Reinventarse

Una de las cosas más complicadas en la vida es aceptar que no estamos en el camino correcto, es poder realizar una autoevaluación y autocrítica sobre nuestras acciones, e incluso sobre nuestra manera de pensar.
Revisar en el día a día si los resultados obtenidos son los correctos, siempre es un dilema, pues es desnudarse ante los demás y ante nosotros mismos y aceptar que requerimos ajustes o cambios muy drásticos.
Es imposible pretender mantenernos estáticos en el tiempo, si buscamos avanzar. No es posible movernos hacia adelante sino realizamos este ejercicio de evaluación, ajuste y cambio de manera permanente.
La única manera de lograrlo, es primero aceptar que no somos dueños de la verdad absoluta y que podemos equivocarnos todo el tiempo, produciendo así el primero cambiar nuestras malas prácticas primero, en lugar de estar solamente enfocados en lo que deben cambiar los demás.
Esto es una constante adaptación a los diferentes momentos y entornos, a las necesidades de un mundo y mercado globalizado, y por qué no a la complejidad de equipos de trabajo que exigen también nuestra adaptación y aceptación hacia ellos y con ellos.
Tenemos que ser conscientes que para cambiar es indispensable identificar nuestras fallas y debilidades, pero al mismo tiempo nuestras oportunidades de mejora. El aprendizaje y las lecciones aprendidas son una base de lo que podemos construir de forma proactiva para mejorar.
Cuando tenemos o desarrollamos la habilidad de visualizar nuestras oportunidades de mejora, solamente así iniciamos el proceso de cambio constante, que es el que nos lleva a adaptarnos de la mejor manera a diferentes situaciones y a lograr esos objetivos que tanto buscamos ejecutar.
Aceptar los errores y enmendar, no es para todo el mundo, es simplemente para aquellas personas que entienden que el cambio debe ser un proceso continuo en la búsqueda de resultados, y que no es posible dejar de reinventarse y esperar que esas grandes metas o sueños trazados se cumplan.
Las personas y las organizaciones que cambian son aquellas que pueden aceptar que ya no se debe hacerlo como ahora, que hay que reinventar los modelos, caso contrario nos quedamos estancados.
Nadie logra cambiar si no identifica lo que se está haciendo bien o mal, el cambio es el producto de esa autocrítica y aceptación de los fracasos y errores, es el reflejo de esa necesidad imperiosa de dar resultados y avanzar hacia metas, posiblemente, nunca antes alcanzadas. (O)

Reinventarse

Una de las cosas más complicadas en la vida es aceptar que no estamos en el camino correcto, es poder realizar una autoevaluación y autocrítica sobre nuestras acciones, e incluso sobre nuestra manera de pensar.
Revisar en el día a día si los resultados obtenidos son los correctos, siempre es un dilema, pues es desnudarse ante los demás y ante nosotros mismos y aceptar que requerimos ajustes o cambios muy drásticos.
Es imposible pretender mantenernos estáticos en el tiempo, si buscamos avanzar. No es posible movernos hacia adelante sino realizamos este ejercicio de evaluación, ajuste y cambio de manera permanente.
La única manera de lograrlo, es primero aceptar que no somos dueños de la verdad absoluta y que podemos equivocarnos todo el tiempo, produciendo así el primero cambiar nuestras malas prácticas primero, en lugar de estar solamente enfocados en lo que deben cambiar los demás.
Esto es una constante adaptación a los diferentes momentos y entornos, a las necesidades de un mundo y mercado globalizado, y por qué no a la complejidad de equipos de trabajo que exigen también nuestra adaptación y aceptación hacia ellos y con ellos.
Tenemos que ser conscientes que para cambiar es indispensable identificar nuestras fallas y debilidades, pero al mismo tiempo nuestras oportunidades de mejora. El aprendizaje y las lecciones aprendidas son una base de lo que podemos construir de forma proactiva para mejorar.
Cuando tenemos o desarrollamos la habilidad de visualizar nuestras oportunidades de mejora, solamente así iniciamos el proceso de cambio constante, que es el que nos lleva a adaptarnos de la mejor manera a diferentes situaciones y a lograr esos objetivos que tanto buscamos ejecutar.
Aceptar los errores y enmendar, no es para todo el mundo, es simplemente para aquellas personas que entienden que el cambio debe ser un proceso continuo en la búsqueda de resultados, y que no es posible dejar de reinventarse y esperar que esas grandes metas o sueños trazados se cumplan.
Las personas y las organizaciones que cambian son aquellas que pueden aceptar que ya no se debe hacerlo como ahora, que hay que reinventar los modelos, caso contrario nos quedamos estancados.
Nadie logra cambiar si no identifica lo que se está haciendo bien o mal, el cambio es el producto de esa autocrítica y aceptación de los fracasos y errores, es el reflejo de esa necesidad imperiosa de dar resultados y avanzar hacia metas, posiblemente, nunca antes alcanzadas. (O)