Recordar a Neruda

Conocí a Pablo Neruda en Moscú una noche de diciembre de 1963, en el auditorio de la Facultad de Filología de la Universidad de la Amistad de los Pueblos. Llegó acompañado de la poetisa Margarita Aliguer quien era su traductora y secretaria cuando visitaba la Unión Soviética y, en esta ocasión, su presencia en la capital soviética se debía a que era parte del jurado que otorgaba anualmente el Premio Lenin de la Paz. Luego del caluroso y prolongado aplauso con el que le recibimos, el poeta sacó de su abrigo una hoja de papel y nos leyó un poema que, según nos explicó, acababa de escribir: ‘Oda a la Gripe’. Sí, el brusco cambio del verano chileno al invierno ruso en esa época del año, una diferencia de 40°, afectó su salud, lo cual no fue motivo para que suspendiera el recital programado.
La poesía de Neruda no me era desconocida, más aún, en los días previos al encuentro había adquirido la edición cubana de ‘Canción de Gesta’, resultado de su visita a La Habana, el encuentro con la Revolución Cubana y el recorrido por la cuenca del Caribe. De este libro me impresionó particularmente el poema ‘Escrito para el año 2000’ y hasta hoy guardo en mi memoria estos versos: “Soy solo un hombre y llevo mis castigos/ como cualquier mortal apesarado/ de amar, amar, amar sin que lo amaran/ y de no amar habiendo sido amado”.
Con el pasar de los años y luego de la muerte del poeta fui reuniendo su obra y también algo de lo que se ha escrito sobre ella. Al revisar las ediciones póstumas, me llamó la atención no encontrar aquella ‘Oda a la gripe’ y cuando visité Chile en el año 2003 consulté tanto en su casa de Santiago como en Isla Negra con los encargados de su archivo y su respuesta me sorprendió pues desconocían de su existencia.
Con motivo del octogésimo aniversario del nacimiento del poeta, la revista soviética ‘Literatura Extranjera’ publicó un artículo de Margarita Aliguer que incluía precisamente aquella Oda. Puede entenderse lo sucedido: el poeta estaba molesto efectivamente con su afección gripal y resolvió dejarlo sentado por escrito y olvidarse del asunto. ¿Oda a la Gripe es parte de la obra nerudiana? Sin discusión, incluso de acuerdo al criterio de un respetable crítico literario, se pertenecería al ciclo de las Odas Elementales en las que el poeta eligió la “sencillez temática y expresiva”. Es cierto que aquel ciclo se cerró formalmente en los años 50, pero Neruda no dejó de escribir odas. (O)
El  mayor poeta de la lengua española, falleció en Santiago de Chile el 23/09/73, 12 días después del golpe militar.

Recordar a Neruda

Conocí a Pablo Neruda en Moscú una noche de diciembre de 1963, en el auditorio de la Facultad de Filología de la Universidad de la Amistad de los Pueblos. Llegó acompañado de la poetisa Margarita Aliguer quien era su traductora y secretaria cuando visitaba la Unión Soviética y, en esta ocasión, su presencia en la capital soviética se debía a que era parte del jurado que otorgaba anualmente el Premio Lenin de la Paz. Luego del caluroso y prolongado aplauso con el que le recibimos, el poeta sacó de su abrigo una hoja de papel y nos leyó un poema que, según nos explicó, acababa de escribir: ‘Oda a la Gripe’. Sí, el brusco cambio del verano chileno al invierno ruso en esa época del año, una diferencia de 40°, afectó su salud, lo cual no fue motivo para que suspendiera el recital programado.
La poesía de Neruda no me era desconocida, más aún, en los días previos al encuentro había adquirido la edición cubana de ‘Canción de Gesta’, resultado de su visita a La Habana, el encuentro con la Revolución Cubana y el recorrido por la cuenca del Caribe. De este libro me impresionó particularmente el poema ‘Escrito para el año 2000’ y hasta hoy guardo en mi memoria estos versos: “Soy solo un hombre y llevo mis castigos/ como cualquier mortal apesarado/ de amar, amar, amar sin que lo amaran/ y de no amar habiendo sido amado”.
Con el pasar de los años y luego de la muerte del poeta fui reuniendo su obra y también algo de lo que se ha escrito sobre ella. Al revisar las ediciones póstumas, me llamó la atención no encontrar aquella ‘Oda a la gripe’ y cuando visité Chile en el año 2003 consulté tanto en su casa de Santiago como en Isla Negra con los encargados de su archivo y su respuesta me sorprendió pues desconocían de su existencia.
Con motivo del octogésimo aniversario del nacimiento del poeta, la revista soviética ‘Literatura Extranjera’ publicó un artículo de Margarita Aliguer que incluía precisamente aquella Oda. Puede entenderse lo sucedido: el poeta estaba molesto efectivamente con su afección gripal y resolvió dejarlo sentado por escrito y olvidarse del asunto. ¿Oda a la Gripe es parte de la obra nerudiana? Sin discusión, incluso de acuerdo al criterio de un respetable crítico literario, se pertenecería al ciclo de las Odas Elementales en las que el poeta eligió la “sencillez temática y expresiva”. Es cierto que aquel ciclo se cerró formalmente en los años 50, pero Neruda no dejó de escribir odas. (O)
El  mayor poeta de la lengua española, falleció en Santiago de Chile el 23/09/73, 12 días después del golpe militar.