Relación de dependencia

Una de las vías para la incorporación al sistema laboral (mercado de trabajo) es mediante la relación entre el  trabajador y el empleador, lo que comúnmente se conoce como “relación obrero-patronal”. Cuando la relación se formaliza se genera un conjunto de derechos y obligaciones para las partes dando lugar a buena parte de la categoría conocida como “trabajo adecuado”. La relación de dependencia se fundamenta en 3 requisitos indispensables y concurrentes: subordinación, remuneración y jornada laboral. Con frecuencia se encuentran válvulas de escape para ocultar la relación de dependencia y así evadir algunas responsabilidades como la estabilidad, la seguridad social, los beneficios salariales (XIII, XIV, horas extraordinarias, etc.) la jubilación patronal. En determinadas circunstancias, existiendo claramente una relación de dependencia, resulta que el “empleador” -que simula el contrato laboral por un contrato civil- cuenta con mano de obra gratuita. No paga salarios, sino, por ejemplo: comisiones. Diariamente se ve transitar por las calles los llamados “vendedores ambulantes” dedicados a la comercialización de ciertos productos. El vendedor recorre en su carrito o bicicleta ofreciendo su producto desde tempranas horas de la mañana hasta la puesta del sol o más aún. Terminada la jornada pasa por la fábrica para liquidar cuentas y así transcurren todos los días de todo el año. Aquel trabajador no cuenta con la mínima protección social y está condenado a laborar hasta que su vida le permita. Jamás tendrá seguro social alguno, ni pensión, ni cesantía alguna, ni atención médica, ni nada que se le parezca. Esta situación exige controlar el estricto cumplimiento de la ley y la debida atención así como un profundo debate jurídico respecto a la necesidad de reformular el clásico “trípode laboral” que configura la relación de dependencia. Mucho más en condiciones de los profundos cambios tecnológicos y de los sistemas de trabajo. La “uberizacion” y la automatización del trabajo demanda lecturas distintas a las convencionales. En el conjunto de reformas laborales que se aprestan a ser debatidas por la Asamblea Nacional deben incorporase estos temas en vez de la agenda que daría rienda suelta a los afanes que tiraría por la borda los derechos de los trabajadores. Es alta la probabilidad de “aborto” de este tipo de reformas laborales. (O)
Cuando la relación laboral se formaliza se genera un conjunto de derechos y obligaciones para las partes: el trabajo adecuado.

Relación de dependencia

Una de las vías para la incorporación al sistema laboral (mercado de trabajo) es mediante la relación entre el  trabajador y el empleador, lo que comúnmente se conoce como “relación obrero-patronal”. Cuando la relación se formaliza se genera un conjunto de derechos y obligaciones para las partes dando lugar a buena parte de la categoría conocida como “trabajo adecuado”. La relación de dependencia se fundamenta en 3 requisitos indispensables y concurrentes: subordinación, remuneración y jornada laboral. Con frecuencia se encuentran válvulas de escape para ocultar la relación de dependencia y así evadir algunas responsabilidades como la estabilidad, la seguridad social, los beneficios salariales (XIII, XIV, horas extraordinarias, etc.) la jubilación patronal. En determinadas circunstancias, existiendo claramente una relación de dependencia, resulta que el “empleador” -que simula el contrato laboral por un contrato civil- cuenta con mano de obra gratuita. No paga salarios, sino, por ejemplo: comisiones. Diariamente se ve transitar por las calles los llamados “vendedores ambulantes” dedicados a la comercialización de ciertos productos. El vendedor recorre en su carrito o bicicleta ofreciendo su producto desde tempranas horas de la mañana hasta la puesta del sol o más aún. Terminada la jornada pasa por la fábrica para liquidar cuentas y así transcurren todos los días de todo el año. Aquel trabajador no cuenta con la mínima protección social y está condenado a laborar hasta que su vida le permita. Jamás tendrá seguro social alguno, ni pensión, ni cesantía alguna, ni atención médica, ni nada que se le parezca. Esta situación exige controlar el estricto cumplimiento de la ley y la debida atención así como un profundo debate jurídico respecto a la necesidad de reformular el clásico “trípode laboral” que configura la relación de dependencia. Mucho más en condiciones de los profundos cambios tecnológicos y de los sistemas de trabajo. La “uberizacion” y la automatización del trabajo demanda lecturas distintas a las convencionales. En el conjunto de reformas laborales que se aprestan a ser debatidas por la Asamblea Nacional deben incorporase estos temas en vez de la agenda que daría rienda suelta a los afanes que tiraría por la borda los derechos de los trabajadores. Es alta la probabilidad de “aborto” de este tipo de reformas laborales. (O)
Cuando la relación laboral se formaliza se genera un conjunto de derechos y obligaciones para las partes: el trabajo adecuado.