Recordando al Bombita

Miércoles de ceniza de 1972, la ciudadanía se despertó, aún cansada por la celebración del martes de carnaval y se sorprendió con la noticia: nuevamente un golpe de Estado había terminado con la quinta victoria velasquista cuando apenas le faltaban seis meses al Presidente José María Velasco Ibarra para completar, por segunda ocasión, un período presidencial. Pero no solo fue esa sorpresa: al medio día el país se enteró por un comunicado que el Partido Comunista del Ecuador apoyaba el nuevo gobierno encabezado por el General Guillermo Rodríguez Lara. La noticia desconcertó tanto a la derecha como a la izquierda. Todo parecía insólito y sí que lo era: los golpes militares se gestaban normalmente en las embajadas de los EE.UU. del país elegido para tal efecto y, concomitantemente la izquierda, y en particular los comunistas resultaban los perseguidos.


¿En qué circunstancias se sucedieron los acontecimientos? El país se encontraba en la antesala de la era petrolera, el Oriente ecuatoriano ya había sido subastado a las empresas petroleras norteamericanas, las mismas que se preparaban para iniciar las exploraciones una vez firmados los contratos según los cuales, al Estado ecuatoriano le reconocería simplemente migajas. Un grupo de coroneles del Ejército, herederos del espíritu alfarista, con visión progresista y nacionalista, consideraron inadmisible tal situación y resolvieron asumir la Jefatura Suprema del Estado. El General Rodríguez Lara, al ser informado de la decisión de los coroneles, pidió consultar a la tropa y al recibir su apoyo, aceptó asumir el cargo.


El ‘Plan y Filosofía del Gobierno Nacionalista y Revolucionario’ presentado a la ciudadanía en sus ejes principales divergía totalmente de las promesas de gobierno que eran comunes a los golpistas tradicionales promovidos por la tristemente célebre CIA. El Bombita, como afectuosamente comenzó a reconocerle la gente común y corriente, como primer acto de su gobierno, recuperó para el Estado el manejo de la explotación petrolera; inició la construcción de la Central Hidroeléctrica de Paute; dio impulso a la industria nacional y a la agricultura; fortaleció la educación superior. En el campo internacional, afirmó la política de soberanía nacional, restableció relaciones con Cuba y las amplió con el campo socialista. En líneas generales, su gobierno no tuvo ningún parecido con las clásicas dictaduras militares que asolaban la Patria Grande. De hecho, también contra su gobierno se intentó un fracasado golpe militar encabezado por el General González Alvear en septiembre de 1975. A inicios de 1976 entregó el gobierno a un triunvirato militar que intentó sin éxito desmantelar la obra del Bombita y sus coroneles. (O)

Recordando al Bombita

Miércoles de ceniza de 1972, la ciudadanía se despertó, aún cansada por la celebración del martes de carnaval y se sorprendió con la noticia: nuevamente un golpe de Estado había terminado con la quinta victoria velasquista cuando apenas le faltaban seis meses al Presidente José María Velasco Ibarra para completar, por segunda ocasión, un período presidencial. Pero no solo fue esa sorpresa: al medio día el país se enteró por un comunicado que el Partido Comunista del Ecuador apoyaba el nuevo gobierno encabezado por el General Guillermo Rodríguez Lara. La noticia desconcertó tanto a la derecha como a la izquierda. Todo parecía insólito y sí que lo era: los golpes militares se gestaban normalmente en las embajadas de los EE.UU. del país elegido para tal efecto y, concomitantemente la izquierda, y en particular los comunistas resultaban los perseguidos.


¿En qué circunstancias se sucedieron los acontecimientos? El país se encontraba en la antesala de la era petrolera, el Oriente ecuatoriano ya había sido subastado a las empresas petroleras norteamericanas, las mismas que se preparaban para iniciar las exploraciones una vez firmados los contratos según los cuales, al Estado ecuatoriano le reconocería simplemente migajas. Un grupo de coroneles del Ejército, herederos del espíritu alfarista, con visión progresista y nacionalista, consideraron inadmisible tal situación y resolvieron asumir la Jefatura Suprema del Estado. El General Rodríguez Lara, al ser informado de la decisión de los coroneles, pidió consultar a la tropa y al recibir su apoyo, aceptó asumir el cargo.


El ‘Plan y Filosofía del Gobierno Nacionalista y Revolucionario’ presentado a la ciudadanía en sus ejes principales divergía totalmente de las promesas de gobierno que eran comunes a los golpistas tradicionales promovidos por la tristemente célebre CIA. El Bombita, como afectuosamente comenzó a reconocerle la gente común y corriente, como primer acto de su gobierno, recuperó para el Estado el manejo de la explotación petrolera; inició la construcción de la Central Hidroeléctrica de Paute; dio impulso a la industria nacional y a la agricultura; fortaleció la educación superior. En el campo internacional, afirmó la política de soberanía nacional, restableció relaciones con Cuba y las amplió con el campo socialista. En líneas generales, su gobierno no tuvo ningún parecido con las clásicas dictaduras militares que asolaban la Patria Grande. De hecho, también contra su gobierno se intentó un fracasado golpe militar encabezado por el General González Alvear en septiembre de 1975. A inicios de 1976 entregó el gobierno a un triunvirato militar que intentó sin éxito desmantelar la obra del Bombita y sus coroneles. (O)