Relevo en Cuba

El 26 de Julio de l953, los hermanos Castro, Fidel y Raúl, junto a 135 jóvenes revolucionarios intentaron tomarse por asalto el cuartel Moncada en Santiago, la segunda ciudad de Cuba. La operación terminó en fracaso y quienes sobrevivieron fueron recluidos en prisión. El hecho, sin embargo, marcó para siempre el inicio de la Revolución Cubana y lo que significarían para la historia del s.XX, los gloriosos años 60.
Desde entonces los hermanos Castro se convirtieron en el mayor karma para los inquilinos de la Casa Blanca, desde Eisenhower hasta Mr. Trump, así como de los agentes de la CIA y dirigentes del Pentágono, agravado a partir del 1 de Enero de 1959, día del triunfo de la Revolución. A partir de entonces, no es exagerado afirmar que ningún país a nivel mundial pudo ser indiferente a lo que sucedía en la mayor de las Antillas. Paulatinamente la confrontación Cuba-EE.UU., fue subiendo de tono en la medida que Fidel y Raúl avanzaban en el cumplimiento de las medidas puntualizadas en el Programa del Movimiento 26 de Julio y que eran apoyadas con entusiasmo por la población; como contrapartida, crecía también el desencanto del poder económico isleño y del gobierno norteamericano incrédulo ante la nueva realidad que se imponía a 80 millas de su costa. Pronto la incredulidad se materializó en la resolución unilateral de la Casa Blanca de impedir el avance del socialismo en Cuba y pasó de las amenazas a los hechos: atentados, sabotajes, incursiones militares, desembarco, aislamiento y bloqueo económico. Con seguridad, el momento más caliente de la llamada guerra fría sucedió en octubre de 1963 con la crisis de los misiles, cuando el mundo estuvo al borde de la guerra atómica.
No es posible, en los márgenes del presente artículo sintetizar el cúmulo de acontecimientos y enseñanzas de los que ha sido protagonista el pueblo cubano bajo la conducción de Fidel y Raúl. Recordemos solamente que en su desesperación la CIA y el Pentágono intentaron asesinar al líder revolucionario más de un centenar de veces; durante seis décadas han anunciado con empeño que con la partida de Fidel todo volverá a ser como antes en Cuba, es decir, un casino. La imagen que se vendía al mundo de la Cuba sin Fidel era una versión magnificada de la ‘caída del muro de Berlin’. Fidel ya no está, pero como se dice: ‘vive en nuestros corazones’; Raúl acaba de retirarse y Miguel Díaz-Canel es el nuevo gobernante. (O)

Fidelidad a los principios revolucionarios y al pueblo, como la impronta histórica de los hermanos Fidel y Raúl Castro.

Relevo en Cuba

El 26 de Julio de l953, los hermanos Castro, Fidel y Raúl, junto a 135 jóvenes revolucionarios intentaron tomarse por asalto el cuartel Moncada en Santiago, la segunda ciudad de Cuba. La operación terminó en fracaso y quienes sobrevivieron fueron recluidos en prisión. El hecho, sin embargo, marcó para siempre el inicio de la Revolución Cubana y lo que significarían para la historia del s.XX, los gloriosos años 60.
Desde entonces los hermanos Castro se convirtieron en el mayor karma para los inquilinos de la Casa Blanca, desde Eisenhower hasta Mr. Trump, así como de los agentes de la CIA y dirigentes del Pentágono, agravado a partir del 1 de Enero de 1959, día del triunfo de la Revolución. A partir de entonces, no es exagerado afirmar que ningún país a nivel mundial pudo ser indiferente a lo que sucedía en la mayor de las Antillas. Paulatinamente la confrontación Cuba-EE.UU., fue subiendo de tono en la medida que Fidel y Raúl avanzaban en el cumplimiento de las medidas puntualizadas en el Programa del Movimiento 26 de Julio y que eran apoyadas con entusiasmo por la población; como contrapartida, crecía también el desencanto del poder económico isleño y del gobierno norteamericano incrédulo ante la nueva realidad que se imponía a 80 millas de su costa. Pronto la incredulidad se materializó en la resolución unilateral de la Casa Blanca de impedir el avance del socialismo en Cuba y pasó de las amenazas a los hechos: atentados, sabotajes, incursiones militares, desembarco, aislamiento y bloqueo económico. Con seguridad, el momento más caliente de la llamada guerra fría sucedió en octubre de 1963 con la crisis de los misiles, cuando el mundo estuvo al borde de la guerra atómica.
No es posible, en los márgenes del presente artículo sintetizar el cúmulo de acontecimientos y enseñanzas de los que ha sido protagonista el pueblo cubano bajo la conducción de Fidel y Raúl. Recordemos solamente que en su desesperación la CIA y el Pentágono intentaron asesinar al líder revolucionario más de un centenar de veces; durante seis décadas han anunciado con empeño que con la partida de Fidel todo volverá a ser como antes en Cuba, es decir, un casino. La imagen que se vendía al mundo de la Cuba sin Fidel era una versión magnificada de la ‘caída del muro de Berlin’. Fidel ya no está, pero como se dice: ‘vive en nuestros corazones’; Raúl acaba de retirarse y Miguel Díaz-Canel es el nuevo gobernante. (O)

Fidelidad a los principios revolucionarios y al pueblo, como la impronta histórica de los hermanos Fidel y Raúl Castro.