Reactivación sin paquetazo

Visto

Muchos actores políticos y dirigentes gremiales se quedaron con los churos hechos. El programa económico anunciado por el presidente Moreno puso los direccionales hacia la izquierda. La oposición esperaba que se recojan su propuestas concentradoras y excluyentes. Pretendía la aplicación de un paquetazo que contenga la eliminación de impuestos y de subsidios y el despido masivo de empleados públicos. El Presidente optó por hacer lo que tenía que hacer guardando plena concordancia con sus orígenes y trayectoria ideológica y política.
El Plan contempla una serie de importantes incentivos orientados a la reactivación productiva y a la generación de empleo con énfasis en las micro y pequeñas empresas (con ventas anuales inferiores a los 300.000 dólares). El tratamiento previsto respecto al anticipo del impuesto a la renta es acertado y se ajusta al principio de progresividad y equidad prevista en la norma constitucional. Igual ocurre con el retorno a la tasa del 25 por ciento de impuesto a la renta para empresas medianas y grandes. Capítulo especial merece la decisión de aplicar una política arancelaria (estableciendo aranceles que vayan hasta el techo previsto por la OMC) con el propósito de incentivar la producción nacional.
Claramente se evidencia un plan que da sostenibilidad de la dolarizacion. La convocatoria a traer de vuelta los capitales que salieron confiriendo exoneración de impuesto a la renta -por 5 años- a las inversiones financiadas mediante la repatriación de divisas, la política arancelaria y la decisión de mantener el ISD, entre otras, son las acciones encaminadas al fortalecimiento del sistema monetario dolarizado. En esta misma línea se inscribiría la devolución de impuestos altos exportadores siempre y cuando se mantenga el empleo y se ingresen los dólares al país.
Mucho énfasis dio el Presidente en su alocución a la necesidad de combatir la defraudación tributaria. Se crea una tasa de 10 centavos por unidad de producto importado que se utilizará en el mejoramiento del control. Las malas prácticas -evasoras o elusivas- a pesar de todos los esfuerzos realizados por la administración tributarias -que ha logrado triplicar la recaudación- no se han terminado. Se estima una evasión tributaria y aduanera por un aproximado de 4.000 millones de dólares anuales (cuando se habla de la corrupción, no hay que limitarse únicamente al sector público, sino también a los actores del sector privado).Todo lo que se haga, en el marco de la ley y del debido proceso para acabar con la evasión de impuestos y aranceles, es bienvenido. La competencia más desleal que existe es aquella que se sustenta en el incumplimiento de las leyes tributarias, laborales y ambientales.
El Plan incluye un importante ahorro mediante la austeridad fiscal (por unos 500 millones de dólares). Se propone reducir el déficit al 1 por ciento del PIB en el año 2021. La meta es demasiado ambiciosa, muy difícil de cumplirla y no necesariamente recomendable, al menos si no se reactiva la inversión privada. Si la inversión privada no se dinamiza, será indispensable la política fiscal contra-cíclica, de lo contrario podrán sobrevenir momentos recesivos y de pérdida de fuentes de trabajo. Por cierto, para esto se requiere mejorar los ingresos fiscales y de un escenario financiero internacionales favorable que permita acceder al crédito en condiciones razonables y sustentables.
Esperemos que las tormentosas aguas de la política se calmen y la actividad productiva se reactive. Hacerlo sin paquetazos es bueno para el país, sobre todo para los más pobres. (O)

Reactivación sin paquetazo

Muchos actores políticos y dirigentes gremiales se quedaron con los churos hechos. El programa económico anunciado por el presidente Moreno puso los direccionales hacia la izquierda. La oposición esperaba que se recojan su propuestas concentradoras y excluyentes. Pretendía la aplicación de un paquetazo que contenga la eliminación de impuestos y de subsidios y el despido masivo de empleados públicos. El Presidente optó por hacer lo que tenía que hacer guardando plena concordancia con sus orígenes y trayectoria ideológica y política.
El Plan contempla una serie de importantes incentivos orientados a la reactivación productiva y a la generación de empleo con énfasis en las micro y pequeñas empresas (con ventas anuales inferiores a los 300.000 dólares). El tratamiento previsto respecto al anticipo del impuesto a la renta es acertado y se ajusta al principio de progresividad y equidad prevista en la norma constitucional. Igual ocurre con el retorno a la tasa del 25 por ciento de impuesto a la renta para empresas medianas y grandes. Capítulo especial merece la decisión de aplicar una política arancelaria (estableciendo aranceles que vayan hasta el techo previsto por la OMC) con el propósito de incentivar la producción nacional.
Claramente se evidencia un plan que da sostenibilidad de la dolarizacion. La convocatoria a traer de vuelta los capitales que salieron confiriendo exoneración de impuesto a la renta -por 5 años- a las inversiones financiadas mediante la repatriación de divisas, la política arancelaria y la decisión de mantener el ISD, entre otras, son las acciones encaminadas al fortalecimiento del sistema monetario dolarizado. En esta misma línea se inscribiría la devolución de impuestos altos exportadores siempre y cuando se mantenga el empleo y se ingresen los dólares al país.
Mucho énfasis dio el Presidente en su alocución a la necesidad de combatir la defraudación tributaria. Se crea una tasa de 10 centavos por unidad de producto importado que se utilizará en el mejoramiento del control. Las malas prácticas -evasoras o elusivas- a pesar de todos los esfuerzos realizados por la administración tributarias -que ha logrado triplicar la recaudación- no se han terminado. Se estima una evasión tributaria y aduanera por un aproximado de 4.000 millones de dólares anuales (cuando se habla de la corrupción, no hay que limitarse únicamente al sector público, sino también a los actores del sector privado).Todo lo que se haga, en el marco de la ley y del debido proceso para acabar con la evasión de impuestos y aranceles, es bienvenido. La competencia más desleal que existe es aquella que se sustenta en el incumplimiento de las leyes tributarias, laborales y ambientales.
El Plan incluye un importante ahorro mediante la austeridad fiscal (por unos 500 millones de dólares). Se propone reducir el déficit al 1 por ciento del PIB en el año 2021. La meta es demasiado ambiciosa, muy difícil de cumplirla y no necesariamente recomendable, al menos si no se reactiva la inversión privada. Si la inversión privada no se dinamiza, será indispensable la política fiscal contra-cíclica, de lo contrario podrán sobrevenir momentos recesivos y de pérdida de fuentes de trabajo. Por cierto, para esto se requiere mejorar los ingresos fiscales y de un escenario financiero internacionales favorable que permita acceder al crédito en condiciones razonables y sustentables.
Esperemos que las tormentosas aguas de la política se calmen y la actividad productiva se reactive. Hacerlo sin paquetazos es bueno para el país, sobre todo para los más pobres. (O)

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