éticas. (O)

En esencia, la remisión, o como se llame, premia el no cumplimiento de las obligaciones y afecta la cultura tributaria.

Remisión tributaria

La Asamblea Nacional, con 73 votos a favor, aprobó la “Ley de Fomento Productivo...” remitida por el Presidente. De los 4 objetivos previstos en la exposición de motivos, explícitos en el propio título de la ley, quisiera reafirme al que tiene relación con la sostenibilidad fiscal. Pues, ésta depende de la capacidad de genera-ción de ingresos propios y permanentes y del nivel y calidad de los gastos estatales. Con la remisión de intereses, recar-gos y multas de las obligaciones tributarias y aduaneras -que también son tributa-rias- precisamente se afecta la generación de ingresos propios y per-manentes; y, por lo tanto, la sosensibilidad de las finanzas públicas. Si bien, a corto plazo, se obtendría unos 800 millones de dólares, gracias a la condonación de más mil millones de dólares por concepto de intereses, recargos y mul-tas, que deberían pagar, so-bre todo los grupos econó-micos, que dejaron de pagar correcta y oportunamente los tributos correspon-dientes. En los últimos 10 años, van 3 remisiones (“amnistias” o “condona-ciones”). En esencia, la re-misión, o como se llame, premia el incumplimiento de las obligaciones y afecta la cultura tributaria al in-cidir fuertemente sobre el riesgo moral del incumpli-miento. Los contribuyentes - no todos, desde luego- en la toma de decisiones para el pago correcto de los tributos tienden a valorar entre la alternativa del pago y la del no pago. Con frecuencia la decisión de evadir se puede tomar desde la declaración tributaria. Que le llegue la auditoría no es 100% seguro y si llega no es seguro que se detecte la trama del fraude. Aún, si se detecta, el debido proceso, tanto en sede administrativa como en sede judicial, pude tomar varios años y existe la probabilidad que, sin que la tenga, los tribunales den la razón a quien está evadiendo. Si se da la razón a la administración tributaria y acto seguido, se aprueba la remisión, el contribuyente habría utilizado gratuitamente el dinero que le pertenece a la sociedad. El valor que termina pagando es inferior al que debía pagar cuando legal y oportunamente correspondía. Poner un candado legal tiene poca eficacia práctica. En cualquier momento se reforma la ley y se rompe el candado. La prohibición debería elevarse a categoría constitucional. Es indispensable un pacto fiscal-social que defina a largo plazo, primero el país que queremos (de puro y libre mercado o un estado social de derechos, obligaciones y justicia). Para aquel Estado hay que consensuar el papel de la tributación. En cualquier caso, el eje transversal pasa por profundas consideraciones éticas. (O)

En esencia, la remisión, o como se llame, premia el no cumplimiento de las obligaciones y afecta la cultura tributaria.

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